Cuentos que contagian ilusión

Hoy os quiero mostrar este enlace sobre una colección de cuentos.

El objetivo de esta colección de lecturas de la fundación ONCE es mostrar las vivencias de niños y niñas con discapacidad a través de sus divertidas aventuras.

Os dejo dos de ellos, los demás los encontraréis en su web:

1. nacho-cuento

Sobre La Espina Bífida

La espina bífida es una lesión que afecta a la columna vertebral y a la médula espinal, ya sabéis, esa fila de huesos bien pegaditos que recorre nuestra espalda y el tubito de nervios y liquido que protegen…, pues bien, los niños que nacen con espina bífida pueden tener dificultad para caminar, como le pasa a Nacho, el protagonista de esta historia.

Nacho nació con espina bífida y no puede mover bien las piernas, por eso usa unos bastones para caminar. A otros amigos que nacieron con lo mismo, les pasan otras cosas. Dependiendo de si la herida está más abajo o más arriba en la columna, pueden perder movilidad en los dedos de los pies o en gran parte el cuerpo. Por eso con ayuda de los padres, los doctores y las asociaciones, los niños y las niñas con espina bífida se acostumbran a su cuerpo y le sacan todo el partido.

Van al colegio, leen, juegan, ven películas, dibujan, pintan y hacen deporte, si, deporte… ¿habéis visto alguna vez los juegos paralímpicos…? pues muchos medallistas tienen espina bífida.

Los papas de Nacho supieron tiempo después de que el naciese, que la espina bífida en algunos casos se puede prevenir si la madre toma ácido fólico, por lo menos tres meses antes del embarazo.

Con este magnífico cuento que tienes en tus manos, quieren decírselo a todos los papas y mamas del mundo.

2.aitor-cuento:

SOBRE EL TDAH (TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD)

Las neuronas llevan y traen mensajes a nuestro cerebro como si de miles de carteros se tratasen. Para que el cerebro pueda ordenar toda esa información, existen unos órganos muy sensibles que lo coordinan todo.

Puede ocurrir que esos órganos de coordinación no funcionen del todo bien, por lo que la información va más lenta. Cuando a un niño o a una niña le pasa esto, no puede concentrarse de igual manera que lo haces tú. Se distraen fácilmente, son impulsivos y necesitan moverse muchísimo.

Leyendo la historia de Aitor, aprenderás a descubrir la cantidad de cosas fascinantes que esconden en su interior estos amigos con TDAH.

Fundación ONCE

Vía: http://bibliotecainfantil.fundaciononce.es/

8 soluciones para que los niños más inquietos puedan moverse en clase

Según Dustin Sarver, experto en el campo del TDAH, cuando los niños se mueven aumentan su estado de alerta, lo que les puede permitir tener un mejor rendimiento.

BouncyBands

 

Un estudio publicado en el Journal of Abnormal Child Psychology sugiere que para los niños y niñas con trastornos de atención, los movimientos pueden significar un mejor rendimiento en una tarea que requiere mucha concentración. Los investigadores de este estudio le entregaron una secuencia de letras y números aleatorios a un pequeño grupo de niños entre los 8 y los 12 años de edad. Los niños debían repetir los números en orden, más la última letra del grupo. Todo el tiempo, los niños estaban sentados en una silla giratoria. Para los niños diagnosticados con THDA (trastorno de hiperactividad con déficit de atención), moverse y girar en la silla tuvo una correlación directa con un mejor rendimiento. Para los otros niños fue todo lo contrario: cuanto más se movían, peor eran los resultados.

Dustin Sarver del Centro Médico de la Universidad de Mississippi es el autor principal de este estudio. El THDA es su campo, y él tiene una teoría de por qué el movimiento o la inquietud puede ayudar a estos niños.

“Creemos que parte de la razón es que cuando se mueven más, aumentan su estado de alerta”,explica el experto en la Organización NPR. Sarver cree que los movimientos físicos leves “despiertan” el sistema nervioso de la misma manera que medicamentos como el Ritalin, mejorando así el rendimiento cognitivo.

Este pequeño estudio no está diseñado para proporcionar pruebas concluyentes, pero definitivamente da unas claves importantes de qué acciones se deberían tomar. De hecho, Sarver le dice a los profesores que ofrecer a los niños diagnosticados con THDA cierto margen de libertad (no para que se salgan de su puesto o para que distraigan a otros) puede ser útil para que se muevan cuando lo necesiten. “Cuando le digo a un niño: ‘Siéntate, no te muevas, deja de tocar, deja de botar’, los niños gastan toda su energía mental concentrándose en esa regla. Y eso no les permite concentrarse en lo que estamos pidiéndoles que hagan”, dice Sarver en el mismo medio.

Fascinados por los datos, algunos profesores que encontraron el estudio en NPR, decidieron compartir algunas ideas creativas para acomodar a los estudiantes que necesitan moverse (sin afectar al resto de la clase). Estas son algunas de las más simples y efectivas:

1. Bandas elásticas bajo el puesto

Es muy simple. Se puede utilizar el tubo interior del neumático de la bicicleta o un material similar. La idea es amarrar esta banda elástica bajo el puesto de un lado de la mesa al otro. De esta forma, los niños pueden poner sus pies y hacerlos rebotar una y otra vez mientras aprenden.


2. Bolas de estabilidad

Las bolas de estabilidad son aquellas que se encuentran usualmente en los gimnasios o en clases de pilates, pero para algunos de los profesores que leyeron el estudio, puede ser un elemento muy útil en la sala de clase. Algunos de ellos utilizan estas bolas como sillas alternativas; los estudiantes se sientan sobre estas y rebotan sutilmente mientras están en clase.


3. Pelotas anti estrés

Los profesores también hablaron de las pelotas anti estrés u otros objetos que los estudiantes pueden apretar. Éstos también permiten que los estudiantes se mantengan sutilmente en movimiento mientras están en clase. Además se consiguen fácilmente.


4. Puestos de pie

Una profesora comentó que siempre dejaba que sus estudiantes con THDA hicieran sus tareas de pie (al final de la sala). “Rebotaban, se movían y golpeaban los pies sin molestar a los otros niños y siempre hacían su trabajo”, comenta ella en NPR. En ese sentido, una buena alternativa sería poder tener aquellas mesas de trabajo altas en las cuales los alumnos puedan trabajar sin estar sentados todo el tiempo.


5. Ubicación estratégica y pausas de movimiento

Una de las profesoras dice que ella, en sus salas, pone a sus alumnos más inquietos en la punta de las mesas de trabajo. Así puede moverse más sin distraer a los demás. También hace pausas y sus alumnos nunca están sentados más de 15 minutos seguidos.


6. Tejer

Muchos profesores mencionaron en NPR cómo tejer puede ayudar a los niños a sentirse calmados. De hecho, esta actividad se enseñan frecuentemente en colegios Waldorf. Además se puede hacer con los dedos (sin agujas).


7. Sacar punta a los lápices

Otros profesores dijeron que algunos estudiantes con THDA tenían permiso especial para pararse de sus puestos para hacer cosas como sacarle punta a los lápices.


8. Libros de colorear

Los libros para colorear también son una opción. No sólo para los niños, sino también para los jóvenes e incluso para los adultos. De hecho, algunos reportes indican que esta actividad es muy útil para el manejo del estrés.

¿Qué actividad harías tú para que tus estudiantes se muevan en clase?

 

Escrito por: Camila Londoño

Vía: https://eligeeducar.cl/8-soluciones-los-ninos-mas-inquietos-puedan-moverse-clase?fbclid=IwAR11otdjvvBbGw3nECYvZ4J4TTND7gjnutbYSXPOh3dDImfHcT7MyeP0w7k

Los alumnos con dislexia o TDAH tendrán una EVAU adaptada

Los estudiantes tendrán más tiempo para contestar el examen y un vocal les leerá las preguntas.

  • Un total de 27.558 estudiantes han logrado ser aptos en la prueba frente a 1.947 que no. El 93% de los alumnos que se presentan logran pasar la prueba.
    Un total de 27.558 estudiantes han logrado ser aptos en la prueba frente a 1.947 que no. El 93% de los alumnos que se presentan logran pasar la prueba. /Luis Díaz

Un estudio de la Universidad Carlos III demuestra que la capacidad de comprensión lectora de un disléxico podría mejorar un 200 por ciento si se hicieran unas adaptaciones mínimas. Y eso es lo que se va a hacer previsiblemente este año. Educación adaptará las pruebas de la Evau o antigua selectividad a los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, es decir, aquellos con dislexia, dificultades específicas de aprendizaje (DEA) o que presenten trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

La idea es dar más tiempo a estos alumnos para enfrentarse a la prueba. También podrá contar con un vocal que les lea en voz alta las preguntas a las que tenga que dar respuesta en el examen, los enunciados estarán escritos con una tipografía que facilite su lectura, a doble espacio, con subrayados que eviten el salto de línea o incluso podrán disponer de un lugar específico para realizar la prueba para evitar que los ruidos distorsionen la comprensión de la pregunta. De hecho, hay un programa que introduce ya estas mejoras y que se puede descargar en una tablet.

La decisión de adoptar esta medida se ha tomado en el seno de la Comisión Organizadora de la Evaluación Final de Bachillerato para el Acceso a la Universidad en la Comunidad, donde están representadas las seis universidades madrileñas. La comisión también garantiza el anonimato en el proceso de corrección para que se realice en igualdad de condiciones con el resto de estudiantes.

«Llevamos más de un año con este asunto y el hecho de que los jóvenes con dificultades tengan más tiempo para poder realizar el examen de la EVAU es igualar ya las oportunidades y un gran avance para el sistema educativo madrileño», asegura Juan José Nieto, director general de Infantil, Primaria y Secundaria de la Comunidad de Madrid.

María Sanz- Pastor, presidenta de Madrid con la Dislexia, tiene seis hijos disléxicos y tres han pasado la EVAU, por ello sabe de primera mano el gran avance que suponen para un alumno medidas mínimas que, sin embargo, tienen una repercusión enorme en su rendimiento. «Lo que queremos es que estas mejoras se implanten ya esta convocatoria de examen porque llevamos luchando por ello durante años, pero todo está en manos de las universidades porque la Comunidad de Madrid ya ha dado vía libre a que se haga. Que se implante esta herramienta está en manos de los vicerrectores».

La medida se sumaría a todas las que se vienen realizando con el alumnado con necesidades educativas especiales, entre las que se encuentran las adaptaciones del modelo de examen a Braille, la utilización de intérprete de lengua de signos o acompañante para la lectura labial.

La detección temprana de las necesidades especiales en un alumno es muy importante para evitar su fracaso escolar. Los colegios madrileños fueron los primeros en participar en un estudio en el que se usó Dytective Test, la primera herramienta de inteligencia artificial que permitió un cribado de los estudiantes de Educación Primaria para detectar precozmente la dislexia. El estudio científico se centró, principalmente, en los estudiantes de tercero de Educación Primaria. Eso permitió concluir que en las aulas hay una prevalencia de la dislexia que se sitúa entre el 5 y el 8,4 por ciento.

En los centros se lleva a cabo ya un programa de ayuda a la dislexia para detectar, evaluar y dar pautas de ayuda de tal manera que se pueda enfocar mejor el trabajo que se realiza con los estudiantes con riesgo de dislexia durante Primaria. Según la Consejería de Educación, durante el curso 2018/19 más de cien colegios de Educación Infantil y Primaria participan en este programa del que se benefician más de 30.000 niños.

Vía: https://www.larazon.es/local/madrid/los-alumnos-con-dislexia-o-tdah-tendran-una-evau-adaptada-EN21682071?fbclid=IwAR2-9d74CIuQygfjYv5NDhKBnXF1mpTW8RZatsjCfM3b6dSR3Q0hxr0ShHY

TDAH: «No sabes lo que es que tu hijo te diga a diario: “Mamá, soy el tonto de la clase”»

En España el diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperatividad tarda dos años en llegar

«No sabes lo que es que llegue tu hijo todos los días a casa y te diga: “Mamá, soy el tonto de la clase” y que el día en que le dan las notas te pida salir del colegio corriendo». El sufrimiento de esta madre duró dos largos años y terminó cuando por fin llegó el diagnóstico de su hijo Eduardo: TDAH con predominio de Déficit de Atención. «Es verdad que son niños más inmaduros pero, en general, tienen capacidades normales. Edu es divertido, con una imaginación desbordante, y una vocación de servicio a la sociedad impropia para su edad», asegura Mónica. Ella empezó a sospechar en Intantil. «La profesora ya nos advirtió entonces, y nos invitó a mirarle». El jarro de agua fría llegó en primero de Primaria, cuando el niño empezó a leer, y a tener que estar más tiempo sentado en clase. De la psicóloga del cole pasó al psiquiatra y de ahí, por fin al neurólogo, quien optó por la medicación. «Desde entonces todo va mucho mejor en casa».

En España, desde que un niño muestra síntomas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH),hasta su diagnóstico, suelen pasar dos años. Demasiado tiempo, según César Soutullu, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra y coordinador del Plan de Acción en TDAH (Proyecto PANDAH). Máxime cuando la detección, explica, es fundamental para la prevención, la evolución y el manejo del trastorno. «Sin embargo, y aunque es verdad que se ha mejorado, el diagnóstico sigue siendo tardío en nuestro país, donde la edad está entre los 6 y los 11 años. Debería ser en prescolar, o muy al inicio de la escolarización», advierte este experto.

Cribados en el colegio

Para mejorar este aspecto, el informe que Soutullu coordina propone protocolizar a nivel estatal cribados en centros escolares, centros de salud y población con conductas de riesgo (violencia, consumo de drogas, etc.), además de introducir el TDAH como parte de los controles periódicos actuales de salud infantil. «Detectando a los pacientes antes podemos iniciar también antes el tratamiento multimodal, lo que equivale a tener la oportunidad de mejorar sus capacidades, desarrollo y calidad de vida», apunta este experto.

La detección precoz de este trastorno es importante, continua el doctor Javier Quintero, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid, «porque estamos hablando de un trastorno prevalente que supone un factor de riesgo evolutivo, ya que puede ensombrecer el desarrollo de quien lo padece, aumentando algunos riesgos, como el fracaso escolar, el consumo de drogas en la adolescencia o los trastornos emocionales».

«Hacer las cosas bien —prosigue Quintero- es hacerlas antes. Esto implica aumentar las posibilidades de éxito del tratamiento y reducir la aparición de enfermedades o trastornos psiquiátricos asociados, como el trastorno negativista desafiante, de ansiedad, del ánimo, tics, etc. Por tanto, hay un coste de oportunidad muy claro en función del periodo de diagnóstico».

 

Según el Comité Estratégico que ha elaborado el Plan, y que está compuesto por más de 200 expertos, los agentes sociales que deberían intervenir en la línea estratégica de detección serían Educación y Sanidad. Los primeros, por la situación privilegiada que tienen los profesores para observar y valorar la conducta y el funcionamiento cognitivo entre niños de la misma edad y el mismo estadio evolutivo. «Después del hogar, es en los centros educativos donde mayor número de horas pasan los niños. El grado de vinculación que se establece entre el cuerpo docente y los alumnos es fundamental. Los educadores ven a los niños en escenarios que los padres no se pueden imaginar ni compartir», explican.

«Un niño con TDAH no es un niño malcriado o contestón, padece un trastorno. Por eso si es atendido, puede llegar a donde quiera», corrobora Marisa Mariana, presidenta de la Asociación Madrileña de Orientación y Educación y miembro del COPOE (Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España). «El problema está en que necesitamos que además de disminuir la ratio por aula, se ofrezca formación a los profesores para que estos no consideren al niño TDAH como el compañero molesto de la clase».

Centro de salud

Los segundos, por la situación privilegiada que tienen especialmente los pediatras y las enfermeras para detectar durante las revisiones pediátricas de salud cualquier cambio o anomalía en la conducta del niño, su rendimiento escolar, gracias también al grado de confianza y vinculación que pueden llegar a establecer tanto con el niño como con sus padres o tutores legales.

En este sentido, recuerdan, la Academia Americana de Pediatría ya recomienda que sea el pediatra el profesional que inicie la evaluación de un posible TDAHen cualquier niño entre los 4 y los 18 años que presente problemas académicos o de comportamiento. «Es en estos controles donde se pueden sospechar y detectar los casos. Pero para ello es necesario que el pediatra esté formado al respecto y sea capaz de investigar en los ambientes en los que se mueve el paciente: familiar, escolar y social. Es preciso saber si son niños y adolescentes impulsivos, si se accidentan en exceso, si si son capaces de seguir instrucciones de principio a fin, si terminan el trabajo escolar asignado, si sus padres tienen que sentarse a su lado para que hagan los deberes, si suspenden, si a menudo son etiquetados como niños vagos, perezosos, muy movidos, desatentos, soñadores… o como los payasos o los graciosos de la clase. Si son chicos que ya cuentan con un historial previo en gabinetes psicológicos… etc.».

El circuito a seguir

El circuito más sencillo propuesto desde el Comité Estratégico de Pandah sería: Una vez detectado el posible caso en el colegio, este deriva el niño al pediatra de atención primaria (habiendo realizado algunos tests previos de pruebas de inteligencia y de atención). El pediatra tiene entonces que decidir si se trata de un TDAH «simple» e iniciar el correspondiente tratamiento, o si se trata de un TDAH con comorbilidades o dificultades diagnósticas. En el caso de presencia de posibles trastornos del aprendizaje (trastorno del desarrollo de lectoescritura), del lenguaje, o problemas médicos como epilepsia o historia de dificultades en el neurodesarrollo, deriva el niño al neuropediatra.

Otra opción para el pediatra, prosiguen estos expertos, sería derivar al niño al Psiquiatra si no hay ninguna de las características clínicas anteriores, o si hay problemas como conducta negativista desafiante, síntomas de ansiedad, depresión… o dificultades especiales en sus relaciones familiares.

El apoyo económico es otro de los aspectos necesarios para mejorar el abordaje del TDAH. Según estos expertos, se ha demostrado que el tratamiento multimodal es el más efectivo para el trastorno. Pero este tipo de tratamiento, que incluye el farmacológico y el no farmacéutico, como terapia psicólogica y psicopedagógica, debe adaptarse a las necesidades de cada caso. Pero este tipo de tratamiento, señala Fulgencio Madrid, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH), «requiere unos gastos y una dedicación que no todas las familias pueden permitirse, por lo que el apoyo económico sería de gran relevancia para mejorar los niveles de cumplimiento terapéutico y adherencia de los pacientes».

 

Vía: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-tdah-no-sabes-hijo-diga-diario-mama-tonto-clase-201603221910_noticia.html

5 pautas para alumnos con TDAH en el aula

Hoy desde Teachingsolutions.es pautas para alumnos con TDAH:

 

El alumnado con TDAH tiene sus peculiaridades y no voy a negar que en el contexto de un aula de 25 o de 30 alumnos crea problemas. Es complicado atenderlo, manejar su conducta y manejar sus dificultades principales.

En el caso del TDAH, los niños presentan dos síntomas diana: por un lado las dificultades para mantener la atención, centrarse en los detalles y abstraerse de todo lo que ocurre en el aula… que es mucho y más atrayente que las explicaciones o las tareas que están en la pizarra.

Por otro lado, su comportamiento hiperactivo e impulsivo: su dificultad de autocontrol, su exceso de energía que no se puede reprimir, en largas jornadas donde la conducta adecuada es permanecer sentado quieto y en silencio.

Pero a su vez, esos dos síntomas provocan un tercer síntoma definitivo: que sus dificultades le impiden o alteran significativamente la capacidad para funcionar adecuadamente o con la calidad esperada, en su rendimiento escolar o en su relación con los demás.

Pero a pesar de las características que estos niños presentan y de las dificultades para atenderlos adecuadamente en el aula, hay 5 pautas para atender a un alumno con TDAH, que todos los profesores de Educación Primaria y Secundaria pueden llevar a cabo. Ahí van las cinco primeras.

 

Hay 5 pautas para atender a un alumno con TDAH, que todos los profesores de Educación Primaria y Secundaria pueden llevar a cabo 

1º. Conocer qué es el TDAH y entender a tu alumno

La primera de las pautas para atender a un alumno con TDAH, es conocer el trastorno. Del TDAH se habla mucho de oídas y se conoce poco: hay muchos tópicos.

Los profesores, como profesionales que son, deben tener un conocimiento relativamente profundo sobre este trastorno tan extendido en la escuela.

Conocerlo no es difícil. Existen guías para profesores y docentes disponibles en la red.

Cuando se conoce el TDAH, se entiende por qué parte del comportamiento que presenta este alumnado no es “mala educación” o “falta de normas”, aunque en algunos casos eso también está añadido. Sino que se trata de un trastorno neurobiológico que explica gran parte de la forma de actuar de estos niños.

Cuando se conoce el TDAH, se entiende por qué parte del comportamiento que presenta este alumnado no es “mala educación” o “falta de normas”

2º. Asígnale un alumno ayudante

Vamos con la segunda de las pautas para atender a un alumno con TDAH. Puedes asignarle un alumno ayudante y sentarlo junto a él… o al menos, cerca. La misión del alumno ayudante es recordarle algunas pautas habituales de clase, como anotar los deberes para el día siguiente, tocarle el hombro cuando no esté trabajando o no esté atendiendo para centrarlo; no molestarlo mientras se trabaja en clase y animarlo a trabajar. También le puede ayudar en alguna tarea que no sepa realizar.

Hay chicos que tienen ese don especial y que, animados por el tutor, pueden tener esta misión como un privilegio. El alumno ayudante puede también rotar por trimestres, para que otros pasen por esta experiencia.

Incluso el propio alumno que padece TDAH, puede en algún momento ser alumno ayudante de otro compañero.

3º. Segmentar las tareas

La tercera de las 5 pautas para atender a un alumno con TDAH, consiste en segmentarle las tareas que tiene que realizar. Es posible que un niño con estas características no sea capaz de afrontar 7 u 8 ejercicios seguidos. Pero si le pides que realice solo dos tareas del total, y que una vez realizadas se levante de la mesa y se acerque a enseñártelas, posiblemente sí pueda abordarlas.

La tercera de las 5 pautas para atender a un alumno con TDAH, consiste en segmentarle las tareas que tiene que realizar

 

Cuando las enseñe solo comprobarás que las ha realizado, no tanto si están bien o mal, salvo que sean errores muy evidentes. Cuando compruebes esas dos tareas, le animas a seguir con otras dos y que al terminarlas vuelva a enseñártelas.

4º. Cuaderno único

En Educación Primaria y por supuesto, en Educación Secundaria, se ha generalizado el uso de un cuaderno para cada asignatura. Para los niños que padecen TDAH, disponer de varios cuadernos suele ser una situación complicada de manejar y que provoca desorganización.

En estos casos la medida del cuaderno único es muy sencilla pero efectiva con el alumnado con TDAH. Consiste en reducir los cuadernos de todas las asignaturas a solo uno. En ese único cuaderno realizará todas las tareas. Tan solo tiene que indicar la fecha y el nombre de cada una de las asignaturas que realiza.

Más adelante, cuando tenga un dominio del cuaderno y adquiera otras habilidades de organización, se irán añadiendo cuadernos, pero de una manera progresiva.

Para los niños que padecen TDAH, disponer de varios cuadernos suele ser una situación complicada de manejar y que provoca desorganización.

 

5º Elegir la pauta y útil de escritura

La pauta sobre la que los niños escriben y el útil de escritura que utilizan, es otra variable que los profesores de niños con TDAH pueden gestionar para su bien.

La regla general podía ser elegir aquella que mejor resultado le da a cada niño. Por tanto, no puede generalizarse a toda la clase un único formato de pauta: todos escriben en hojas de doble pauta, de cuadritos, Montessori… Lo ideal es que cada niño escriba en aquella en la que mejor “se defiende”. Pero en el caso de los chicos con TDAH es una medida casi obligada.

En general, las hojas cuadriculadas no les ayudan: para muchos de ellos suponen un motivo de confusión y desorganización. La doble pauta les puede resultar asfixiante… parece que, en términos generales, las hoja de una línea son las más adecuadas.

Lo mismo ocurre con el útil de escritura: escribir con lapicero tiene la ventaja de que se puede borrar, pero en ocasiones, es una herramienta que ralentiza la escritura y requiere más esfuerzo. En algunos niños los bolígrafos de tinta de gel, les ayudan por tener una escritura más fluida. Si se equivocan, pueden colocar entre paréntesis los errores. En otros casos, hasta las plumas estilográficas escolares, les ayudan a mejorar la letra y la escritura.

 

Vía: https://teachingsolutions.es/5-pautas-para-alumnos-con-tdah-en-el-aula.html

Un juego para la concentración infantil ¿que desconcentra?: fidget spinner

Cómo es el juego de fidget spinner que se ha puesto de moda entre los niños

Los expertos los diseñaron para niños con autismo y con déficit de atención. El objetivo de esta herramienta-juguete era mejorar su concentración y eliminar estrés. Sin embargo, los fidget spinner han seducido a todos los niños por igual, y su adición es tan grande, que muchos profesores comienzan a alertar: el juguete, que en teoría intentaba mejorar la atención de los niños, está desconcentrando a todos en el aula.

El Fidget spinner: un juguete diseñado para mejorar la concentración de los niños

Fidget spinner

En realidad, el fidget spinner, también conocido como hand spinner, se diseñó para ayudar a niños con problemas de atención y con niveles de estrés elevados. Sobre todo se pretendía atender las necesidades de niños con autismo y con TDAH. Sin embargo, este pequeño juguete traspasó la frontera y se hizo con todos los niños (y muchos adultos) por igual. Quienes lo prueban aseguran que es tremendamente adictivo. Pero… ¿qué es exactamente el fidget spinner?

Seguramente lo hayas visto. Es el nuevo juguete de moda entre los niños y adolescentes. Se trata de un artilugio de plástico y metal formado a partir de rodamientos y tres puntas redondeadas que giran y se asientan sobre una base redonda que se adapta a la yema del dedo. Es decir, una especie de peonza moderna.El objetivo es hacerlo girar sin que caiga y pasarlo de un lado a otro del cuerpo. La pericia de muchos es asombrosa.

Ventajas y desventajas del find spinner para los niños

Hasta aquí bien, ¿verdad? Un juego inofensivo, que despierta destrezas del aparato psicomotriz fino y que potencia la atención y la concentración. ¡Pero si no supone más que beneficios para los niños! El problema llega cuando la adicción a este juego hace que los niños pierdan el interés y la atención en clase. Muchos profesores se quejan por este motivo. En Inglaterra muchos maestros ya han conseguido que los prohiban en las clases. Los niños, dicen, se pasaban la clase hablando entre ellos de los últimos trucos para hacer girar por más tiempo este adictivo juguete.

Los hand spinner

Sin embargo, una vez establecidos los límites sobre el momento y el lugar para jugar con ellos, los fidget spinner no tienen por qué ser malos. Es más, pueden ser beneficiosos para los niños. Les permite superar pruebas, mejorar su destreza con los dedos (que ya están bastante aletargados por el uso de móviles y tablet) y por supuesto, también les transmite valores importantes: la capacidad de perseverar,superar la frustración y cooperar (nada como un buen amigo que te enseñe los últimos trucos del juguete de moda).

Otros juguetes que mejoran la concentración de los niños

Es curioso cómo a menudo los objetos cobran de pronto vida propia y se transforman y adaptan e incluso cambian. O cómo la sociedad decide darles otro uso diferente para el que fueron creados. Y es curiosos como algunos juegos aparentemente sencillos se convierten de pronto en una moda que causa furor entre los niños.

Existen más juguetes que en su día fueron una revolución para los pequeños y que siguen ahí, entre los juegos infantiles más queridos, aportando beneficios  como la mejora de la motricidad fina y de la concentración. Por ejemplo:

– Gomas para hacer pulseras: Las pequeñas gomas redondas de colores se convirtieron en todo un ‘boom’ entre los niños más creativos. Además de mejorar la concentración y la coordinación mano-ojo, supoonen también un incentivo para la creatividad de los niños. Con estas gomas, los niños son capaces de crear pulseras,pendientes, colgantes, llaveros…

– La peonza: Un clásico que nunca dejará de estar de moda. Se han creado muchas versiones, como el moderno fidget spinner. La rotación de la peonza reta la habilidad de los más pequeños y además ejerce un poder ‘hipnótico’ que tranquiliza.

– Mandalas: Pintar y pintar sin salirse y mezclando todo tipo de colores. Los mandalas mejoran la concentración de los niños y su paciencia. Además les relaja (también a los mayores).

 

Vídeo demostrativo de cómo se usan los fidget spinner entre los niños en la web

Vía: https://www.guiainfantil.com/blog/educacion/juguetes/un-juego-para-la-concentracion-infantil-que-desconcentra-fidget-spinner/

Nuevo protocolo para menores con déficit de atención e hiperactividad (Castilla La Mancha)

El Gobierno regional ha impulsado un protocolo de actuación conjunta y transversal entre las consejerías de Sanidad, Educación y Bienestar Social, además del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) y la Federación de Asociaciones de Ayuda al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

hiperactividad

Entre las aportaciones más relevantes del documento en el ámbito escolar, destaca el papel esencial del profesorado y de los especialistas de la orientación en la detección precoz.

Así lo explicó ayer el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto, tras el Consejo de Gobierno abierto celebrado con representantes de la Federación de Asociaciones de Ayuda al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Se trata de uno de los trastornos, ha dicho Felpeto, “de los más frecuentes en infancia y adolescencia y tiene un impacto notable”. Por ello, ha surgido este protocolo como “necesidad de aunar actuaciones y mejorar la coordinación para agilizar y potenciar el seguimiento y garantizar una respuesta integral multidisciplinar“.

A través de este protocolo, si el centro educativo observa dificultades “significativas” en el rendimiento de un alumno, lo ha de comunicar por escrito al orientador. Será éste posteriormente quien evalúe al estudiante y dará cuenta a los familiares.

Si existieran indicadores suficientes, y previa confirmación familiar, se elevaría a médicos de atención primaria y pediatría. En caso de no apreciarse indicadores suficientes para este trastorno pero sí otra posible problemática, se derivaría a servicios sanitarios o especialistas, “como salud mental o neuropediatría”.

Asimismo, Ángel Felpeto ha destacado que este documento otorgará a la unidad de Salud Mental Infarto Juvenil ser la unidad competente para confirmar o no la sospecha ante un caso, que trasladará tanto al pediatra como a los centros educativos.

RECURSOS EN EL PORTAL DE EDUCACIÓN

Además, se colgarán en el Portal de Educación los recursos para que los centros educativos puedan realizar la evaluación y la intervención con el alumnado TDAH, y para la comunidad educativa direcciones de interés y guías de asesoramiento.

Según ha concluido el consejero de Educación, las actuaciones serán evaluadas anualmente por una comisión técnica de seguimiento para posibles “mejoras”.

COMPORTAMIENTOS “EXTREMOS”

Asimismo, a preguntas de los medios, la presidenta de la Federación, Gloria López Ruiz ha explicado que el comportamiento de estos niños es “extremo”, por lo tanto, en casa es “fácil de detectar porque no permite que los niños se desarrollen de manera normal”. Los afectados, ha concluido, “tienen unas elevadas tasas de fracaso escolar y abandono y al final terminan excluidos de la sociedad simplemente por no tener la atención adecuada”.

 

Vía: https://revistaelzoco.com/trastorno-por-deficit-de-atencion-e-hiperactividad/

«Se diagnostica TDAH con evaluaciones de 10 minutos y eso es una barbaridad»

Este joven psicólogo y profesor es el autor de «TDAH, entre la patología y la normalidad»

 «Se diagnostica TDAH con evaluaciones de 10 minutos y eso es una barbaridad»

Problemas para mantener la atención, movimiento excesivo e impulsividad tanto cognitiva como motora… Hablar de TDAH es referirnos a unos síntomas que a primera vista padecen muchos niños pequeños, por lo que también es hablar de controversia.

El psicólogo Rafael Guerrero acaba de presentar su libro «Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, entre la patología y la normalidad», donde explica todo lo que hay que saber sobre este asunto, que va camino de convertirse en el diagnóstico infantil del siglo XXI., y que él ve a diario en su consulta de Darwin Psicólogos:

—Niños inquietos, que se mueven y se impacientan… ¿Dónde está, según usted, la delgada línea roja entre la patología y el despiste?

—Bien. La delgada línea que separa la normalidad de la patología es, en ocasiones, difícil de discernir. Como ya hemos comentado, en el caso de los niños es normal que sean inquietos, intrépidos y exploradores. De hecho, lo contrario sería anormal. ¿Cuándo es patología? Cuando los síntomas que están viviendo el pequeño y la familia hacen que la situación les afecte en los diferentes aspectos de su vida cotidiana (ámbito familiar, escolar, afectivo, conductual y social).

 

—¿Cómo describiría a un niño con TDAH y esas dificultades con las que se encuentra a diario?

—Los niños con TDAH en general son niños que viven en el presente continuo, en el aquí y el ahora. Tienen dificultades para actuar en función de las consecuencias del pasado, y además tienen problemas para planificar y anticipar el futuro. Estos pequeños suelen mantener una buena concentración en tareas que les resultan gratificantes y excitantes, como por ejemplo, los videojuegos, las películas y el deporte. En cambio, se descentran muy fácilmente ante tareas rutinarias, aburridas y con poca emoción. Un porcentaje elevado de los quehaceres que les resultan poco motivantes se encuentran en el ámbito escolar.

 

—El TDAH lo sufren hasta un 5% de la población infantil, según los datos a los que se hace referencia desde las distintas asociaciones. ¿Podríamos hablar de un cierto sobrediagnóstico?

—Así es, se está produciendo una evidente inflación diagnóstica, así como una deficitaria e insuficiente evaluación por parte de los adultos implicados. Muchos niños que no son capaces de estar atentos en clase o son muy inquietos en casa son rápidamente etiquetados como hiperactivos, sin haber realizado una evaluación ni haber tenido en cuenta las causas que provocan esa falta de atención.

 

—Igual que se habla del sobrediagnóstico, se habla del mal diagnóstico.

—Hay quien diagnostica bien y quien diagnostica mal, en efecto. De hecho nos encontramos a compañeros que están diagnosticando a niños a base de síntomas con evaluaciones de 10-15 minutos. Ni siquiera en 50. Eso es una barbaridad. En el otro lado tenemos a la madre desesperada, sin herramientas, a la que hacen un cuestionario que acaba en medicación para al niño. No se puede diagnosticar en función de lo que dicen unos padres que evidentemente cuando se acercan a preguntar no saben ya ni qué hacer.

—Dado que no existe una prueba objetiva que al administrarla permita comprobar si el niño «da positivo» o «negativo », tipo un alcoholímetro… ¿Cuál diría usted que es el mejor método para detectarlo?

—Mediante un exhaustivo juicio clínico. Lo que debemos valorar para saber si el niño tiene TDAH es un conjunto de pruebas. Hay que tener en cuenta los síntomas, pero también realizar una buena observación en su hábitat, en entornos naturales, en el colegio (tutor/o profesores), con sus compañeros de clase, en el ámbito familiar (padres, hermanos y otros familiares significativos…) Junto a esto habrá que realizar una evaluación neuropsicológica, de memoria, atención, flexibilidad cognitiva, funciones ejecutivas… En función de eso hay que adecuar tratamiento farmacológico y multidisciplinar personalizado. No vale el mismo corte de camisa para todos los niños.

 

—¿Se hereda el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad?

—Unas tres cuartas partes del TDAH son genéticas. Pero hoy en día también hablamos de epigenética. Es decir, de cómo influyen las variables ambientales en la modulación de los genes. Para mi la epigenética es como si hablásemos de los interruptores de la luz: nacemos con unos interruptores, y en función de distintas variables, que pueden ir desde el momento prenatal, al parto, al ambiente en el que crecemos… se puede activar un interruptor u otro.

 

—¿El TDAH se cura con la edad?

—Eso es un mito. El TDAH es crónico. Otra cosa bien distinta es que los síntomas de esta patología vayan cambiando en función de la edad de la persona que la padece. Sabemos por los estudios longitudinales que a partir de la adolescencia, los síntomas son más cognitivos y menos externalizantes o hiperactivos, a diferencia de la etapa infantil y primaria. Pero con las herramientas adecuadas y un entorno familiar bueno un afectado puede vivir una vida lo más normalizada posible. Salvando mucho las distancias, todos conocimos en su día el caso de John Nash, el protagonista de «Una mente maravillosa», que con esquizofrenia pero con una mujer que siempre le apoyó y una medicación adecuada logró ser Premio Nobel.

 

—La tan temida medicación por algunos padres, ¿es siempre necesaria?

—No siempre. A mi juicio, la medicación tiene que ser para niños con un TDAH severo. Cuando los padres presentan dudas, siempre, siempre, creo que deben hablar con su médico, con el neurólogo, con el psiquiatra… Una vez que los médicos han establecido qué psicofármaco es más efectivo para el niño, este suele estar medicado por un largo periodo de tiempo, por lo que la familia debe manejar cuanta más información mejor, para poder tomar una decisión tan importante como esta. Los padres también deben adecuar sus expectativas en relación con la medicación. Con esto quiero decir que ni es mágica, ni soluciona el problema, sino que ayuda al niño siempre que se pongan en marcha otras medidas en casa, en el colegio y en el proceso psicoterapéutico. La medicación, y ahí sí que quiero hacer especial hincapié, NUNCA debe sustituir las medidas pedagógicas y educativas. Creo que en estos tratamientos a menudo nos olvidamos del aspecto socioemocional, y estos chicos sufren mucho.

Vía: http://www.abc.es/familia/educacion/abci-diagnostica-tdah-evaluaciones-10-minutos-y-barbaridad-201609261644_noticia.html

Orientaciones para hacer los deberes en casa con hij@s con TDAH

El momento de los deberes en el caso de los niñ@s con TDAH suele ser un momento difícil, además de estresante para las familias.

Con la vuelta al colegio tras el primer trimestre, os ofrezco algunas orientaciones importantes a tener en cuenta en el momento de los deberes:

¿Cómo debe ser el lugar de estudio?

  • Es importante que siempre sea el mismo, un lugar en la casa donde no haya distracciones, o las menos posibles. Debe ser un lugar sin ruidos (por ej. no con la TV encendida o cerca de una ventana), y sin distractores importantes (por ej. juguetes, etc.). Un lugar podría ser la mesa de la cocina, o la mesa del dormitorio, siempre que ésta sitúe al niñ@ en frente de la pared sin distractores.
  • Para instaurar la rutina del estudio es necesario especialmente al comienzo, supervisión continua por parte de uno de los padres. Es por ello que el padre/ madre deberá estar sentado junto a él.
  • Colocar en la mesa SÓLO lo indispensable (por ej. cuaderno y bolígrafo).
  • También se pueden colocar autoinstrucciones en la mesa para recordar qué debe hacer su hijo/a. Por ejemplo:

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Si se realizan explicaciones:

  • Simplificar las instrucciones sobre la tarea y pedir al niño/a que las repita.6449727
  • Plantearle preguntas frecuentes durante la explicación y ofrecerle retroalimentación, de esta forma nos aseguraremos que se está enterando de lo que hablamos.
  • Mantener el contacto ocular frecuente (por ej. ponerse a su nivel)
  • Utilizar claves y señales no verbales para redirigir su atención (por ej. chasquidos)
  • Hay que tener en cuenta que si además que de forma verbal, el contenido se presenta de forma visual, habrá más posibilidades de que se lleve a cabo el aprendizaje. Es muy útil el uso de la pizarra o folios para a través de dibujos simples esquematizar el contenido, sobre todo cuando es muy denso.

A tener en cuenta durante la tarea:

  • Dejar descansos cortos cada cierto tiempo.
  • Intentar que las actividades no sean largas.
  • Establecer el tiempo durante el cual mantiene la atención, e ir aumentando su esfuerzo.
  • Evitar hacer comentarios sobre sus conductas de falta de atención, en vez de ella “¿recuerdas qué tenías que hacer?” “¿Por dónde íbamos?
  • En la medida de lo posible, según se acuerde con el profesorado, en ocasiones es preciso bajar el listón de productividad: es mejor que haga 4 ejercicios bien que 8 mal.
  • Segmentar las tareas en pequeños pasos si es preciso (véase el post sobre AUTOINSTRUCCIONES)

¿Cómo mejorar la organización en el estudio?

  • Proponer unos minutos cada día al comienzo para organizar los cuadernos, maleta, etc.
  • Pueden usarse  claves visuales y auditivas para indicar que la tarea va a terminar y se comienza una nueva actividad.
  • Ayudarle en la organización de cada actividad, anticipándole las actividades y las consecuencias en las actividades que se realicen.
  • En el caso en que las actividades estén organizadas por diferentes espacios en el tiempo, señalar de forma específica las horas y los tiempos (si es posible la presencia de un reloj) materializando el tiempo, señalando cuándo se va finalizando éste. La estrategia del reloj suele ser muy útil por la escasa percepción del tiempo, o en niñ@s con excesiva lentitud, cada actividad por pequeña que sea, se le proponen unos minutos para realizarla, poco a poco se desvanecerá la ayuda externa del reloj, o el propio niñ@ lo utilizará de forma autónoma.

Algunos ejemplos de ayudas externas para el control del tiempo:

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Sobre todo… DOS ASPECTOS MUY IMPORTANTES:

  • INTENTAR REFORZAR LO POSITIVO, tanto conseguir la meta, como los pasos que existen hacia ella. Suelen ser niñ@s muy sensibles a los reforzamientos, para que sean útiles deben ser inmediatos (muy cortos en el tiempo) y tangibles. Pueden ser útiles al principio dibujos, pegatinas, etc., además de acompañarlo de comentarios positivos (por ej. qué bien lo has hecho, etc.).
  • Tener MUCHA PACIENCIA. En el caso en que la situación de los deberes sea muy estresante, afecte al clima familiar o nos cueste en exceso poder acompañarles en el estudio, será el momento de buscar algún profesional especializado para clases particulares.

 

Vía: https://marinamartinsanpsicologa.wordpress.com/2016/01/11/orientaciones-para-hacer-los-deberes-en-casa-con-hijs-con-tdah/

Guía completa sobre el TDAH

Información para que el paciente con TDAH y su entorno conozcan mejor el trastorno y sean parte implicada en su detección, diagnóstico y tratamiento.

Información para pacientes sobre Trastorno Déficit de Atención

¿Qué es el TDAH? ¿Cómo se manifiesta en niños y adolescentes?

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen neurobiológico que se inicia en la edad infantil y que afecta entre un 3-7% de niños en edad escolar. Los síntomas principales son la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención. Estos síntomas se presentan con mayor intensidad y frecuencia de lo esperado en los niños de su misma edad.

Los síntomas nucleares del TDAH son los siguientes:

-Hiperactividad

Se manifiesta por un exceso de movimiento en situaciones en que resulta inadecuado hacerlo y en diferentes ámbitos (casa y escuela). Tienen grandes dificultades para permanecer quietos cuando las situaciones lo requieren (se levantan del asiento, lo tocan todo, no paran quietos, parecen movidos por un motor). Hablan en exceso y producen demasiado ruido durante actividades tranquilas.

-Inatención

Se caracteriza por dificultades para mantener la atención en tareas que suponen un esfuerzo mental sostenido. A menudo parecen no escuchar, les cuesta seguir órdenes e instrucciones y tienen dificultades para organizar tareas y actividades con tendencia a los olvidos y a perder objetos. Suelen distraerse con facilidad ante estímulos irrelevantes. Las dificultades de atención suelen aparecer más frecuentemente durante la etapa escolar cuando aumenta la exigencia académica.

-Impulsividad

Se manifiesta por impaciencia, dificultad para aplazar respuestas o esperar el turno. A menudo interrumpen y dan respuestas precipitadas antes de que las preguntas hayan sido completadas. En general, se caracterizan por actuar sin pensar, no evaluando las consecuencias de la conducta.

Los niños y adolescentes con TDAH tienen problemas para controlar su comportamiento y ajustarse a las normas, presentando así dificultades de adaptación familiar, escolar y/o social.

¿Hay diferentes tipos de TDAH?

El DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, cuarta edición, texto revisado) de la Asociación Americana de Psiquiatría (2001) clasifica el TDAH en tres tipos:

• TDAH, tipo combinado: Se encuentran presentes los tres síntomas principales (inatención, hiperactividad e impulsividad).
• TDAH, tipo con predominio del déficit de atención: Cuando el síntoma principal es la inatención.
• TDAH, tipo con predominio hiperactivo-impulsivo: La conducta que predomina es la de hiperactividad e impulsividad.

¿Cuáles son los trastornos que se presentan con el TDAH?

Con frecuencia los niños con TDAH pueden tener otros problemas asociados, como los trastornos de conducta, ansiedad o problemas de aprendizaje.

¿Cuál es la causa del TDAH? ¿Qué factores intervienen?

No se conocen con exactitud todos los factores que intervienen en la aparición del TDAH pero está claro que existe una interrelación de múltiples factores genéticos y ambientales.

-Estructuras y circuitos cerebrales

Existe evidencia científica de que el origen del TDAH es una alteración en el funcionamiento cerebral, localizada en las áreas de la corteza prefrontal y sus conexiones con los ganglios basales. Distintos estudios han encontrado en la población pediátrica con TDAH un menor tamaño de algunas de éstas áreas cerebrales.

-Componente genético
Existe evidencia científica sobre el componente genético del TDAH. Recientes estudios muestran la complejidad genética del TDAH, ya que se han visto implicados distintos cromosomas y genes. El componente genético quizá sea el mayor predisponente para padecer el TDAH.

-Factores neurobiológicos

La presencia de factores neurobiológicos no genéticos en la aparición del TDAH ha sido referida en distintos estudios: prematuridad, encefalopatía hipóxico-isquémica, bajo peso al nacimiento y consumo de tabaco, alcohol y otras drogas durante la gestación. En edades posteriores, los traumatismos craneoencefálicos (TCE) graves en la primera infancia, así como padecer infecciones del sistema nervioso central (SNC), se han relacionado también con un mayor riesgo de TDAH. A estos factores neurobiológicos no genéticos se les denomina, de forma genérica, factores ambientales.

-Factores no neurobiológicos

Se han descrito también factores de riesgo psicosocial que influirían en el desarrollo de la capacidad de control emocional y cognitivo. Actualmente, se acepta que es posible la interacción de factores ambientales y genéticos de forma que la presencia de determinados genes afectaría a la sensibilidad individual a ciertos factores ambientales.

Factores dietéticos como el tipo de alimentación, la utilización de aditivos alimentarios, azúcar y edulcorantes han sido también motivo de polémica sin que por el momento existan estudios concluyentes que los relacionen con el TDAH.

¿Existen disfunciones neuropsicológicas en el TDAH?

Los estudios neuropsicológicos y de neuroimagen funcional han demostrado que los niños y niñas con TDAH presentan una alteración cognitiva en las llamadas funciones ejecutivas: inhibición de respuesta, vigilancia, memoria de trabajo y planificación.

¿Cuál es la evolución del TDAH con la edad?

En muchos niños los síntomas de hiperactividad tienden a disminuir durante la infancia. La inatención y especialmente la impulsividad permanecen en adolescentes y adultos.

El tiempo que los niños pueden mantener la atención se incrementa con la edad, sin embargo en muchos niños con el trastorno tiende a estar por debajo del nivel esperado y del que se necesita para realizar las demandas de la vida diaria. Un alto porcentaje de niños con TDAH seguirán teniendo síntomas en la adolescencia y la edad adulta, por lo que deberán continuar en tratamiento.

Aunque los síntomas de inatención e hiperactividad pueden persistir en muchos casos, es importante recordar que muchos jóvenes con TDAH tendrán una buena adaptación en la edad adulta y estarán libres de problemas de salud mental. Un buen pronóstico será más probable cuando predomina la inatención más que la hiperactividad-impulsividad, no se desarrollan trastornos de conducta, y las relaciones con los familiares y con otros niños son adecuadas.

 

¿Cómo y quién diagnostica el TDAH?

El diagnóstico del TDAH es exclusivamente clínico, esto es, mediante la información obtenida de los niños o adolescentes, sus padres y educadores, y debe estar sustentado en la presencia de los síntomas característicos del trastorno, con una clara repercusión a nivel familiar, académico y/o social, tras haber excluido otros trastornos o problemas que puedan justificar la sintomatología observada.

En la entrevista, se debe obtener información respecto a los problemas actuales del niño, naturaleza de los síntomas (frecuencia, duración, variación situacional de los síntomas), edad de inicio y grado de repercusión en los diferentes ambientes de la vida del niño. Han de evaluarse también los antecedentes familiares (dado el carácter genético del trastorno), el funcionamiento familiar y los antecedentes personales (embarazo, parto y período perinatal, desarrollo psicomotor, antecedentes patológicos e historia de salud mental del niño).

Se ha de realizar una exploración física y psicopatológica del niño, y recoger información de la escuela y sobre el rendimiento académico a lo largo de toda su historia escolar.

La exploración neuropsicológica y psicopedagógica no son imprescindibles para el diagnóstico de TDAH en niños y adolescentes. Sin embargo, es recomendable el estudio neuropsicológico cuando se sospeche la presencia de un trastorno específico de aprendizaje comórbido o sea importante valorar el perfil de funcionamiento cognitivo. Así mismo, una evaluación psicopedagógica permitirá valorar el estilo de aprendizaje y establecer los objetivos de la intervención reeducativa.

La realización de pruebas complementarias de laboratorio, de neuroimagen o neurofisiológicas no son necesarias para el diagnóstico de TDAH en niños y adolescentes a menos que la historia clínica y la exploración física pongan en evidencia la presencia de algún trastorno que requiera realizarlas.

¿Qué instrumentos de evaluación se utilizan?

Para la evaluación del TDAH se requiere obtener información del niño o adolescente, de los padres o cuidadores y de los docentes, acerca de los síntomas del TDAH. La información puede obtenerse mediante preguntas abiertas, preguntas específicas, entrevistas semiestructuradas, cuestionarios y escalas.

El empleo de escalas de valoración de los síntomas es siempre un complemento a la entrevista clínica. Existen escalas y cuestionarios, útiles para valorar los síntomas del TDAH y su intensidad, que suelen administrarse a los padres o cuidadores y a los maestros.

También es frecuente utilizar escalas más amplias de psicopatología general para detectar si existen otros trastornos asociados.

¿Qué es el diagnóstico diferencial?

Dentro de la exploración y valoración del niño con TDAH, hay que tener en cuenta que no todo niño movido y despistado tiene TDAH. Por tanto, es necesario hacer un diagnóstico diferencial con otras enfermedades que pueden ser confundidas con el TDAH.

Los síntomas del TDAH pueden aparecer en una amplia variedad de trastornos:

• retraso mental,
• trastornos de aprendizaje,
• trastornos generalizados del desarrollo,
• trastornos del comportamiento,
• trastorno de ansiedad,
• trastorno del estado de ánimo,
• abuso de sustancias,
• factores ambientales,
• trastornos médicos.

La mayoría de estos trastornos pueden ser excluidos con una historia clínica completa y la exploración física.

¿Quién diagnostica el TDAH?

El diagnóstico del TDAH en niños y adolescentes debe realizarlo un facultativo (pediatra, psiquiatra, neuropediatra, psicólogo clínico o neuropsicólogo) con entrenamiento y experiencia en el diagnóstico del TDAH y sus comorbilidades más frecuentes.

¿Cuál es el tratamiento del TDAH?

El tratamiento del TDAH en niños y adolescentes se realiza de manera individualizada en función de cada paciente y su familia. Tiene por objetivo mejorar los síntomas y reducir la aparición de otros trastornos asociados, ya que por el momento no existe una cura para el TDAH.

En niños y adolescentes con TDAH con repercusión moderada o grave en su vida diaria, se recomienda el tratamiento combinado, que incluye tratamiento psicológico conductual, farmacológico e intervención psicopedagógica.

La combinación de tratamientos farmacológicos y psicológicos tiene la potencialidad de que ejerce efectos inmediatos en los síntomas del TDAH mediante la utilización de la medicación, así como efectos de larga duración gracias al desarrollo de estrategias y habilidades cognitivas y de comportamiento proporcionadas por el tratamiento psicológico.

5.1. Tratamiento psicológico para el TDAH en niños y adolescentes

Las intervenciones psicológicas que han mostrado evidencia científica/positiva para el tratamiento TDAH se basan en los principios de la terapia cognitivo conductual (TCC).

El tipo de intervenciones que se aplican se describen brevemente a continuación.

-Terapia de conducta

Es una terapia psicológica que se basa en un análisis de la conducta. Se identifican los factores que están manteniendo la conducta inadecuada, se delimitan las conductas que se desea incrementar, disminuir o eliminar, llevándose a cabo la observación y el registro de éstas. Hay dos tipos de técnicas:

• Para aumentar conductas positivas: el reforzamiento positivo como la alabanza, la atención positiva, las recompensas y los privilegios.
• Para reducir conductas no deseadas: se utiliza el coste de respuestas, el tiempo fuera y la extinción (no prestar caso a la conducta que se desea reducir o eliminar).

-Entrenamiento para los padres

Se trata de un programa de tratamiento conductual que tiene como objetivo dar información sobre el trastorno, enseñar a los padres a modificar la conducta de sus hijos, incrementar la competencia de los padres, mejorar la relación paterno-filial mediante una mejor comunicación y atención al desarrollo del niño.

-Terapia cognitiva

Entrenamiento en técnicas de autoinstrucciones, autocontrol y solución de problemas.

-Entrenamiento en habilidades sociales

Los niños y adolescentes con TDAH presentan a menudo problemas de relación con la familia, déficit en habilidades sociales y problemas de relación con los iguales. El entrenamiento en habilidades sociales suele hacerse en grupos pequeños de edades similares, y se emplean técnicas de la TCC.

5.2. Tratamiento psicopedagógico para el TDAH en niños y adolescentes

La intervención psicopedagógica constituye un pilar fundamental en el tratamiento combinado del TDAH, pues comprenderá desde las intervenciones encaminadas a mejorar el rendimiento académico del niño o adolescente (mediante reeducación psicopedagógica) hasta aquellas dirigidas a la mejora del entorno escolar y, por lo tanto, de su adaptación a éste (mediante un programa de intervención en la escuela y la formación a los docentes).

La reeducación psicopedagógica es un refuerzo escolar individualizado que se lleva a cabo después del horario escolar y que tiene como objetivo paliar los efectos negativos del TDAH en el niño o adolescente que lo presenta, en relación a su aprendizaje o competencia académica. Se trabaja sobre la repercusión negativa del déficit de atención, la impulsividad y la hiperactividad en el proceso del aprendizaje escolar.

La reeducación psicopedagógica debe incluir acciones encaminadas a:

• Mejorar el rendimiento académico de las diferentes áreas, las instrumentales y aquellas más específicas para cada curso escolar.
• Trabajar los hábitos que fomentan conductas apropiadas para el aprendizaje (como el manejo del horario y el control de la agenda escolar) y las técnicas de estudio (prelectura, lectura atenta, análisis y subrayado, síntesis y esquemas o resúmenes).
• Elaborar y enseñar estrategias para la preparación y elaboración de exámenes
• Mejorar la autoestima en cuanto a las tareas y el estudio, identificando habilidades positivas y aumentando la motivación por el logro.
• Enseñar y reforzar conductas apropiadas y facilitadoras de un buen estudio y cumplimiento de tareas.
• Reducir o eliminar comportamientos inadecuados, como conductas desafiantes o malos hábitos de organización.
• Mantener actuaciones de coordinación con el especialista que trate al niño y con la escuela para establecer objetivos comunes y ofrecer al docente estrategias para el manejo del niño o adolescente con TDAH en el aula.
• Intervenir con los padres para enseñarles a poner en práctica, monitorizar y reforzar el uso continuado de las tareas de gestión y organización del estudio en el hogar.

Los niños con TDAH requieren, de forma individualizada y para cada uno de ellos, un programa de intervención en la escuela que incluya tanto acciones académicas o de instrucción, como conductuales. Estos programas deben implicar a la mayor parte del cuadro docente para facilitar su eficacia, recogiendo:

• Aquellas acciones que hacen referencia a la metodología (la forma de dar instrucciones, de explicar los contenidos académicos, o la asignación de deberes y tareas).
• Aquellas que refieren al entorno de trabajo (la situación física del niño o adolescente en el aula, el ambiente estructurado y motivador o la eliminación de elementos distractores).
• Aquellas que refieren a la mejora del comportamiento del niño o adolescente (la supervisión constante, las tutorías individualizadas y el uso de técnicas conductuales).

La formación a docentes permite que éstos reciban psicoeducación sobre el trastorno, modifiquen pensamientos y opiniones en cuanto a los niños y adolescentes con TDAH, se entrenen en pautas de conducta y se capaciten para la detección de señales de alerta del TDAH, favoreciendo así la detección precoz.

5.3. Tratamiento farmacológico para el TDAH en niños y adolescentes

¿Por qué usar fármacos en el tratamiento del TDAH en niños y adolescentes?

El efecto beneficioso de los fármacos sobre las conductas hiperactivas se conoce desde hace más de 70 años. Los primeros fármacos para el tratamiento del TDAH se comercializaron en España hace más de 25 años.

Estos fármacos están entre los más estudiados y seguros de todos los que se utilizan en niños y adolescentes, siendo todos ellos muy eficaces para el tratamiento de los síntomas del TDAH. Entre el 70 y el 80% de los pacientes responden de forma favorable al primer tratamiento utilizado.

Por tanto, por su seguridad, alta efi cacia y escasos efectos secundarios se recomienda el tratamiento farmacológico para el tratamiento de estos pacientes.

Con los fármacos reducimos los síntomas del TDAH, mejorando el rendimiento escolar y el comportamiento del niño y las relaciones tanto en casa como en la escuela. Al mismo tiempo, potencian el efecto de las intervenciones psicológicas y psicopedagógicas.

¿Qué fármacos hay disponibles en España?

En estos momentos disponemos en nuestro país de dos grupos de medicamentos indicados para el tratamiento del TDAH en niños y adolescentes, los estimulantes (metilfenidato) y los no estimulantes (atomoxetina).

Disponemos de tres presentaciones de metilfenidato en función de la forma de liberación del fármaco:

• Liberación inmediata: la duración del efecto es de unas 4 horas por lo que deben administrarse 2-3 dosis repartidas a lo largo del día para tratar de forma adecuada al paciente.
• Liberación prolongada: consisten en una mezcla de metilfenidato de liberación inmediata y de liberación prolongada en una sola dosis diaria. La diferencia entre uno y otro es la cantidad de fármaco de acción inmediata y prolongada, y el mecanismo de liberación empleado; todo ello comporta una duración del efecto distinto, unas 12 horas para el metilfenidato de liberación prolongada con tecnología osmótica y unas 8 horas para el metilfenidato de liberación prolongada con tecnología pellets.

En otros países de nuestro entorno existen otras presentaciones disponibles de fármacos estimulantes: por ejemplo, presentación en parches, asociación de sales de estimulantes, etc., de momento no disponibles en España.

¿Qué fármaco elegir?

El tratamiento farmacológico debe ser prescrito y controlado por un médico con experiencia en el TDAH y en el manejo de estos fármacos y sus posibles efectos secundarios. El tratamiento debe ser individualizado, es decir, adaptado a las necesidades de cada paciente y cada familia. La elección de un fármaco u otro dependerá de:

• La existencia de problemas asociados, como tics, epilepsia, ansiedad, etc.
• Los efectos adversos de la medicación.
• La existencia de consumo de drogas en el adolescente.
• Las experiencias previas de falta de efi cacia con un determinado fármaco.
• Las preferencias del niño/adolescente y su familia.
• La facilidad de administración.

¿Es necesario realizar alguna prueba antes de iniciar el tratamiento con estos fármacos?

No es necesaria la realización de ninguna prueba complementaria (análisis de sangre, electrocardiograma, etc.) salvo que la historia y/o la exploración del paciente lo aconsejen. Por ejemplo, en pacientes con antecedentes de problemas cardíacos será necesario realizar un estudio cardiológico antes de iniciar el tratamiento.

En el control del tratamiento es conveniente registrar el peso, la talla, el pulso y la presión arterial de forma periódica.

¿Cómo se inicia el tratamiento farmacológico?

Una vez elegido el fármaco, se empieza con dosis bajas y se incrementará la dosis cada 1 o 3 semanas en función de la respuesta del paciente y de la aparición de efectos secundarios. El médico será el responsable de evaluar la efi cacia y la tolerabilidad del fármaco mediante visitas periódicas, mucho más frecuentes al inicio del tratamiento y más distanciadas en el tiempo (cada 3-6 meses) tras ajustar la dosis del fármaco de forma adecuada.

Aunque el tratamiento es individualizado, las pautas generales para cada fármaco son:

• Metilfenidato de liberación inmediata, en 2-3 dosis al día.
• Metilfenidato de liberación prolongada, una dosis por la mañana.
• Atomoxetina, se recomienda administrar en dosis única por la mañana. Si existen problemas de tolerancia, administrar por la noche o repartir la dosis entre la mañana y la noche.

En algunas ocasiones, si la mejoría no es sufi ciente o existen otros trastornos asociados, será necesario aumentar la dosis hasta la máxima recomendada o combinar distintos tipos de fármacos.

¿Cuáles son los efectos secundarios más frecuentes?

Los efectos secundarios ocurren fundamentalmente al inicio del tratamiento, son poco frecuentes, de escasa intensidad, transitorios y de poca gravedad. En muy raros casos obligan a suspender el tratamiento. Es importante poder consultar con el médico responsable del tratamiento cualquier efecto adverso antes de suspender la administración del fármaco.

Los efectos secundarios más frecuentes de los estimulantes (metilfenidato) son: pérdida de peso y de apetito, sobre todo al inicio del tratamiento; difi cultad para conciliar el sueño (insomnio de conciliación); cefalea y, de forma mucho más infrecuente, tics e inquietud.

Los efectos secundarios más frecuentes de los no estimulantes (atomoxetina) son: pérdida de peso y de apetito, sobre todo al inicio del tratamiento; somnolencia; síntomas gastrointestinales, como dolor abdominal, nauseas o vómitos; mareos y cansancio. De forma muy infrecuente, puede aparecer ictericia (la piel toma un color amarillo debido al aumento de la bilirrubina), refl ejo de un daño hepático que obliga a la supresión del tratamiento.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento farmacológico?

La duración del tratamiento deber plantearse de forma individualizada en función de la persistencia de los síntomas y de la repercusión de éstos en la vida del niño o del adolescente.

Para los pacientes que estén tomando estimulantes, una práctica aceptada es la realización de períodos cortos, de 1 o 2 semanas anuales, sin tratamiento farmacológico, con el objetivo de poder valorar el funcionamiento del niño o el adolescente tanto en casa como en la escuela. Una de los mejores momentos para realizar esta evaluación sin tratamiento suele ser al comenzar el curso escolar.

¿Es recomendable hacer períodos libres de tratamiento farmacológico con estimulantes («vacaciones terapéuticas»)?

Aunque los fármacos estimulantes mejoran los síntomas del TDAH y el rendimiento escolar, sus efectos no sólo se manifi estan en la escuela, sino también en casa y en otros ambientes. Por este motivo, en el tratamiento del TDAH en niños y adolescentes, no están recomendados de manera sistemática los períodos de descanso del tratamiento farmacológico («vacaciones terapéuticas»), ya que pueden conllevar un empeoramiento de la sintomatología del paciente. En cualquier caso, la realización o no de las «vacaciones terapéuticas » será una decisión consensuada entre el médico, la familia y el paciente, con el objetivo de evaluar la necesidad de mantener el tratamiento o no, y reducir los efectos adversos.

¿Produce adicción el tratamiento farmacológico?

No existe ninguna evidencia científica que haya demostrado que el tratamiento con estimulantes produce adicción.

Sí que se ha demostrado claramente que los pacientes con TDAH en tratamiento farmacológico presentan significativamente menos problemas de consumo de drogas en la adolescencia que los pacientes con TDAH que no reciben tratamiento farmacológico.

¿El tratamiento farmacológico para el TDAH se relaciona con retraso del crecimiento?

Los estudios disponibles hasta el momento son poco concluyentes. Los últimos datos informan de que la talla fi nal de los niños en tratamiento con estimulantes sería de 1 a 3 cm inferior a lo esperado. El retraso en el crecimiento es mayor en el primer año de tratamiento pero tiende a normalizarse posteriormente.

¿Disminuye la eficacia del tratamiento farmacológico con el tiempo?

El uso correcto de los fármacos indicados para el tratamiento del TDAH en niños y adolescentes administrados de la forma y dosis prescritas no produce tolerancia, no deja de ser efi caz ni es preciso aumentar la dosis, salvo por motivos del crecimiento (incremento de la talla y el peso). Existe evidencia científi ca de que el tratamiento es efectivo a largo plazo si éste es continuado.

5.4. Tratamientos alternativos y complementarios para el TDAH en niños y adolescentes

Debido al exponencial incremento de la medicina o terapias alternativas y complementarias en los últimos años, los profesionales de la salud continuamente reciben dudas y preguntas de sus pacientes y familiares sobre el uso de éstas. Por otro lado, muchos pacientes no revelan a sus médicos su utilización, con la posible interferencia con el tratamiento médico, o efectos adversos. Es importante hacer saber al médico responsable del tratamiento si se utilizan tratamientos alternativos o complementarios.

Algunas de las terapias alternativas sin recomendación general aplicable para el tratamiento del TDAH en niños y adolescentes incluyen tratamientos dietéticos, de optometría, homeopatía, medicina herbaria, estimulación auditiva (método Tomatis) y biofeedback por encefalograma (EEG-biofeedback, neurofeedback o neuroterapia), psicomotricidad y osteopatía.

¿Cómo se tratan los trastornos asociados al TDAH en niños y adolescentes?

La terapia psicológica llevada a cabo con los padres (entrenamiento de padres) es el tratamiento más efectivo para los trastornos de conducta en los niños; adicionalmente, las terapias psicológicas con los niños, como el entrenamiento en habilidades sociales, pueden ser benefi ciosas.

En niños y adolescentes con trastornos de ansiedad y TDAH, si fuera necesario, el psiquiatra de niños y adolescentes también podría administrar medicamentos efi caces y seguros.

Los problemas de aprendizaje requieren una evaluación y un plan de tratamiento psicopedagógicos a largo plazo.

¿Cómo se puede prevenir el TDAH?

Dada la etiología fundamentalmente de base genética del TDAH, la prevención primaria, es decir, las acciones encaminadas a que el trastorno no llegue a producirse, no serían factibles.

Sí que podemos actuar sobre algunos factores biológicos no genéticos, como son el consumo de tóxicos durante el embarazo (tabaco y alcohol), recomendando evitarlos durante la gestación.

A otro nivel de prevención estaría la detección precoz de este trastorno, prestando especial atención, sobre todo, a poblaciones de riesgo, como son los niños con antecedentes familiares de TDAH, prematuridad, bajo peso al nacimiento, ingesta de tóxicos durante la gestación y traumatismos craneoencefálicos graves.

La detección precoz del trastorno nos ayudará a iniciar cuanto antes el tratamiento adecuado, fundamental para prevenir los problemas asociados (mal rendimiento escolar, dificultades en sus relaciones sociales y trastornos de conducta).

¿Qué hacer ante la sospecha de TDAH?

En el ámbito de la sanidad pública, ante una sospecha de TDAH, el primer paso sería consultar con el pediatra de atención primaria, el cual, en función de la disponibilidad de la zona, puede hacer la derivación del niño o adolescente a un centro especializado en salud mental infanto-juvenil, servicio de psiquiatría y psicología infantil o de neuropediatría.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar al niño o adolescente con TDAH?

• Confirmar el diagnóstico de TDAH por medio de profesionales de la salud (pediatras, psicólogos clínicos, psiquiatras infantiles, neuropediatras, neuropsicólogos) con experiencia y capacitación en este trastorno.
• Buscar una evaluación profesional y un tratamiento personalizado. • Iniciar el tratamiento con profesionales que tengan adecuada formación en el TDAH.
• Buscar información adecuada sobre el trastorno, práctica, realista y que se fundamente en datos científi cos. Podrá obtenerla de los profesionales que le atiendan o de las asociaciones de TDAH.
• Implicar a los familiares más cercanos en la educación del TDAH.
• Aprender a manejar las propias emociones negativas (enfado, culpa, amargura) y mantener una actitud positiva. • Procurar dar a su hijo un refuerzo positivo inmediato y frecuente.
• Emplear recompensas duraderas y efi caces.
• Utilizar la recompensa antes que el castigo.
• Mejorar la autoestima del niño o del adolescente, utilizar mensajes positivos.
• Hacer tangibles los pensamientos y la solución de problemas.
• Simplificar las reglas de la casa o lugar donde se encuentren.
• Ayudar a su hijo a hacer las cosas paso a paso.
• Asegurarse de que sus instrucciones son comprendidas.
• Enseñarle a ser organizado y fomentar sus habilidades sociales.
• Ser indulgente.

¿Qué puede hacerse desde la escuela para ayudar al niño o adolescente con TDAH?

Las intervenciones que se lleven a cabo desde la escuela deben contemplar las siguientes estrategias:

• Utilizar técnicas de modificación de conducta: reforzamiento positivo, sistemas de economía de fi chas, modelado, extinción, coste de respuesta, técnica del tiempo- fuera, sobrecorrección, etc.
• Enseñar al niño o adolescente técnicas de entrenamiento en autocontrol, resolución de problemas, entrenamiento en habilidades sociales o técnicas de relajación.
• Definir claramente y de forma conjunta con el niño o adolescente los objetivos a corto y largo plazo, tanto los que refieren a los contenidos curriculares como a su comportamiento en la escuela.
• Adecuar el entorno y controlar el nivel de distractores en el aula, situando al niño o adolescente en un lugar donde pueda ser supervisado fácilmente y alejado de los estímulos que le puedan distraer.
• Ajustar las tareas y expectativas a las características del niño o adolescente reduciendo o simplifi cando las instrucciones que se le dan para llevar a cabo las tareas, mediante instrucciones breves, simples y claras.
• Adecuar las formas de evaluación, modificando la forma de administrar y evaluar las pruebas y exámenes.
• Complementar, por parte del docente, las instrucciones orales con instrucciones y recordatorios visuales.
• Ofrecer al niño o adolescente sistemas de ayuda para el control diario de sus tareas y el cumplimiento de trabajos a corto y largo plazo (control de la agenda, recordatorios, etc.).
• Procurar un adecuado nivel de motivación en el alumno ofreciendo retroalimentación frecuente sobre sus mejoras en el comportamiento y su esfuerzo.

 

Direcciones y bibliografía de consulta

-Asociaciones en España

Para conocer el listado actualizado de todas las asociaciones de TDAH, se puede consultar a la Federación Española de Asociaciones Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad:

F.E.A.A.D.A.H.
Presidente: Fulgencio Madrid Conesa.
Dirección: Colegio San Carlos. C/Del Romeral, 8 Tentegorra 30205 Cartagena
Tel.: 663 086 184
Fax: 968 316 150
Email: adahimurcia@hotmail.com
URL: http://www.feaadah.org

-Bibliografía de consulta

• Barkley R. Niños hiperactivos. Cómo comprender y atender sus necesidades especiales. Barcelona: Ed. Paidós Ibérica. 1999.
• Barkley R. Hijos desafiantes y rebeldes. Barcelona: Ed. Paidós Ibérica. 2000.
• Bauermeister JJ. Hiperactivo, impulsivo, distraído, ¿me conoces? Guía acerca del Défi cit Atencional para padres. Madrid: Grupo Albor-Cohs. 2002. • Green C, Chee K. El niño muy movido o despistado. Barcelona: Ed. Médici. 2001.
• Mena B, Nicolau R, Salat L, Tort P, Romero B. El alumno con TDAH. Guía práctica para educadores. 3ª ed. Barcelona: Ed. Mayo. 2006.
• Orjales I. Défi cit de Atención con hiperactividad. Manual para padres y educadores. Madrid: Ed. CEPE. 1998.
• Rief S. Cómo tratar y enseñar al niño con problemas de atención e hiperactividad. Barcelona: Ed. Paidós. 1999.
• Soutullo C. Convivir con Niños y Adolescentes con Trastorno por Défi cit de Atención e Hiperactividad (TDAH). 2ª ed. Madrid: Ed. Médica Panamericana. 2008.

-Webs de interés

AACAP: http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia
AIAQS: http://www.aiaqs.net
Barkley: http://www.russellbarkley.org
CADDRA: http://www.caddra.ca
CHADD: http://www.chadd.org
Fundación ADANA: http://www.fundacionadana.org
Guía Salud. http://www.guiasalud.es
Hospital Sant Joan de Déu: http://www.hsjdbcn.org
NICE: http://www.nice.org.uk/cg072
NIMH: http://www.nimh.nih.gov/health/topics/attention-deficit-hyperactivity-disorder-adhd/index.shtml

 

Vía: http://www.guiasalud.es/egpc/TDAH/pacientes/00_introduccion.html

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