Escape room en educación: la tendencia que arrasa en las aulas

Desde Educaciontrespuntocero.com nos cuentan sobre esta tendencia:
Escape room en educación


¿Qué es más motivador: resolver una multiplicación como parte de los deberes o hacerlo para encontrar un tesoro o huir de la clase antes de que —figuradamente, eso sí— explote? Es lo que se consigue con los escape room en educación, una técnica de gamificación que aumenta la motivación y fomenta el trabajo colaborativo.

Conceptos trabajados en clase

Escape room en educación que arrasa en las aulas

Una extraña enfermedad que convierte a los profesores en animales se ha extendido por el colegio y la única solución para salvarles es dar con un antídoto oculto en el laboratorio. Pero al entrar, ¡los alumnos también se han contagiado! Tienen sólo 45 minutos para encontrar la cura y salir de allí, para lo que deben resolver enigmas, juegos, rompecabezas o acertijos relacionados con los conceptos estudiados en clase. ¿Conseguirán el antídoto y la llave que les conduzca a la libertad?

Esta experiencia de gamificación, que tuvo lugar en el colegio Nuestra Señora del Carmen de Zaragoza, sirve como ejemplo práctico de lo que es un escape room o una habitación de escape. Se trata de una dinámica muy popular en entornos de ocio que proviene de los videojuegos on line, se transformó en experiencias en vivo —en los países asiáticos es todo un fenómeno social, con convocatorias que llenan estadios— e, incluso, está disponible a través de juegos de mesa.

En los últimos tiempos esta técnica se está extendiendo rápidamente en las aulas gracias al boca a boca y a su sencillo planteamiento: se introduce a un grupo de personas en una sala de la que deben escapar empleando todas sus capacidades intelectuales, creativas y de razonamiento deductivo. Para ello, es necesario que trabajen en equipo y resuelvan las pistas y problemas que se les plantean en un tiempo determinado.

Contenidos curriculares

Los escape room adquieren su valor educativo cuando las pruebas que hay que superar están relacionadas con los contenidos curriculares que se han trabajado o se van a trabajar en el aula. De hecho, los expertos consultados coinciden al afirmar que se puede emplear con éxito con independencia de la materia (Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Lengua, Educación Física…) y en cualquier nivel educativo.

 

Vía: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/escape-room-en-educacion/77954.html

 

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Por qué el príncipe Guillermo se agacha siempre que habla con su hijo

Es un método de crianza, se llama ‘escucha activa’ y va de comprender los berrinches de los críos

VÍDEO: QUALITY

A la prensa inglesa, siempre tan atenta a los movimientos de su casa real, raramente se le escapa algún detalle. Lo último que les ha llamado la atención es por qué Guillermo de Inglaterra está en cuclillas en la gran mayoría de las fotos en las que aparece hablando con su hijo, el príncipe Jorge. En esta posición le hemos visto en el bautizo de su hija pequeña, Carlota; en un partido benéfico de polo e incluso junto al presidente Obama, durante su visita al palacio de Kensington. En un vídeo que se ha vuelto viral en las redes sociales, se ve cómo su abuela, la reina Isabell II, le da incluso un toque de atención por saltarse el protocolo durante el desfile aéreo de las Fuerzas Armadas (RAF), que se celebró con motivo del 90 cumpleaños de la monarca el pasado mes de junio: “Stand up William“(ponte de pie, Guillermo), le dijo con cara de pocos amigos. Guillermo lo estaba haciendo de nuevo: se había puesto a la altura del pequeño y, mirándole a los ojos, respondía a todas sus cuestiones sobre las acrobacias de los aviones, tomándose su tiempo y sin importarle que el resto de la familia ya se encontrara en pie. Él no quería dirigirse a su hijo desde una posición superior. No es nada nuevo: se trata de un método de crianza denominado Escucha Activa, una forma respetuosa de tratar a los niños que busca que se sientan realmente escuchados. La pedagoga Leticia Garcés Larrea lo define como “una forma de comunicación entre los miembros de la familia que va a permitir desarrollar la empatía, a la vez que proteger los vínculos afectivos”.

Concéntrese y mire a los ojos de su hijo

La primera vez que se hizo alusión al concepto de “escucha activa” fue en 1957 por los psicólogos estadounidenses Carl Rogers y Richard E. Farson y, más adelante, el también psicólogo Thomas Gordon escribió el manual para aplicarla: Técnicas Eficaces para Padres (MEDICI). Para la psicóloga y psicoterapeuta Isabel Fuster, más que una técnica es una postura ante la vida, una forma de escuchar a las personas, de ponernos en su lugar: “Entre adultos, esta comunicación parece más sencilla (aunque no siempre somos tan empáticos como debiéramos), pero al tratar con niños nos encontramos con la dificultad de que el pequeño no entiende el mundo de los mayores, cuyo principal medio de comunicación es el discurso hablado. Hasta aproximadamente los 12 años, se encuentra en un mundo sensorial y perceptivo diferente del nuestro”.

El duque de Cambridge y el presidente estadounidense, Barack Obama, agachados para hablar con el príncipe Jorge.
El duque de Cambridge y el presidente estadounidense, Barack Obama, agachados para hablar con el príncipe Jorge. GETTY

La prueba más evidente de que estamos escuchándole es el contacto visual. Para ello, es necesario colocarse a la altura de sus ojos porque el niño se sentirá más cercano a sus padres, además de ayudarle a empatizar con ellos y transmitirle calma y serenidad. Los que los expertos destacan es el aspecto emocional de esta comunicación: escuchar es saber qué siente el niño, no solo qué dice.

“No quiero ir al cole porque no sé hacer los ejercicios”

Garcés cuenta cómo los padres, “muchas veces, más que educar, pretenden obtener una obediencia inmediata y conveniente: ‘no hagas ruido porque me molestas’ o ‘no te muevas que me pones nerviosa’. Esta necesidad hace que no lleguemos a analizar qué es lo que realmente le sucede a nuestro hijo para encontrar el trasfondo de su rabieta. ¿Por qué no quiere ir al cole? ¿Por qué patalea y llora al irse de la fiesta de cumpleaños? Si practicamos la escucha activa, quizá descubramos que el niño tiene miedo de enfrentarse a un examen para el que no ha estudiado lo suficiente o que no podía explicar con palabras que no quería irse de la fiesta sin despedirse de su mejor amigo”.

“Detrás de su mal comportamiento se esconde una emoción y un niño necesita que los padres puedan identificarla. Si un niño está rompiendo cosas, pegando o insultando, le está pasando algo: está buscando una solución a través de su acción. Si le amenazamos o castigamos antes de comprenderle, quizá haga lo que queremos, pero de una manera manipulada con la que aprenderá a tener miedo en lugar de descubrir qué le ocurre y cómo solucionarlo. Un niño de 4 o ­5 años no comprenden aún las leyes de la responsabilidad ni tienen un pensamiento reflexivo, por lo que volverá a repetir sus comportamientos”, reflexiona la psicóloga Isabel Fuster.

Su mal comportamiento con usted no es algo personal

El psicólogo norteamericano experto en adolescentes y autor del libro 10 days to a less Defiant Child (10 días para un niño menos desafiante), Jeffrey Bernstein, explica en su blog de la revista especializada Psychology Today que los padres no deben tomarse nada de forma personal, sobre todo de los adolescentes o preadolescentes. Para el especialista, los adultos tendemos a contestarles y enfrentarnos verbalmente a ellos como si nos estuviéramos justificando, sin darnos cuenta de que el joven está luchando contra sus propios problemas, que no son nuestros. Uno de los ejemplos con los que ilustra su argumento es el siguiente: un padre de un hijo problemático de 12 años se pasaba los días preguntándole infructuosamente qué le pasaba, por qué tenía ese comportamiento; así, hasta que decidió cambiar el discurso: “Por favor, hijo, necesito entender el motivo por el que te encuentras siempre tan enfadado”. Este pequeño cambio dejó las puertas abiertas a que su hijo reflexionara sobre ello. Poco después, cuenta Bernstein, comenzó a abrirse y compartir sus pensamientos.

“Una educación condicionante que modifica conductas generando temor al castigo, las amenazas, los gritos o las comparaciones entre hermanos (‘mira qué grande está tu hermano, porque se lo ha comido todo y tú no…’) no generará hábitos que permitan desarrollar una voluntad con la que el niño aprenda a marcarse sus propios límites”, afirma Gardés. Ir a la cama pronto o lavarse los dientes pueden ser reglas que le hagan enfadarse y que sencillamente se niegue a cumplir. Pero las frases amenazantes como “si no te lavas los dientes se te van a caer”, van a grabar en su cerebro el estado alterado de los padres y, en ningún caso, la necesidad de una correcta higiene. Fuster insiste en lo importante que es no ceder ante el castigo, por mucho que su vida no sea tan desenfadada como la del príncipe y los nervios afloren con más naturalidad. “Si al hijo le cuesta mucho lavarse los dientes, mejor es cogerle en brazos y decirle con una sonrisa: ‘comprendo que te cueste, pero hay que hacerlo, cariño”, dice.

Esto no es jauja

“La escucha activa no está reñida con poner límites al niño. A sus practicantes a veces les cuesta, pero es necesario que este se frustre, o se convertirá en un tirano” (Isabel Fuster, psicóloga)

No hay que confundir esta técnica con un modelo sin límites que convierta al niño en un tirano egocéntrico. Pero, ¿es compatible la escucha activa con la disciplina? ¿Qué ocurre si los padres confunden este tipo de comunicación respetuosa y asertiva con la permisividad más absoluta, con darles todo lo que quieran? Isabel Fuster lo tiene claro: “El amor no es sinónimo de flaqueza, ni establecer límites es sinónimo de dureza. Hay que ponerlos, aunque a veces nos cueste. Cada casa debe tener unos valores y los padres deben hacerlos cumplir desde el amor. Evidentemente, el niño se enfadará ante las negativas o las obligaciones, pero es normal, tiene que frustrarse, si no tuviera frustraciones sería un tirano”, recomienda Fuster. Garcés coincide: “Precisamente, para una familia muy permisiva, es más complicado practicar la escucha activa. Los límites son necesarios, la cuestión es cómo los ponemos: están para ayudarnos, no para que resulten una imposición”.

El resultado: adultos más seguros de sí mismos

¿Y qué tipo de adulto será un niño criado bajo la batuta de la escucha activa? “Es como si se le grabara un modelo de comunicación que le dijera: ‘Así es como debes ser tratado por el resto de las personas’, lo que puede llegar a ser una protección frente a todo tipo de acoso, ya que le va a resultar más fácil identificar que el trato que está recibiendo no es el que se merece, así lo rechazará”, indica la pedagoga.

La reina de Inglaterra, Isabel II, reprende a su nieto, el duque de Cambridge, por incumplir el protocolo. Él solo intentaba educar a su hijo en la fortaleza emocional.
La reina de Inglaterra, Isabel II, reprende a su nieto, el duque de Cambridge, por incumplir el protocolo. Él solo intentaba educar a su hijo en la fortaleza emocional. GETTY

Por el contrario, cuando un niño está familiarizado con los gritos y amenazas, porque es la manera de comunicarse que ha conocido en su hogar, fuera de casa será más propenso a consentir el maltrato, porque no tienen interiorizada ninguna señal que le indique no debe ser abordado así. Hay que estar ahí y darle la seguridad que necesita para tomar sus decisiones, “es una protección simbólica y, el día de mañana, aunque sus padres ya no estén con él, tendrá esa necesidad cubierta”, recuerda Fuster. Ese crío, ya convertido en adulto, recordará a su padre agachado a su nivel, dándole a entender que incluso él, susagrado progenitor, desciende de las alturas para tratarlo como merece: en una igualdad muy real.

 

Vía: https://elpais.com/elpais/2016/08/23/buenavida/1471939634_956060.html

VERÓNICA PALOMO

Roles de grupos cooperativos

trabajo cooperativo material

Hoy queremos compartir con vosotros este super material de Unapizcadeeducacion.com, echadle un vistazo y entrar en su página para descargar el material:

Somos muchos los/las docentes que trabajamos el aprendizaje cooperativo dentro del aula. Como bien sabéis, no es tarea fácil pero ver sus resultados te anima a seguir aplicándolo día tras día. Uno de los aspectos más característicos son los roles que adquieren los alumnos/as dentro de su equipoSegún a quién leas o al curso de formación que vayas pueden variar, pero normalmente suelen ser: portavoz, moderador/a, observador/a, coordinador/a, repartidor/a, árbitro… En función de la realidad de tu aula, siempre escoges los que mejor se adaptan a tus alumnos/as.

 

Cómo formamos los grupos

Un aspecto importantísimo a tener en cuenta es que han de ser heterogéneos. Por tanto tenemos en cuenta: el rendimiento, el género, el grupo étnico, las necesidades educativas, las actitudes y comportamientos… a la hora de crear un grupo. Así, es recomendable que los grupos los forméis los tutores/as que sois quien más conocéis a vuestros alumnos/as.

Lo ideal es formar grupos de cuatro alumnos/as, así la comunicación es más fácil y fluida entre ellos. En clases numerosas los tutores suelen formar grupos de cinco también.

Un consejo que os damos es que empecéis a trabajar primero por parejas. Es decir, no sentarlos de dos en dos, sino en grupos, pero que trabajen por parejas. Podéis introducir actividades que tengan que resolver con el compañero/a. Os decimos esto por propia experiencia, cuando nunca has trabajado por cooperativo, lleva un proceso instaurar las normas y que las asimilen tanto nosotros/as como ellos/as. Si empezamos por parejas es más sencillo de controlar y después más fácil de aplicar a pequeño grupo.

 

Cómo asignamos los roles

roles cooperativos

En un principio los asignamos nosotras. Pero después de un trimestre nos dimos cuenta que los alumnos/as eran capaces de dialogar y repartir los roles de forma asertiva y respetuosa. Así que al comienzo de cada proyecto, dejamos unos 5 minutos para  que ellos/as por sí mismos decidan qué rol va a ocupar cada uno.

Nos llamó la atención, que en uno de estos momentos de asignación, una alumna un pelín no muy organizada, se le asignó el rol de recoger y repartir los libros. Les preguntamos el motivo de esa asignación y contestaron:

“Porque como necesita ser un poco más ordenada, con este rol, aprenderá a serlo y mejorará”

Cómo veis, sus asignaciones tienen intencionalidad.

 

Tarjetas de roles de equipo cooperativo

equipos cooperativos

Un problema que tuvimos a principio de curso es que no acababan los alumnos/as de asumir su papel al 100%. Bien porque no recordaban sus funciones o bien porque no había ningún distintivo que se lo recordara. Por ello creamos estas tarjetas de roles para pegar en la mesa. La idea la sacamos de un curso de formación docente, el ponente lo usaba con sus alumnos/as y nos encantó la idea.

Hemos elegido estos roles en función de las necesidades de nuestra aula, sabéis que pueden haber muchos más. Pero como colgamos lo que vamos usando en el aula, de momento sólo tenemos estos.

Os aconsejamos que los plastifiquéis y los peguéis a la mesa con velcro adhesivo. Porque así cada vez que cambien de rol, solo tendrán que estirar y cambiar de tarjeta.

Vía: https://unapizcadeeducacion.com/2018/05/30/roles-de-grupos-cooperativos/

Tabla periódica: asociar elementos a utilidades

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Accede a la versión interactiva.

Keith Enevoldsen, un ingeniero de software con una licenciatura en física, ha creado una versión más útil de la tabla periódica que hace que sea fácil ver lo que todos los elementos pueden hacer.

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Gracias a esta tabla, se pueden asociar elementos a utilidades.

El ástato (medicina radioactiva), el molibdeno (herramientas de corte como tijeras), el kriptón (linternas), etc. 

La primera tabla periódica fue publicada en 1869 por el químico ruso Dmitri Mendeleev, que llamó a su obra Sistema Periódico. Mendeleev pone todos los elementos conocidos en orden en función de sus masas atómicas relativas, al tiempo que predice con éxito las propiedades de los elementos que aún deben descubrirse.

 

Vía: https://bibliozacut.wordpress.com/2018/06/14/tabla-periodica-asociar-elementos-a-utilidades/

La reacción de una madre al enterarse de que su hija tiene síndrome de Down

La madre y su marido decidieron esperar hasta el nacimiento para averiguar el sexo del bebé, por lo que fue en el momento del parto cuando descubrieron que tenía síndrome de Down. La pareja ha compartido el vídeo del nacimiento, que muestra la reacción de los padres al ver a la bebé.

Los padres con su bebé

Los padres con su bebé | Facebook

Cuando Amber Rojas se quedó embarazada por cuarta vez, sintió que aquella vez era diferente. Su esposo, Fernando, creía que se sentía de distinta manera simplemente porque la pareja había decidido esperar hasta el nacimiento para averiguar el sexo de la bebé.

Sin embargo, cuando Amadeus nació en febrero de este año, la intuición de Amber demostró ser totalmente cierta al darse cuenta instantáneamente de que su bebé tenía síndrome de Down. La pareja, que vive en Texas, no se enteró hasta el momento del parto ya que decidieron que el sexo fuese sorpresa.

“Dado que este era mi cuarto y último embarazo, y quinta bebé, quería dejar algo para la sorpresa”, cuenta Amber en una entrevista recogida por The Independent. Aunque no hubo señales durante el embarazo que indicaran que la pequeña fuese diferente a sus otros cuatro hijos, Amber siempre tuvo una corazonada.

“No sabía por qué o qué, pero siempre le dije a mi esposo que esta bebé iba a ser diferente. Mi embarazo no fue diferente, pero sabía que algo sucedía”, asegura la madre. Tras el parto, al ver la cara de su nueva hija, pensó para sí misma: “Mi bebé tiene síndrome de Down”.

La madre ha compartido en la cuenta de Facebook Birth Unscripted el vídeo del nacimiento, en el que se ve la reacción de los padres al ver a la bebé. Las imágenes han sido vistas por más de 65.000 personas.

Amber cuenta que tras ver su cara “quería saber todo sobre los bebés con síndrome de Down para poder cuidar mejor de mi hija Amadeus”. “¡No nos importaba que tuviera síndrome de Down porque todos estábamos encantados con ella!”, señala.

 

Vía: http://www.antena3.com/noticias/mundo/reaccion-madre-enterarse-que-hija-tiene-sindrome-down_201803035a9a76360cf2daf6912eeb16.html

A qué hora deben acostarse los niños para ir a la escuela según su edad

Tabla orientativa para comprobar si nuestros hijos se van tarde a la cama

Desde Guiainfantil.com

Ay… la hora de irse a dormir. ¡Lo que nos cuesta a los padres mandarles a la cama! Que si un ratito más de juego, que si un cuento, que si una canción… y el tiempo va pasando. Al final, aunque intentes acostarles a las 21 horas, terminan durmiendo a las 22.30 horas. No hay remedio. 

Muchas veces me he planteado si no será demasiado tarde. O si tal vez yo insisto en acostarles demasiado pronto. Y aunque sé que cada niños es un mundo y no todos necesitan dormir exactamente lo mismo, he conseguido averiguar mediante diferentes expertos en la materia, cuántas horas deben dormir los niños según su edad. Y lo mejor de todo: a qué hora deben acostarse los niños en edad escolar según su edad.

 

Tabla para saber a qué hora deben acostarse los niños para ir a la escuela según su edad

A qué hora deben acostarse

No todos los niños necesitan dormir lo mismo. Depende de muchos factores. Uno de ellos, por supuesto, es la edad. Así, mientras que un bebé de 18 meses necesita dormir unas 14 horas, a un niño de 10 años le bastan con 9 horas. A partir de este dato, y de la hora a la que se tenga que despertar tu hijo, hemos elaborado una tabla orientativa para padres con dudas sobre cuál es la mejor hora para mandar a su hijo a dormir. Está basada en una tabla que en su día hizo pública el colegio Wilson Elementary School de Kenosha (Wisconsin, EEUU):

– Cinco años: Si tu hijo tiene 5 años, comienza la primera etapa escolar en primaria. Muchos cambios. En los primeros días tal vez esté más nervioso y caiga rendido mucho antes que de costumbre. O al revés… por los nervios no consiga dormir y tengas que ayudarle. Si se levanta muy temprano, a las 6 de la mañana, deberá acostarse a las 18.45 horas, o las 6.45 p.m, como prefieras. Sí, parece un imposible, es muy temprano, pero es la única forma de asegurarte de que duerme lo que debe. Si se levanta más tarde, a las 8, por ejemplo, bastará con que se acueste a las  20.30 horas.

– Seis años: A los 6 años, necesita quince minutos menos de sueño. Si tu hijo se levanta a las 7.30 horas de la mañana para ir al colegio, puede irse a dormir a las 20.30 horas.

– Siete años: Con siete años tu hijo necesita casi 11 horas de sueño para rendir de forma adecuada en el colegio. Intenta que duerma más de 10 horas. Aunque recuerda, que luego la actividad de cada niño durante el día es diferente, y sus necesidades de descanso, también. No te agobies si tu hijo con siete años no duerme más de 10 horas. Si le ves activo y feliz… ¡estará bien!

– Ocho años: Según los expertos, a esta edad los niños pueden dormir 10 horas y media. Pero mucho duermen menos. Siempre nos basamos en un promedio. Si tu hijo de ocho años se tiene que levantar muy temprano para ir al colegio (pongamos que a las 6.30 am), tendrá que irse a dormir a las 20 horas o 8 p.m.

– Nueve años: A partir de esta edad los niños ya necesitan menos horas de sueño, y eso que las exigencias académicas aumentan. Aún así, sigue siendo recomendable que duerman al menos 10 horas. ¡Haz el cálculo!

– Diez años: Sí, la edad en la que ya empiezan a sentirse ‘mayores’, también exigirán acostarse más tarde. Sin embargo, siguen necesitando cerca de 10 horas de sueño. Si tu hijo de 10 años se levanta a las 7 am para ir al colegio, debería ir a dormir a las 21 horas.

– Once y doce años: Ahora sí, tu hijo ya no necesita cumplir de forma rigurosa con esas 10 horas de sueño. Pero sí deben dormir más de 8 horas. Puede que con 9 horas de sueño les baste.

Ten en cuenta de que esta tabla tal vez te parezca irreal. En realidad, sería lo ideal, pero basta con que nos ‘acerquemos’ a las horas de sueño recomendables. Estas son entre 9 y 11 horas como mínimo para niños de entre 5 y 11 años. Si notas que tu hijo presenta síntomas de falta de sueño (somnolencia durante el día, excesivo cansancio, problemas de concentración…), revisa sus horarios para ir a la cama.

 

Vía: https://www.guiainfantil.com/blog/salud/sueno/a-que-hora-deben-acostarse-los-ninos-para-ir-a-la-escuela-segun-su-edad/