¡Qué rollo! Gestión del papel higiénico en clase

¡Trocitos de papel higiénico sobre la percha!

Una cuestión que parece no tener importancia pero que genera conflictos y pérdidas de tiempo es la gestión del papel higiénico. Hemos probado todas las modalidades posibles. Explicamos a modo de humor y no tanto, algunas situaciones que suelen producirse:

– Dejar el rollo en el aseo: termina acabando tirado en el inodoro por algún alumno/a que no valora ni que el rollo cuesta dinero ni que para su fabricación hay que usar celulosa de árboles y gastar energía.
– Dejar que el alumnado coja el rollo en la clase y vaya al aseo: se le queda olvidado en el aseo (volvemos al primer caso), desperdicia el papel, se le cae por el camino y rueda por el pasillo…
– Dejar que el alumnado coja el rollo en la clase y corte un trozo: mientras lo corta distrae al resto de compañeros, se le puede caer al suelo y que ruede…
– Cortarle un trozo y dárselo para que vaya al aseo: cada vez que alguien pide el ir al aseo, tenemos que dirigirnos al lugar donde esté el rollo para cortar…
Y no sé si me habré dejado algún caso en este análisis.
Este año se me ha ocurrido esta #pedagotécnica 11: dejar trozos de papel higiénico cortados sobre la percha que hay junto a la salida de la clase para que cojan si necesitan.
La gestión de esta cuestión está siendo fantástica. Ningún problema de rollos desaparecidos, ni rollos que ruedan, nada de distracciones en clase… Solo hay que reponer al entrar a clase y con una reposición más tenemos salvado el día y nadie se distrae por el dichoso rollo. En 1 minuto del día hemos solucionado lo que antes podían ser muchos más.
¡NO DIGÁIS QUE ESTO ES UN ROLLO!

 

Vía: http://abru5-6.blogspot.com.es/2016/10/que-rollo-pedagotecnica-10.html

Las tres cosas que los niños salvarían de su casa si sólo tuvieran 30 segundos que hace llorar a los adultos

En esta emotiva campaña, niños y adultos deben elegir qué tres cosas más valiosas salvarían de sus casas en caso de que sólo tuvieran 30 segundos para hacerlo y después todo quedaría destruido. Los mayores, cuya respuesta es más materialista, acaban llorando al escuchar la elección de los más pequeños.

 

Vía: http://www.antena3.com/noticias/sociedad/tres-cosas-que-ninos-salvarian-casa-solo-tuvieran-segundos-que-hace-llorar-adultos_201607145787ad814beb28989486356b.html

¿Qué es la disfasia infantil o evolutiva?

La disfasia es un trastorno del lenguaje que se caracteriza por provocar una dificultad tanto para hablar como para comprender el discurso hablado.

Las personas afectadas de este trastorno pueden no ser capaces de hablar usando frases con coherencia, tener dificultades para encontrar las palabras correctas, mostrar dificultad en comprender el mensaje que quiere transmitir su interlocutor o pueden hacer un uso de palabras que no disponen de ningún sentido en ese momento concreto.

disfasia infantil evolutiva

En particular, en este artículo voy a hablar de un tipo de disfasia, la disfasia evolutiva o infantil.

DEFINICIÓN

La disfasia evolutiva o infantil es un trastorno específico del lenguaje, tanto en comprensión como en expresión, que afecta a un niño de inteligencia dentro de la media y el cual no tiene ningún otro trastorno. Este trastorno afecta a una mayor proporción de niños en comparación con las niñas, llegando a estar dentro de los márgenes 2/1 – 5/1.

La discapacidad del lenguaje en la disfasia infantil no es secundaria a otros cuadros clínicos como pueden ser la sordera, el autismo, la parálisis cerebral, alteraciones emocionales, retraso mental o la deprivación ambiental.

Las dificultades en el desarrollo del lenguaje son, a día de hoy, una problemática bastante común. En la edad preescolar se da una prevalencia de entre el 3% y el 8%.

Además de disfasia evolutiva o infantil, en la actualidad existen otro términos para denominar este trastorno, algunos de ellos son Trastorno específico del lenguaje (TEL) (Aguado, 1999; Mendoza, 2001), ó el Trastorno Específico del Desarrollo del Lenguaje (TEDL), aunque éste último con menos frecuencia considerablemente.

Los niños con retraso académico, aunque parte de ellos suelen presentar otros problemas que pueden afectar a éste, el más comúnmente relevante es la discapacidad en el desarrollo del lenguaje.

Existe un gran porcentaje de probabilidad de que los familiares de niños con disfasia evolutiva hayan presentado retraso en el aprendizaje del habla y dificultad para aprender a deletrear y a leer. Además, un elevado porcentaje de estos familiares son zurdos o ambidiextros en comparación con el resto de la población.

POSIBLES CAUSAS

Si bien no hay una única teoría en relación al origen de las disfasias, existen varias posturas que tienen como causa diversas cuestiones biológicas.

Algunos autores defienden que se trata de un daño cerebral o falta de oxígeno al nacer, mientras que para otros la causa principal estaría en un retraso madurativo. También hay algunas teorías que apuntan en concreto a un traumatismo craneoencefálico en el momento justo del parto.

Por último, otros autores señalan como posible causa enfermedades infecciosas como pueden ser la meningitis o encefalitis, las cuales afectan al sistema nervioso central.

En cualquier caso, si se tratara de un retraso madurativo, la disfasia tendría mejor pronóstico, puesto que con el tiempo podría ser compensado. En caso de que fuera debida a un daño cerebral, el pronóstico sería menos positivo. Si se da un daño cerebral, el patrón de desarrollo seguiría alterado a lo largo del tiempo.

Aunque parece que las principales causas son biológicas, es cierto que existen otros factores ambientales que pueden agravar el trastorno. Estos factores pueden ser un mal ambiente familiar o largos periodos de hospitalización.

TIPOS DE DISFASIA INFANTIL

Dentro de la disfasia infantil o evolutiva, encontramos dos tipos:

Disfasia expresiva

En esta disfasia se encuentran errores que afectan específicamente a la producción del habla con grandes diferencias en la intensidad. Los niños que tienen este tipo de disfasia presentan menos problemas emocionales y de conducta que los que están afectados de una disfasia receptiva.

Tienen un mayor deseo de comunicación, que lo que demuestran con su comunicación no verbal (gestos y contacto ocular) y en sus vocalizaciones.

Disfasia receptiva

En la disfasia receptiva, en cambio, los defectos se dan en la recepción del habla, es decir, en el entendimiento del mensaje que quiere transmitir el interlocutor.

Esto no está causado con una pérdida auditiva. No se diferencian correctamente los sonidos y no se hace una buena atribución de los significados de estos. Estos niños, además de presentar más problemas emocionales y de conducta, son en general menos comunicativos.

En relación al desarrollo fonológico, se da un retraso en relación con niños con un desarrollo normal pero en ningún caso aparece desviado.

El desarrollo semántico se da un considerable retraso en relación al desarrollo del vocabulario temprano.

Disfasia infantil

Dentro de las disfasias infantiles, encontramos la disfasia infantil adquirida. Un caso especial que ocupa un  porcentaje muy bajo dentro de las disfasias. Se caracteriza por una pérdida en el lenguaje ya adquirido, debido a una lesión cerebral o a una pérdida progresiva concomitante a la aparición de un trastorno compulsivo.

A diferencia de la disfasia evolutiva o infantil (la cual tiene más casos de ocurrencia en varones), en la disfasia adquirida no existen apenas diferencias de ocurrencia entre sexos.

La edad en que aparece la disfasia es crucial para considerarla adquirida o infantil (o evolutiva). Sería a partir de los 3 años cuando se consideraría adquirida. Así, los autores Kolb y Whishaw (1986) ya manifestaron que en el rango de edad de 3 a 10 años las lesiones cerebrales pueden ser causa de disfasias.

No obstante, la recuperación se puede dar en un periodo de tiempo aceptable ya que el hemisferio que no ha sufrido la lesión está intacto y puede hacerse cargo de las funciones del lenguaje.

Aunque la recuperación del lenguaje se pueda producir, los niños que han sufrido alguna lesión en estas edades, pueden sufrir alguna otra secuela en el lenguaje como por ejemplo, la hipoproductividad, una reducción significativa en el uso del lenguaje.

Las consecuencias de la hipoproductividad pueden llegar a ser una ausencia total del habla, supresión de la comunicación gestual o del uso del lenguaje escrito durante periodos de tiempo que pueden durar entre varias semanas a años.

En relación a los trastornos de la comprensión del lenguaje, son poco frecuentes y duraderos en la disfasia infantil adquirida. En cambio, sí que suelen aparecer trastornos del lenguaje escrito cuando suceden lesiones difusas en niños con una edad de 7 años en adelante.

En cambio, si la lesión se produce a partir de los 10 años de edad en adelante, el trastorno será parecido al ocurrido en el adulto. Esto se debe a que el hemisferio que no ha sufrido la lesión se hace más especializado cuanto mayor es el individuo, y le es más incapaz la adaptación y la reorganización al déficit sufrido en el hemisferio de la lesión cerebral.

Además, si la lesión se produce en el hemisferio dominante, existe mejor pronóstico de recuperación del habla siempre que el hemisferio no dominante tenga buenas capacidades para asumir las funciones lingüísticas.

Por tanto, la probabilidad de recuperación de una lesión cerebral dependerá de dos factores: de las características ontogenéticas de la dominancia cerebral y de la plasticidad del cerebro en desarrollo para hacer frente a los cambios consecuentes de la lesión.

La disfasia adquirida también puede aparecer a causa de crisis epilépticas. Los síntomas que se producen en este caso son una pérdida súbita y progresiva, en la cual se observa un EEG anormal a la par que suele aparecer un trastorno compulsivo.

SÍNTOMAS

A continuación, voy a pasar a definir cuáles son los síntomas que se dan con más frecuencia en la disfasia evolutiva o infantil:

  • Se da una repetición constante de palabras las cuales el niño no sabe su significado real.
  • Se da una notable dificultad a la hora de hacer uso de los pronombres personales (ej: yo, tú, él, nosotros, etc).
  • El vocabulario suele ser pobre.
  • A la hora de organizar una frase, suelen producirse omisiones de elementos gramaticales.
  • Ya que tienen déficits tanto en la comprensión como la expresión de palabras, suelen comunicarse con comunicación no verbal haciendo uso de gestos para poder expresarse con los demás. Estos niños no tienen una especial motivación de comunicación.
  • Tienen especial dificultad para recordar y repetir frases largas.
  • Tienen alterada tanto la comprensión como la expresión de los mensajes que les transmiten sus interlocutores, no llegando a entender bien.
  • Dificultad en la adquisición de morfemas de género, número y verbales.
  • Déficit en la conjugación de las diversas formas verbales, soliendo utilizar de forma generalizada el infinitivo. Además, suelen hacer un escaso uso de las preposiciones y de las conjunciones.

Aunque estos son los síntomas que ocurren con mayor frecuencia en los afectados por una disfasia, también existen algunos síntomas que si bien no son los más comúnmente frecuentes, sí que pueden ir en conjunto con los anteriores. Estos son algunos:

  • Alteraciones del ritmo en el habla.
  • Dificultad para retener y reproducir elementos emitidos verbalmente.
  • Cierto retraso en destrezas motoras, lateralidad adquirida de forma tardía o poco definida.
  • Frecuentes casos de déficit de atención e hiperactividad.
  • Déficit en la discriminación de sonidos que se saben que son familiares para el individuo.

CONSECUENCIAS

Todos los factores de los que ya he hablado y que afectan significativamente al niño en su desarrollo socioemocional, tienen una serie de consecuencias en su vida.

La dificultad para comunicarse (tanto al nivel expresivo como comprensivo) en estos individuos es notoria, por lo que su motivación para tener relaciones sociales es escasa. A la par, al ver tantas dificultades para relacionarse con ellos, sus iguales pierden el interés en hacerlo en muchas ocasiones.

Por todo ello, se produce un aislamiento social. Un niño con estas características y aislado socialmente puede diagnosticarse erróneamente de otros trastornos como pueden ser el autismo o la sordera.

Esto, sin lugar a dudas, afecta a su estado emocional. Estos niños, y en consecuencia de toda la problemática que arrastra, suelen presentar trastornos afectivos, estados de ansiedad, o déficit de autoestima. Y en los peores casos ser víctimas de bullying.

Debido a todas estas complicaciones que sufren en los diversos ámbitos de su vida, su nivel académico también se ve afectado disminuyendo su capacidad de aprendizaje, sobre todo en la referente a la lectura y a la escritura.

TRATAMIENTOS

La disfasia infantil puede tener buen pronóstico. Para ello, es importante saber que cuanto antes se diagnostique el trastorno mejor será la evolución del niño.

También, para poder marcar los objetivos adecuados para los que esté preparado en el tratamiento, es fundamental tener claro la etapa evolutiva en la que se encuentra. La etapa en la que se encuentre el individuo identificará la madurez biológica y psicológica de la que dispone el niño.

A la hora de establecer las diferentes herramientas que pertenecerán al tratamiento, hay que tener en cuenta la individualidad de cada caso.  Todas ellas deben ser realizadas siempre por un profesional especializado, además de trabajar en conjunto con la familia y el colegio.

A nivel general, estos son algunos de las herramientas de trabajo que resultan bastante eficaces a la hora de trabajar una disfasia:

Ejercicios de discriminación auditiva

Como he comentado anteriormente, estos niños tienen un déficit en la discriminación de sonidos distintos que, con anterioridad, sabemos que conoce. La función de estos ejercicios es que aprenda a diferenciarlos y para ello se realizan grabaciones y, posteriormente, se le pide al niño que intente adivinar qué sonido es cada uno.

Algunos de estos sonidos conocidos por el niño y que se pueden utilizar son, por ejemplo, sonidos de animales comunes para él, o sonidos de la naturaleza como puede ser la lluvia.

Ejercicios para aumentar el vocabulario 

Otro de los ejercicios convenientes para, en este caso, aumentar su vocabulario es dar a conocer palabras a priori conocidas para el niño y repetirlas para su asimilación.

Una vez asimiladas estas, se aumentará el nivel de dificultad de las palabras progresivamente hasta que el niño ya obtenga un número adecuado. A continuación, se pasa a clasificar estas palabras en categorías para que el niño pueda utilizar de forma óptima en su comunicación diaria.

Ejercicios buco-focales

La pronunciación de los fonemas también se ve afectada. Una herramienta efectiva es realizar ejercicios buco-faciales para fortalecer y ejercitar los órganos que intervienen en la pronunciación de los fonemas.

Los órganos como la boca, lengua, o la respiración son esenciales en la formación de los fonemas por lo que si se ejercitan de forma constante se podrá mejorar esta pronunciación.

Referencias

  1. Newman, S., and R. Epstein (eds). Current Perspectives in Dysphasia. New York: Churchill Livingstone, 1985.
  2. Berrios, G.E. (2002). The history of Mental Symptoms. Descriptive psychopathology since the ninetenenth century. Cambridge University Press. United Kingdom.
  3. Brookshire, R. Introduction to Neurogenic Communication Disorders (6th edition) St. Louis, MO: Mosby, 2003.
  4. Darley, F. Aphasia. Philadelphia, PA: WB Saunders, 1982.
  5. http://study.com/academy/lesson/what-is-dysphasia-definition-causes-symptoms.html
  6. NJIOKIKTJIEN, Ch, 2006: Developmental Language Disorders and Behavioural Disorders, Language: normal and pathological development, D. Riva, I. Rappin and G. Zardini (eds), John Libbey Eurotext, pp1-1.
  7. NJIOKIKTJIEN, Ch., 1998: Pediatric Behavioural Neurology, Clinical Principles, Vol. 1 Amsterdam, Suyi Publikaties.

 

 

Vía: http://www.lifeder.com/articulo/psicologia-educativa/disfasia-infantil/20160624073945009457.html

¿Has pensando en cómo hablas a los niños? Este vídeo viral te abrirá los ojos

http://widget.smartycenter.com/video/every-opportunity/1870866/10250/1

Un vídeo que está teniendo mucho éxito en las redes sociales está poniendo de relieve la forma en que las interacciones de los niños con los adultos pueden afectar a su educación.

El vídeo lo subió la Atlanta Speech School y en apenas 12 días ha superado el millón de reproducciones. Las imágenes muestran un día desde la perspectiva de un niño. Él comienza el día entusiasmado, pero las conversaciones con los adultos le van desanimando más y más.

La escuela quiere mostrar así que los pequeños cambios en el comportamiento de los adultos, tanto fuera como dentro del aula, pueden mejorar la forma de progresar de los niños.

Sin duda, un vídeo para reflexionar.

Vía: http://www.huffingtonpost.es/2016/08/30/hablar-ninos_n_11773696.html

«Se diagnostica TDAH con evaluaciones de 10 minutos y eso es una barbaridad»

Este joven psicólogo y profesor es el autor de «TDAH, entre la patología y la normalidad»

 «Se diagnostica TDAH con evaluaciones de 10 minutos y eso es una barbaridad»

Problemas para mantener la atención, movimiento excesivo e impulsividad tanto cognitiva como motora… Hablar de TDAH es referirnos a unos síntomas que a primera vista padecen muchos niños pequeños, por lo que también es hablar de controversia.

El psicólogo Rafael Guerrero acaba de presentar su libro «Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, entre la patología y la normalidad», donde explica todo lo que hay que saber sobre este asunto, que va camino de convertirse en el diagnóstico infantil del siglo XXI., y que él ve a diario en su consulta de Darwin Psicólogos:

—Niños inquietos, que se mueven y se impacientan… ¿Dónde está, según usted, la delgada línea roja entre la patología y el despiste?

—Bien. La delgada línea que separa la normalidad de la patología es, en ocasiones, difícil de discernir. Como ya hemos comentado, en el caso de los niños es normal que sean inquietos, intrépidos y exploradores. De hecho, lo contrario sería anormal. ¿Cuándo es patología? Cuando los síntomas que están viviendo el pequeño y la familia hacen que la situación les afecte en los diferentes aspectos de su vida cotidiana (ámbito familiar, escolar, afectivo, conductual y social).

 

—¿Cómo describiría a un niño con TDAH y esas dificultades con las que se encuentra a diario?

—Los niños con TDAH en general son niños que viven en el presente continuo, en el aquí y el ahora. Tienen dificultades para actuar en función de las consecuencias del pasado, y además tienen problemas para planificar y anticipar el futuro. Estos pequeños suelen mantener una buena concentración en tareas que les resultan gratificantes y excitantes, como por ejemplo, los videojuegos, las películas y el deporte. En cambio, se descentran muy fácilmente ante tareas rutinarias, aburridas y con poca emoción. Un porcentaje elevado de los quehaceres que les resultan poco motivantes se encuentran en el ámbito escolar.

 

—El TDAH lo sufren hasta un 5% de la población infantil, según los datos a los que se hace referencia desde las distintas asociaciones. ¿Podríamos hablar de un cierto sobrediagnóstico?

—Así es, se está produciendo una evidente inflación diagnóstica, así como una deficitaria e insuficiente evaluación por parte de los adultos implicados. Muchos niños que no son capaces de estar atentos en clase o son muy inquietos en casa son rápidamente etiquetados como hiperactivos, sin haber realizado una evaluación ni haber tenido en cuenta las causas que provocan esa falta de atención.

 

—Igual que se habla del sobrediagnóstico, se habla del mal diagnóstico.

—Hay quien diagnostica bien y quien diagnostica mal, en efecto. De hecho nos encontramos a compañeros que están diagnosticando a niños a base de síntomas con evaluaciones de 10-15 minutos. Ni siquiera en 50. Eso es una barbaridad. En el otro lado tenemos a la madre desesperada, sin herramientas, a la que hacen un cuestionario que acaba en medicación para al niño. No se puede diagnosticar en función de lo que dicen unos padres que evidentemente cuando se acercan a preguntar no saben ya ni qué hacer.

—Dado que no existe una prueba objetiva que al administrarla permita comprobar si el niño «da positivo» o «negativo », tipo un alcoholímetro… ¿Cuál diría usted que es el mejor método para detectarlo?

—Mediante un exhaustivo juicio clínico. Lo que debemos valorar para saber si el niño tiene TDAH es un conjunto de pruebas. Hay que tener en cuenta los síntomas, pero también realizar una buena observación en su hábitat, en entornos naturales, en el colegio (tutor/o profesores), con sus compañeros de clase, en el ámbito familiar (padres, hermanos y otros familiares significativos…) Junto a esto habrá que realizar una evaluación neuropsicológica, de memoria, atención, flexibilidad cognitiva, funciones ejecutivas… En función de eso hay que adecuar tratamiento farmacológico y multidisciplinar personalizado. No vale el mismo corte de camisa para todos los niños.

 

—¿Se hereda el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad?

—Unas tres cuartas partes del TDAH son genéticas. Pero hoy en día también hablamos de epigenética. Es decir, de cómo influyen las variables ambientales en la modulación de los genes. Para mi la epigenética es como si hablásemos de los interruptores de la luz: nacemos con unos interruptores, y en función de distintas variables, que pueden ir desde el momento prenatal, al parto, al ambiente en el que crecemos… se puede activar un interruptor u otro.

 

—¿El TDAH se cura con la edad?

—Eso es un mito. El TDAH es crónico. Otra cosa bien distinta es que los síntomas de esta patología vayan cambiando en función de la edad de la persona que la padece. Sabemos por los estudios longitudinales que a partir de la adolescencia, los síntomas son más cognitivos y menos externalizantes o hiperactivos, a diferencia de la etapa infantil y primaria. Pero con las herramientas adecuadas y un entorno familiar bueno un afectado puede vivir una vida lo más normalizada posible. Salvando mucho las distancias, todos conocimos en su día el caso de John Nash, el protagonista de «Una mente maravillosa», que con esquizofrenia pero con una mujer que siempre le apoyó y una medicación adecuada logró ser Premio Nobel.

 

—La tan temida medicación por algunos padres, ¿es siempre necesaria?

—No siempre. A mi juicio, la medicación tiene que ser para niños con un TDAH severo. Cuando los padres presentan dudas, siempre, siempre, creo que deben hablar con su médico, con el neurólogo, con el psiquiatra… Una vez que los médicos han establecido qué psicofármaco es más efectivo para el niño, este suele estar medicado por un largo periodo de tiempo, por lo que la familia debe manejar cuanta más información mejor, para poder tomar una decisión tan importante como esta. Los padres también deben adecuar sus expectativas en relación con la medicación. Con esto quiero decir que ni es mágica, ni soluciona el problema, sino que ayuda al niño siempre que se pongan en marcha otras medidas en casa, en el colegio y en el proceso psicoterapéutico. La medicación, y ahí sí que quiero hacer especial hincapié, NUNCA debe sustituir las medidas pedagógicas y educativas. Creo que en estos tratamientos a menudo nos olvidamos del aspecto socioemocional, y estos chicos sufren mucho.

Vía: http://www.abc.es/familia/educacion/abci-diagnostica-tdah-evaluaciones-10-minutos-y-barbaridad-201609261644_noticia.html