¿Has pensando en cómo hablas a los niños? Este vídeo viral te abrirá los ojos

http://widget.smartycenter.com/video/every-opportunity/1870866/10250/1

Un vídeo que está teniendo mucho éxito en las redes sociales está poniendo de relieve la forma en que las interacciones de los niños con los adultos pueden afectar a su educación.

El vídeo lo subió la Atlanta Speech School y en apenas 12 días ha superado el millón de reproducciones. Las imágenes muestran un día desde la perspectiva de un niño. Él comienza el día entusiasmado, pero las conversaciones con los adultos le van desanimando más y más.

La escuela quiere mostrar así que los pequeños cambios en el comportamiento de los adultos, tanto fuera como dentro del aula, pueden mejorar la forma de progresar de los niños.

Sin duda, un vídeo para reflexionar.

Vía: http://www.huffingtonpost.es/2016/08/30/hablar-ninos_n_11773696.html

Onicofagia infantil

Muchos niños y niñas sufren de onicofagia. La onicofagia es el hábito de comerse las uñas, se trata de un hábito nervioso muy común que puede tener consecuencias negativas y puede extenderse hasta la edad adulta. Es importante prevenir y evitar este hábito.

¿Qué es la onicofagia?

Algunos niños y niñas tienen la costumbre de morderse las uñas. A menudo les vemos morderse las uñas, parece que no puedan evitarlo. A pesar de los intentos por evitarlo, parece que siempre vuelven al hábito de morder las uñas. El resultado son unas uñas desiguales, que apenas cubren el dedo, heridas en las zonas de las uñas, y en ocasiones problemas bucodentales. Ese hábito de comerse las uñas es conocido como onicofagia.  La onicofagia es el hábito de morderse las uñas. No se trata de ninguna enfermedad, es un hábito nervioso muy común pero que puede resultar complicado de remitir.

¿Por qué algunos niños y niñas se muerden las uñas?

Es importante conocer las razones de este hábito para poder entenderlo y ayudar a los niños y niñas para que dejen de morderse las uñas.

La mayoría de los niños se muerden las uñas en algún momento, pero suelen dejar de hacerlo de manera natural. En estos casos puede ser entendido como parte natural del desarrollo, el niño se muerde las uñas como una extensión de la conducta de chuparse el dedo. Si pasada cierta edad sigue mordiéndose las uñas y este hábito es demasiado intenso con claras consecuencias, podemos estar ante la existencia de un conflicto emocional subyacente que puede dar lugar al hábito.

El hábito de morderse las uñas es un acto que se hace de manera inconsciente y que suele producirse cuando el niño/a se siente nervioso, inseguro o tiene miedo. En algún momento, ante ciertas emociones negativas ha desarrollado el hábito de morderse las uñas. Y el hecho de hacerlo le aporta una aparente y ficticia seguridad, tranquilidad, etc. y no puede evitar de hacerlo en ciertas situaciones.

 onicofagia, morderse las uñas, escuela de padres

¿Cuáles son las consecuencias de morderse las uñas?

Morderse las uñas es un hábito del que podemos creer que no tiene graves consecuencias negativas, aparte de que esta feo o de que estéticamente las uñas aparecen estropeadas, pero tiene consecuencias que van más allá:

  • Consecuencias Físicas. Pueden aparecer diferentes consecuencias físicas, desde la uña estropeada, dedos deformados, problemas bucodentales, hasta infecciones y heridas en los dedos.
  • Consecuencias emocionales. Entre estas consecuencias puede aparecer una baja autoestima, una estrategia de evitación que se generaliza impidiendo afrontar la situación o desarrollar otras estrategias más adaptativas.

¿Cómo podemos ayudarles a que dejen de morderse las uñas?     

  • Analiza las situaciones en las que se muerde las uñas y cuando lo hace con mayor frecuencia. Saber qué tipo de situaciones, emociones o estados emocionales acompañan a esta conducta puede ser una valiosa información que nos permita ayudarles a desarrollar estrategias de afrontamiento más adaptativas.
  • Intenta motivarle para que cambie ese hábito. Para ello establece un plan de premios que refuercen cuando no haga la conducta. Se trata de poner límites asequibles y poco a poco ir eliminando el hábito.
  • Enséñale a hacer una conducta incompatible con el hábito de morderse las uñas. Por ejemplo comer un chicle, usar las manos para algo, etc.
  • Desarrolla técnicas de relajación que le ayuden a relajarse ante situaciones que puedan generar estrés.
  • Trata el problema con naturalidad y no generes tensiones. En su lugar explica la importancia de tener las uñas bien cuidadas y los posibles inconvenientes.
  • Si lo ves necesario consulta con un especialista.

Celia Rodríguez Ruiz. Psicóloga y Pedagoga

Vía: http://educayaprende.com/onicofagia-infantil/

Por qué los niños pequeños deben usar cuchillos y vasos de cristal

Muchos piensan que darle un cuchillo a un niño o un vaso de cristal es una puerta abierta a heridas, cortes, roturas, es decir, a terminar con una escena típica de película gore. Para evitarlo, eliminamos estos utensilios de sus manos y sólo utilizan cucharas y tenedores o vasos de plástico.

Sin embargo, la experiencia de algunos educadores, sobre todo los seguidores de lafilosofía Montessori sugieren que los padres debemos dejar de ser tan alarmistas ypodemos dar a los niños tanto vasos de cristal como cuchillos para que corten sus alimentos. Te explicamos por qué y qué sentido tiene.

La filosofía Montsessori fomenta la autonomía del niño

Cuchillos y vasos de cristal para bebés ¿sí o no?

En muchas escuelas que siguen la filosofía Montessori alrededor de todo el mundo, como parte del programa de habilidades prácticas, niños de tan sólo 18 meses utilizan cuchillos pequeños, para comenzar en un principio a untar la mermelada o mantequilla. Después pasan a aprender a cortar frutas blandas como el plátano y finalmente utilizan cuchillos con un poco de sierra para cortar alimentos de más grosor (ojo, no los afilados de chef con 3 estrellas Michelin)

El proceso, evidentemente, es supervisado por sus cuidadores y se va realizando de forma lenta y progresiva. Pero ¿por qué dar un cuchillo a un niño?, ¿qué sentido tiene? Estas son las razones:

– Según la pedagogía Montessori ha de fomentarse la autonomía del niño.

– Son esfuerzos que hacen por sí mismos, han de lograr metas y objetivos y no dejar que todo se lo realicen los adultos.

Acercar a los niños a la cocina y dejarles que participen en los diferentes procesos hace que conozcan los alimentos, que aprendan a comer y que sean menos caprichosos con las comidas.

– Según David Lancy, antropólogo de la Universidad de Utah, en un artículo titulado ‘Jugando con cuchillos’ publicado en la revista Child Development, afirma que lasobreprotección de los padres actualmente está convirtiendo a los niños en ‘tesoros preciosos en lugar de futuros ayudantes’ y afirma que históricamente los seres humanos dieron a los niños la capacidad de resolver situaciones y peligros por sí mismos, mientras que ahora los evitamos y les aislamos. Asimismo afirma que demorar el uso del cuchillo obstaculiza el desarrollo del niño e inhibe su curiosidad.

Lo mismo ocurre con los vasos de cristal, María Montessori decía que si no le damos a un niño pequeño un vaso de cristal es porque valoramos más el vaso que el proceso de aprendizaje del niño. El cristal es un material mucho más noble que el plástico por lo que según esta filosofía debemos dar la oportunidad al niño de aprender que hay que ser cuidadoso con el cristal porque se rompe. ¿Y si se rompe? Recogemos los trozos como cuando se nos cae a nosotros y continuamos el aprendizaje.

Vía: http://www.guiainfantil.com/blog/educacion/aprendizaje/por-que-los-ninos-pequenos-deben-usar-cuchillos/

Cómo desactivar berrinches

La palabra berrinche proviene de verraco, que es un cerdo macho, animal muy testarudo que emite berridos. En relación a los niños, la palabra es sencillamente definida como “enojo grande”. Pero es más que eso. Se trata de una conducta que se origina en una  frustración, posee siempre una fuerte carga emocional de una o más emociones (por ejemplo enojo, disgusto, ansiedad, indignación, miedo, vergüenza) y se manifiesta en un comportamiento caracterizado por llanto o lloriqueo, gritos, pataletas y negaciones a cooperar, a guardar silencio o a asentir. También, en un berrinche, el niño suele romper cosas, insultar, arrojarse al suelo, dar golpes y agredir a otros (en casos más graves, a sí mismo).

Los berrinches son comunes en niños de 1 a 3 años, y en algunos casos hasta de 4, cuando todavía no han aprendido a tolerar las frustraciones ni disponen de más recursos expresivos, como puede ser la verbalización de lo que sienten. En estas edades un máximo de 4 rabietas efímeras por día puede ser considerado normal. Luego, en general, los berrinches tienden a disminuir porque el niño aprende a esperar y a manejar estados afectivos intensos. Sin embargo, podemos hacer algo para que los berrinches sean menos frecuentes aún.

En primer lugar es importante saber que el berrinche siempre va dirigido a alguien. Invariablemente se da en presencia de alguien que lo ve y lo oye. En otras palabras, es la persona que le da atención quien mantiene el berrinche. Si no hubiese nadie presente, el niño lloraría hasta que se le pasara la molestia, pero si hay alguien que le dé atención (sea positiva o negativa) el niño exagerará su llanto, haciendo un auténtico berrinche.

Entonces, ¿qué hacer para desactivar un berrinche?

Primer paso: hemos de empatizar con el niño y tratar de averiguar qué le pasa. Si vemos que está bien (no está herido ni nada por el estilo) y sólo ha hecho una simple rabieta infundada y gratuita, es necesario enseñarle, dirigiéndonos a él con actitud calma, cómo queremos que se comporte. Si eso no da resultado y el niño prosigue en una actitud desafiante, podemos seguir con el siguiente paso.

Segundo paso: tratar displicentemente la rabieta (es decir, no darle demasiada atención). Muchas veces dar demasiada atención a este aspecto lo fortalece, se tensa el contexto familiar y el cuadro empeora. Es importantísimo que los padres mantengan la calma y aprendan a tolerar el llanto del niño sin pretender que se disipe en un instante, ya que esta exigencia agrega presión que el niño percibe y expresa. ¡Calma, que tu hijo está bien!

Los padres y tutores deben entender que el crecimiento siempre conlleva frustraciones y dolor, situaciones en las que el niño debe ser contenido por sus seres queridos. Pero también deben entender que eventualmente los niños aprenden a manejar el entorno en beneficio propio. Los caprichos y manipulaciones son verdaderos aprendizajes que los niños realizan a temprana edad. Por ello es crucial aprender a discernir entre dolor sincero y manipulaciones.

Veamos ahora algunos factores que influyen en el aumento de los berrinches. Por un lado, debido a mayores exigencias y presiones laborales y/o económicas, los padres están algo más estresados que unas décadas atrás, con lo cual tienen menos energías para mantenerse firmes ante un berrinche, como también están más proclives a considerar cualquier molestia del niño como berrinche. Por otro lado, la tecnología (video juegos, internet, TV, etc.) y los nuevos hábitos sociales hacen que los tiempos sean cada vez más cortos y crueles, lo cual quita la oportunidad de que, tanto niños como adultos, aprendamos a esperar. Además, la creencia errónea de algunos adultos de que “satisfacer todas las necesidades del niño es darle amor” no deja lugar a que los niños incorporen el tan necesario límite y la tolerancia a la frustración.

Al berrinche casi permanente, caracterizado por caprichos y manipulaciones, le precede una larga historia de un tercero –papá, mamá, abu, etc.− que reforzó este comportamiento prestándole demasiada atención. Esto pudo hacerse simplemente mirando al niño para retarlo cuando tenía una rabieta; o buscando evitarla, satisfaciendo inmediatamente la necesidad (sobreprotección); o bien cediendo por cansancio, por culpas (de no compartir tiempo con ellos, por ejemplo) o por vergüenza (generalmente cuando la familia se encuentra en lugares públicos). De este modo, el niño aprendió muy bien cuál es el comportamiento-llave que abre las puertas de lo que desea. En efecto, los niños toman ventaja de los padres que dudan, titubean o no saben diferenciar el dolor auténtico de las manipulaciones, por lo que tratan de reparar indistintamente ambos.

Entonces, si el berrinche fue co-construido de a dos –o más− a lo largo de un buen tiempo, no pretendamos que este hábito familiar desaparezca de un día para otro. Así como se armó, requiere ser desarmado a lo largo de un período de tiempo considerable, en el que, discerniendo entre dolor auténtico y manipulación/capricho, contengamos el primero y tratemos indiferentemente el segundo.

Luego de un tiempo en esta nueva interacción en la que no se le refuerza el berrinche dándole toda la atención, el niño, quien no tiene un pelo de tonto, comprenderá que le es conveniente expresar sus emociones adecuadamente. Para que esto ocurra te sugiero algunas pautas a tener en cuenta:

  • Recordar los pasos uno y dos: empatizar y –sólo si sigue la rabieta– ejercer un trato displicente hasta que cese el berrinche.
  • Límites claros, firmes y enseñados con paciencia.
  • Evitar explicarle o razonar en el momento en que está en un arranque de ira; esperar a que se calme para hacerlo.
  • Mantener la calma, pues el niño no podrá calmarse si se lo exigimos a los gritos.

Para resumir, se trata de tener un trato displicente ante los berrinches manipulativos, pero muy considerado respecto de los aspectos positivos del niño, tanto como de su dolor auténtico.

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Extracto del libro “Descubriendo mis emociones y habilidades – 2da Edición” – Lic. Lucas J.J Malaisi

Vía: http://fundacioneducacionemocional.org/como-de-desactivar-berrinches/

¿Quieres que los niños te hagan caso? Esto es lo que NO debes hacer

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¿Por qué cuesta tanto que los niños hagan caso? Quizás nuestro lenguaje influye en no conseguir la respuesta esperada . Hoy os compartimos una reflexión sobre las principales estrategias de comunicación que usamos para que los niños colaboren.

1.- Reproches y acusaciones.

“¡He vuelto a encontrar huellas por toda la puerta! ¿Por qué tienes que  ensuciarla? Y en cualquier caso, ¿cuántas veces tendré que decirte que uses el pomo? Tu problema es que no me escuchas.”

2.- Insultos.

“¡Hay que ser un marrano para tener la habitación tan sucia!”

“Hoy estamos bajo cero y tú te pones una chaqueta de entretiempo. ¿Cómo puedes ser tan memo?¡Mira que llegas a hacer idioteces!”

3.- Amenazas.

“Si no has terminado de vestirte, cuando cuente hasta tres, me iré sin ti.”

4.- Órdenes.

“Quiero que limpies tu habitación ahora mismo”

“Ayúdame a entrar los paquetes. ¡Venga, date prisa!”

5.- Sermones moralizantes.

“¿Te parece bonito lo que has hecho, arrancarme el libro de las manos? Veo que no has comprendido la importancia de tener buenos modales. Lo que intento inculcarte es que si pretendes que los demás sean educados contigo, tú a cambio habrás de ser educado con ellos. No te gustaría que quitasen así tus juguetes, ¿verdad?. Pues procura ser respetuoso con las cosas ajenas.”

6.- Advertencias.

“¡Cuidado, no te quemes!”

“Si  no andas con ojo te atropellará un coche.”

“¡No te subas a ese árbol! ¿Es que quieres caerte?”

“Ponte la chaqueta o pillarás un resfriado”

7.- Victimismo.

“Ya veréis cuando tengáis hijos propios. Entonces sabréis lo que es la crispación”

“¿Ves estas canas? Pues las tengo por tu culpa.”

8.- Comparaciones.

“¿Por qué no te parecerás más a tu hermano? Él siempre acaba sus trabajos con antelación”

“¿Por qué no vistes como Julio? Va siempre limpio… es un placer mirarle”

9.- Sarcasmos.

“¿Sabías que tienes un control mañana y te has dejado el libro en escuela? ¡Qué espabilado! Es todo un alarde de inteligencia”

“¿Esta es tu letra? Quizá tu profesor sabe leer chino; yo, no”

10.- Profecías.

“Si continúas siendo tan egoísta, nadie querrá jugar contigo. A este paso vas a quedarte sin amigos”

Está claro que ni los reproches, insultos, amenazas, órdenes, sermones moralizantes, advertencias, victimismos, comparaciones, sarcasmos o profecías invitan a colaborar.

Existen alternativas. Hay maneras de hacer que propician la colaboración de nuestros hijos sin menoscabar su autoestima ni dejarles secuelas de sentimientos nocivos. Y os damos 5 pistas para conseguirlo

 

Técnicas de comunicación positiva:

1. DESCRIBIR.

Es difícil actuar correctamente cuando sacan a relucir nuestros defectos. Es más fácil concentrarse en el problema cuando se limitan a describírnoslo.

Cuando los adultos describen el problema, dan a sus hijos la oportunidad de entender por sí mismos lo que hay que hacer.

Tendemos muchas veces a usar con nuestro lenguaje generalidades tipo “Todo está hecho un desastre” cuando lo que nosotros queremos es decir “La habitación está muy desordenada, la ordenamos”. Las generalidades no son alentadoras,  mientras que si nos ceñimos a los hechos concretos es mucho más fácil llevar a la acción.

2.  DAR INFORMACIÓN

La información es mucho más fácil de aceptar que una acusación. Cuando a los niños se les da información precisa, los niños suelen saber de un modo automático cómo han de actuar.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa ” ¿Cuántas veces tendré que decirte que apagues la luz al salir del baño?
  • C.Positiva” La luz del cuarto de baño está encendida”

3. EXPRESARSE SUCINTAMENTE.

Es necesario expresarse con pocas palabras para propiciar la colaboración. Hay contraste entre una larga parrafada y tres palabras bien dichas, por ejemplo. En este caso “menos es más”.A los niños les disgustan los discursos, los sermones y las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: ” Niños os he pedido una y otra vez que os pongáis el pijama y lo único que he conseguido es que os quedéis aquí haciendo el payaso os habéis comprometido a poneros el pijama antes de ver la televisión y no veo el menor indicio de que vayáis a cumplir vuestra promesa”
  • C.Positiva: ” Niños, los pijamas”

4. COMENTAR LOS PROPIOS SENTIMIENTOS.

Los hijos tienen derecho a conocer los verdaderos sentimientos de los padres. Al describírselos, seremos honestos si necesidad de herirles. Cuando más efectivos resultan los adultos es cuando hablan sólo de lo que sienten. Es importante hablar en primera persona. Es posible colaborar con alguien que expresa irritación o enfado, siempre que no nos ataque a nosotros.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: “Para ya eres un pesado”
  • C.Positiva: “No me gusta que me interrumpas mientras estoy hablando con alguien”

5. ESCRIBIR UNA NOTA.

Algunas veces, nada de lo que digamos será tan concluyente como una frase escrita.

Veamos un ejemplo:

  • Imaginad que no queréis que los niños vean la televisión hasta que hayan hecho los deberes, podemos enganchar un post-it en la televisión que ponga: ” ANTES DE ENCENDERME, PIENSA ” ¿HE TERMINADO LOS DEBERES? “

 

 

Vía: http://cuentosparacrecer.org/blog/quieres-que-los-ninos-te-hagan-caso-esto-es-lo-que-no-debes-hacer/