Deglución atípica

¿QUÉ ES LA DEGLUCIÓN ATÍPICA?

Podemos decir que la deglución atípica se produce cuando la lengua se coloca en una posición inadecuada en el momento de tragar líquidos y/o alimentos de diferentes texturas, ejerciendo presión sobre los incisivos superiores e inferiores, lo que puede ser consecuencia o causa de alteraciones anatómicas. Estas alteraciones anatómicas se traducen en problemas para pronunciar con claridad ciertos fonemas como: /d/, /t/, /l/, /n/, /r/, /s/, /ch/….

La deglución atípica es detectada normalmente por el odontopediatra el cuál deriva al logopeda para llevar acabo la intervención. En otras ocasiones son los propios padres, quienes alarmados por la mala pronunciación del niño, acuden al logopeda.

En muchos casos una evaluación e intervención logopédica temprana puede evitar que se instauren patrones y hábitos incorrectos que generen anomalías estructurales en los órganos fonoarticulatorios: maxilares, paladar, mejillas y dientes.

¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS?

Podemos decir que existen una serie de características faciales comunes a las personas con deglución atípica, como son:

• Labios hipotónicos: labios con bajo tono muscular lo que impide el sellado labial durante la deglución, dejando la boca abierta.
• Lengua hipotónica: en reposo, la lengua descansa entre los dientes y durante la deglución, la lengua se interpone entre los incisivos (interposición lingual) o bien empuja su cara posterior (empuje lingual).
• Maxilar superior o inferior avanzado o retrasado: presencia de maloclusiones dentales o maxilares que no permiten el correcto sellado labial durante la deglución.

Así cómo características funcionales:

Tienen tendencia a la respiración bucal.
Mastican con los dientes y no con los molares posteriores, lo que hace que aparezcan restos de alimento en la boca tras la deglución.
Sacan alimentos fuera de la boca y no degluten con tanta frecuencia.
Realizan movimientos excesivos como: elevar la cabeza, contraer los labios excesivamente o hacer muecas o ruidos al tragar.

¿QUÉ PROVOCA LA DEGLUCIÓN ATÍPICA?

El uso de biberón en lugar de la lactancia materna puede favorecer la futura aparición de maloclusiones.

El uso de alimentos triturados más allá de la edad adecuada. La alimentación blanda exige poca actividad de la musculatura implicada en la deglución, provocando una inmadurez de los órganos implicados y potenciando así el estancamiento en la etapa de deglución infantil.

Presencia de hábitos orales nocivos persistentes, como son:

– Utilización de chupete o biberón hasta edades impropias (más allá de los 3 años)
– Succión digital
– Succión labial, lingual y de mejillas
– Succión de objetos
– Acción de morder-prensar
– Queilofagia (morderse los labios)
– Onicofagia (morderse las uñas)
– El patrón de respiración bucal se considera antifisiológico por los efectos que tiene en la lengua, la mandíbula, el paladar, los dientes e incluso la laringe.

maloclusion

¿CÓMO PREVENIRLO?

La lactancia materna, siempre que sea posible, ayuda a prevenir futuras maloclusiones.

Hay que evitar el uso de chupete o succión digital más allá de los 3 años de edad. Hasta esta edad, los efectos que puedan haberse producido son mínimos y se corrigen naturalmente.

Mantener una buena higiene nasal para evitar la respiración oral.

Ofrecer al niño la alimentación adecuada a su edad, con oportunidades para ejercitar la musculatura masticatoria.

Acudir a los controles pediátricos estipulados para controlar el correcto desarrollo muscular, postural, etc….

Realizar revisiones odontológicas periódicas.

Acudir al profesional en cuanto se detecte la existencia de algún factor considerado de riesgo para el desarrollo de disfunciones orofaciales. Si se detecta y se trata a tiempo, las consecuencias y los trastornos asociados son menores y la resolución más fácil y rápida.

¿DÓNDE ACUDIR ANTE LA SOSPECHA DE DEGLUCIÓN ATÍPICA?

La deglución atípica suele detectarse en la etapa escolar y ante los primeros síntomas observados es importante acudir al logopeda con el fin de confirmar las sospechas de una posible deglución atípica, ya que es el profesional encargado realizar la valoración y rehabilitación de los casos de deglución atípica. No obstante, el diagnóstico de un posible trastorno deberá ser fruto del trabajo coordinado entre los diferentes profesionales implicados tales como el odontopediatra, otorrinolaringólogo, y logopeda.

¿EN QUÉ CONSISTE EL TRATAMIENTO?

La rehabilitación de la deglución atípica se llevará a cabo entre el otorrinolaringólogo, el odontopediatra y el logopeda principalmente, y en algunos casos, también el psicólogo.

Al otorrinolaringólogo le corresponde relacionar los signos que aparezcan en el paciente y concretar sus causas para que el diagnóstico sea lo más correcto posible, repercutiendo en un tratamiento multidisciplinario eficaz.

El odontopediatra será el encargado de colocar el aparato para corregir la posición de los dientes, mientras que el tratamiento por parte del logopeda, consistirá en reeducar los malos hábitos orofaciales y respiratorios, devolver o conseguir el equilibrio muscular orofacial, así como la modificación del patrón deglutorio incorrecto, a través de la terapia miofuncional.

PAUTAS PARA PADRES

Es muy importante anticiparse a este tipo de problemas en una edad temprana, por lo que adquiere especial relevancia prestar atención a los hábitos de prevención descritos anteriormente.

Concienciarse de la importancia de la postura y la respiración nasal. Es imprescindible considerar el acto de “sonarse la nariz”, un hábito higiénico diario.

Corregir actitudes como dejar la boca abierta o la lengua interpuesta.

En caso de comenzar tratamiento logopédico:

Reforzar la actitud positiva de responsabilizarse de seguir las pautas establecidas en el tratamiento.

Procurar que el momento de realizar los ejercicios se convierta en algo lúdico y un momento en que padres e hijo puedan disfrutar de su compañía, evitando que le resulte algo tedioso.

PAUTAS PARA PROFESIONALES

Las decisiones que se adopten deben ser consensuadas por todos y cada uno de los profesionales que mantienen contacto con el niño de manera activa, de ese modo, profesores, ortodoncistas, pediatras y otorrinos, deberán actuar de manera conjunta en pos de una mejora en la asistencia de las necesidades de cada paciente.

En el caso de profesores deberán recordarle al niño la postura adecuada que deben tomar habitualmente, así como animarle a sonarse la nariz cuando lo precise, a través de claves visuales y auditivas, así como informar a la padres y derivar al pediatra para que recomiende los pasos a seguir.

En el caso del otorrinolaringólogo deberá tener en cuenta la opinión del resto del equipo de profesionales que tratan al niño a la hora de tomar cualquier decisión de índole terapéutica o quirúrgica.

El odontopediatra se encargará de adaptar los aparatos para ayudar a la colocación lingual, así como ajustar el tiempo que el niño debe permanecer con el aparato puesto (rejillas linguales, monobloks…), para ello deberá coordinarse con el logopeda que trata al niño, con el fin de encontrar la manera de que su colocación no interfiera en el tratamiento logopédico.

Vía: http://www.ceysepsicologos.com/deglucion-atipica/

 

En el siguiente descargable en pdf se encuentran ejercicios para mejorar la deglución atípica a través de la terapia miofuncional, y otros aspectos sobre ella: TerapiaMiofuncional

Terapia miofuncional

De acuerdo a Meyer,L.A. (2004) citada en Abello y cols. (2005), la Terapia Miofuncional (TMF) se define como: “El conjunto de procedimientos y técnicas utilizados para la corrección del desequilibrio muscular orofacial, la creación de nuevos patrones musculares en la deglución, la creación de patrones adecuados para la articulación de la palabra, la reducción de hábitos nocivos y el mejoramiento de la estética del paciente”.

Su base de trabajo es el sistema bucomaxilofacial, que se encarga de funciones vitales como la respiración, succión, deglución, masticación y el habla; y otras múltiples como bostezar, llorar, vomitar, etc.

Recordemos que la motricidad orofacial es una disciplina profesional de la fonoaudiólogia que estudia el funcionamiento del sistema estomatognático, que es el conjunto de órganos que permiten comer, hablar, respirar, masticar, etc. Los trastornos funcionales y patrones de malos hábitos pueden interrumpir muchos procesos, como el desarrollo dental normal o una adecuada conformación craneofacial, debido a que influyen una gran variedad de músculos orales y faciales (Queiroz I, 2005).

Su objetivo principal es contribuir a la restauración y mantención de un entorno normal y armónico de los músculos orofaciales, para ello trabaja en la evaluación y tratamiento de disfunciones relacionadas con dichos músculos.
La causa de estos trastornos en la motricidad orofacial son difíciles de señalar de manera concreta, y en la mayoría de los casos no se trata de un sólo hecho, si no de una combinación de factores (Paskay L).
Algunos de estos factores son:
  • Hábitos orales como succión digital, onicofagia y bruxismo
  • La vía respiratoria nasal restringida debido al agrandamiento de las amígdalas, adenoides y/o alergias.
  • Las anomalías estructurales o fisiológicas, tales como un frenillo lingual corto (frenillo corto) o anormalmente lengua larga.
  • Neurológicos o anormalidades en el desarrollo.
  • Predisposición hereditaria a algunos de los factores antes mencionados.
    (Paskay L).

Estos trastornos miofuncionales orofaciales pueden tener un efecto altamente negativo en los patrones de la erupción dental y/o en la alineación de los dientes y mandíbula. También pueden distorsionarse los patrones del habla y pueden llegar a tener una influencia negativa de la articulación temporomandibular (Paskay L).

Las terapias miofuncionales orofaciales están destinadas a eliminar los patrones de hábitos nocivos. Se encargan de normalizar el reposo de la lengua, la posición de los labios y de la mandíbula, así como también reciclar el modelo del musculo cuando hay empuje de la lengua. Los tratamientos según estudios científicos (ASHA) han demostrado que los trastornos orofaciales se corrigen dentro de un 80 y 90% (Paskay L).

CAMPOS DE INTERVENCIÓN DE LA TERAPIA MIOFUNCIONAL

La Terapia Miofuncional es una disciplina que se encarga de prevenir, valorar, diagnosticar y corregir las disfunciones orofaciales que pueden interferir tanto en la producción del habla como sobre la estructura de los dientes y las relaciones maxilares. Se suele relacionar la TMF al tratamiento de la deglución atípica, sin embargo son muchos los campos de intervención además de los relacionados con la ortodoncia. Véanse:

  • Malformaciones faciales y/o craneofaciales como fisuras labiopalatinas, síndromes congénitos.
  • Discapacidades cognitivas, como el Síndrome de Down (SD).
  • Parálisis cerebral infantil (PCI). En estos casos la TMF temprana es necesaria de cara a conseguir patrones de masticación, deglución y respiración que consigan que la alimentación, y a su vez el habla, sean lo menos patológicas posible.
  • Secuelas de ACV y TCE (con implicación de las estructuras bucofaciales).
  • Trastornos degenerativos y de origen neurológico. (EM, ELA, Parkinson, parálisis faciales, afectación de pares craneales).
  • Postoperatorios linguales, laríngeos, o maxilofaciales.
  • En general en cualquier trastorno, síndrome, traumatismo y /o enfermedad en el que la funcionalidad de la musculatura orofacial esté comprometida.

La intervención puede ser activa, con participación voluntaria del paciente, o pasiva sin ella. Esta reeducación se basa principalmente en la ejercitación específica, mediante praxias, masajes, estimulación mecánica, control postural, etc. Tiene como finalidad conseguir un equilibrio muscular orofacial que permita realizar adecuados patrones neuromotores de comportamiento del sistema orofacial.

OBJETIVOS DE LA TERAPIA MIOFUNCIONAL (TMF)

  • Explorar y valorar las alteraciones que pueden aparecer, tanto a nivel estructural como funcional, respecto a la respiración, masticación y deglución.
  • Hacer un diagnóstico miofuncional, definiendo además las alteraciones estructurales y funcionales que se observen desde un punto de vista cualitativo.
  • Diseñar el plan de intervención individualizado para cada caso, que consistirá en ejecución de ejercicios, supresión de hábitos y toma de conciencia de los nuevos patrones adquiridos. El tratamiento se diseñará teniendo en cuenta el nivel cognitivo del paciente.
  • Coordinar la intervención miofuncional con otros profesionales como pueden ser el fisioterapeuta, médico rehabilitador, etc. decidiendo la manera de intervenir y valorando conjuntamente la evolución del caso.

La Terapia Miofuncional implica un trabajo interdisciplinar con otros profesionales como estomatólogos, pediatras, cirujanos maxilofaciales, foniatras, otorrinos, fisioterapeutas, neurólogos y también psicólogos, educadores y psicopedagogos.

Recordemos que el principal trabajador de la Terapia Miofuncional es el Logopeda.

 

Vía:

 

Manual de Procedimientos miofuncionales

MATERIALES PARA LA EVALUACIÓN

Los materiales que utilizamos en la terapia miofuncional son pocos y sencillos, no se usa el espejo porque creemos que el paciente pierde la concentración del órgano trabajado, preferimos que repita el movimiento por imitación, mientras se concentra en sus propios órganos, lo que ayuda en el desarrollo de la propiocepción y del esquema corporal.
Empleamos el siguiente material para la realización de los ejercicios:
1. Labios:
  • Botones de tamaño variados e hilo dental.
  • Lápiz
  • Cuchara de plástico
  • Depresor lingual
  • Gomitas cilíndricas.

2. Lengua:

  • Gomitas ortodoncica
  • Pajita
  • Depresor de madera
  • Aros de metal sujeto a un palo (tamaño medio, pequeño, grande)
  • Cepillo eléctrico.

3. Músculos maseteros:

  • Goma cilíndrica

4. Velo del paladar:

  • scape-scope
  • jeringa de 5 ml.
  • Pajita y objeto de soplo.
  • Una linterna pequeña, tipo bolígrafo, sirve para visualizar la cavidad oral.

5. Succión:

  • Chupete ortodóncico
  • Dediles de látex
  • Jeringa
  • Pajita.

6. Respiración:

  • Espejo tipo Glatzel.
  • Papel y bolígrafo.

7. Deglución y masticación:

  • Galleta tipo María
  • Yogures, agua.
  • Jeringa o porrón.
  • Pequeños caramelos.

8. Fonación:

  • En niños pequeños a veces utilizamos polvos, como gelatina o chocolate, para marcar el punto de articulación.
  • Las figuras, libros y revistas sirven para generalizar patrones aprendidos y para entrenar la coordinación de la respiración y la fonación.

 

INTERVENCION
ACTIVIDAD DE ORGANOS FONOARTICULADORES Y FUNCIONES OROFACIALES:

LABIOS

Para aumentar la tonicidad.

Ejercicio del botón: El paciente debe sujetar por detrás de los labios y por detrás de los dientes (en el vestíbulo bucal), un botón sujeto con hilo dental. El terapeuta tira el botón mientras el paciente intenta que no se le escape con la fuerza de los labios.
El botón debe tener el tamaño suficiente para abarcar los labios sin dañar los frenillos labiales. Cuando los labios tengan fuerza suficiente para sujetar bien el botón, se puede cambiar este por otro por más pequeño.

Ejercicio de la cuchara: El paciente debe sujetar en el centro de los labios la extremidad de una cuchara plástico, manteniéndola en el plano horizontal. Una vez alcanzada esta posición, el terapeuta coloca un peso sobre la cuchara y el paciente debe intentar equilibrarla con la fuerza de los labios, efectuando la función de contra peso. En estos casos hay que asegurase que el paciente no adelante la mandíbula.

Para alargar (estiramiento de labio superior): Morder el labio superior con los dientes de la arcada inferior, el paciente debe sujetar y mantener el labio superior.

Ejercicio de la goma: El paciente debe mantener una pequeña goma tubular debajo del labio superior mientras permanece con los labios cerrados. Luego debe repetir la operación con la boca abierta, siempre intentando evitar que la goma se escape.
Masajes para ayudar a estirar el labio superior los masajes debe realizarse inmediatamente debajo de las narinas en sentido de su cierre, ósea hacia abajo. El masaje debe hacerse con una cierta presión y de manera sistemática.

Para la posición de reposo.
Pan de ángel: El paciente debe mantener entere los labios un trocito de pan de ángel u oblea, inicialmente unos minutos diarios y después aumentando ese tiempo. A los niños les pedimos que lo hagan mientras mira la televisión o hacen sus tareas.

Para la movilidad: Los ejercicios de movilidad dependerán de la dificultad que presenta el paciente. No realizaremos esta serie de ejercicios con todos los pacientes, si no solo el movimiento que precisa estimulación:

  • Vibración de los labios.
  • Con los dientes cerrados estirar y proyectar los labios.
  • Movimientos laterales de los labios.
  • Elevar el labio superior enseñando la arcada dentaria superior.
  • Bajar el labio inferior enseñando la arcada dentario inferior

LENGUA

Para la movilidad.

Chasquear la punta de la lengua: El objetivo de este ejercicio es que el paciente chasquee la lengua contra el paladar duro, elevando su parte anterior. No son correctos los chasquidos con la parte lateral o posterior de la lengua, pues el objetivo es la movilidad de la punta.
Ejercicio de la gomita ortodoncica

Introducción en la lengua.
Aros de metal: Con aros de varios tamaños el paciente debe intentar introducir la punta de la lengua en los mismos, sin apoyarla en los labios o en los dientes. Comienza con arcos de diámetros grandes y después pasa a otros más pequeños.

Afilar y ensanchar la lengua: Con la lengua fuera de la boca y la punta apoyada en un palillo, el paciente debe afilarla y ensancharla sin moverla hacia delante o atrás.

Mover hacia los lados: Sacar la lengua en punta y moverla hacia las comisuras derecha e izquierda si llegar a tocarlas. La lengua no puede apoyarse en los labios y tampoco se debe mover la mandíbula (si en necesario, durante los primeros ejercicios se puede sujetar la mandíbula con la mano hasta que el paciente sea capaz de controlar los movimientos. Repetir los ejercicios elevando la punta de la lengua hacia la nariz y bajándola hacia la dirección de la barbilla.

Vibración de la lengua: Este ejercicio estimula la movilidad.

Para aumentar la tonicidad.
Ejercicio para ejercicio muscular de la papada: Con los dientes cerrados el paciente debe elevar la punta de la lengua y apoyarla en el centro del paladar duro empujando sobre el varias veces. Se observa como se forma la papada por debajo de la mandíbula. Este ejercicio trabaja la punta de la lengua y los músculos del suelo bucal.

Ejercicio con el depresor de madera, sin apoyar la lengua en los labios y en los dientes.
Ejercicios de resistencia: Con la lengua en punta apoyada en los pliegues palatinos se intenta abrir y cerrar la boca haciendo resistencia con la lengua para evitar que la boca se cierre. Este ejercicio trabaja la lengua y los músculos del suelo bucal.

Depresor de madera: El paciente debe empujar con la punta de la lengua el depresor que el terapeuta sujeta haciendo fuerza en sentido contrario.

Deglución refleja: (Para trabajar la parte posterior). Se sujeta la punta de la lengua y simultáneamente se inyecta agua contra el paladar el paciente debe tragar el agua moviendo la parte posterior de la lengua y el velo del paladar.

Para la posición de reposo. Mantener durante 10 minutos la lengua pegada al paladar, se puede pegar un trocito de oblea o pan de ángel en los pliegues palatinos para ayudar a la concentración del paciente. Se instruye para repetirlo en casa varias veces al día, aumentando la duración progresivamente.

Para frenillo lingual

Chasquear la punta de la lengua: El paciente debe realizar una serie de chasquidos con la puta de la lengua contra el paladar duro, manteniendo la boca abierta. Después se repite el ejercicio con los dientes cerrados. A continuación debe realizar una fuerte succión de la lengua contra el paladar duro, abriendo y cerrando la boca sin dejar de mantener la lengua succionada. Con estos ejercicios se trabaja la elasticidad del frenillo lingual.

Sacar la lengua: Con la boca abierta el paciente debe estirar la lengua y estirarla lo máximo posible, sin tocar en los dientes ni en los labios.

Músculos maseteros.

Ejercicios de la goma: Con una goma tubular de unos 15 cm. de largo se realiza ejercicios de masticación: Colocar la goma en el lado derecho sobre los molares y masticar. Repetir la operación en el lado izquierdo. Masticar unas 15-20 veces en cada lado.

Lengua succionada contra el paladar, para estirar el frenillo lingual.

Contracción y relajación de los músculos maseteros: El paciente debe tratar de vencer la fuerza realizada por los dedos medios e índices, colocados en la región anterior de la arcada anterior, que presionan hacia abajo la mandíbula. Debe realizar una fuerza en sentido de intentar el cierre mandibular.

Músculos buccinadores
Succión de la jeringa. Consiste en llenar de agua una jeringa de 5 ml, insertarla parcialmente dentro de la boca y succionar el agua sin empujar el embolo con la mano. Esto exige un gran esfuerzo de los buccinadores y del velo del paladar.

Paladar blando.

Estimulo frió: Inyectar un chorro de agua fría (con una jeringa), en el centro del paladar blando, mientras el paciente emite el fonema /a/. Esto chorros deben ser cortos para llegar a provocar el estimulo de contracción de la musculatura.

Deglución refleja. Ya descrita en los ejercicios de la lengua.

Bostezo: Provocamos varios bostezos abriendo la boca y realizando una inspiración profunda (vía bucal), para que el paciente note como se eleva el velo.

Articulación de los fonemas posteriores. /k/ y /g/: El paciente sujeta la nuca con las manos ejerciendo presión hacia delante. En el momento de la articulación de los fonemas debe mover en sentido contrario. La intención de estos movimientos es ayudar al cierre al velo del paladar.

Músculos de la articulación

Temporomandibular: En general, los ejercicios que actúan sobre los músculos que movilizan la articulación temporomandibular son practicados por los cinesiterapeutas para las patologías dolorosas de esta articulación.
Estos ejercicios suelen trabajar la contracción de los músculos agonista para provocar la inhibición de los antagonistas, mediante técnicas de movilización de otros tipos.

Funciones Orofaciales

Succión

Con el chupete ortodoncico: El paciente realiza una serie de succiones mientras el terapeuta sujeta el aro del chupete y ejerce una ligera fuerza hacia a fuera (tirando el chupete). Mientras dura el ejercicio, el terapeuta puede marcar el ritmo de la succión (lenta o rápida). El paciente debe succionar el dedo del terapeuta (que estará impregnado con polvo de sabores), mientras el terapeuta succiona el del paciente. De esta forma el paciente sentirá como el terapeuta realiza la succión, y este conducirá su lengua estimulando sus movimientos de adelante atrás.

Respiración

Primera etapa: entrenamiento de la respiración nasal: Con espejo tipo Glatzer.

Con la boca cerrada, el paciente debe realizar varias inspiraciones por la nariz, dejando empañado la superficie del espejo. Después debe inspirar el aire por una de las narinas y expulsarlo por la otra, altivamente, varias veces seguidas.

Con un espejo pequeño: colocando un pequeño espejo debajo de la nariz, el paciente debe realizar varias aspiraciones alternas al ritmo y la duración de las mismas.

Generalización: el paciente debe mantener un trocito de oblea o pan de ángel entre labios mientras se realiza alguna actividad como leer, mirar la televisión, etc., aumentado progresivamente la duración.

Espejo tipo glatzel para ejercicios respiratorios.

Segunda etapa: Entrenamiento del tipo respiratorio:

En decúbito dorsal: El paciente inspira por la nariz y coloca la mano sobre el diafragma para sentir su expansión y elevación; después de aguanta la respiración y espira lentamente por la boca, controlando el flujo del aire. A continuación debe colocar las manos lateralmente, sobre las costillas para persebir la expansión costodiafragmática.

Sentado: se comienza entrenando la coordinación neumonofonoarticulatoria. El paciente inspira el aire por la nariz, provocando la expansión costodiafragmatica, y lo expulsa contando despacio hasta 4; luego repite el ejercicio avanzado progresivamente la cuenta hasta llegar a 15.
Después hacemos los mismos pasos con lecturas de rimas y poesía, controlando también las pausas respiratorias.
Durante la realización de estos ejercicios se debe tener en cuenta la postura del cuello y de los hombros.

Masticación y deglución.

 

Empezamos con el entrenamiento de los líquidos para pasar después al entrenamiento de la deglución de la saliva, que es la parte más difícil de generalizar. Con un porrón o una jeringa echamos agua en la boca del paciente, siguiendo una secuencia en tres partes:

Con la boca abierta: El paciente debe situar el agua en el centro de la lengua, posicionar su parte anterior en los pliegues palatinos y, con la boca abierta, apretarla contra el paladar haciendo movimientos linguales ondulatorios de adelante atrás para llevar el agua hacia la faringe. Este movimiento solo se consigue con la elevación del hueso hioides, por lo que es necesario posicionar la mano del paciente por debajo de la mandíbula para que perciba esta elevación. Realizamos esta primera parte con la boca abierta para estar seguro de la posición lingual.

Con los dientes cerrados: El paciente adopta esta posición, aun con la boca abierta, pero con los dientes en contacto, y repite los movimientos anteriores. En esta fase se produce contracción de los músculos maseteros.

Con la boca cerrada: Con los dientes en oclusión se repite los mismos movimientos. En esta fase, además de la contracción de los maseteros se constata la ausencia de mímica perioral o de movimientos de la cabeza.
Como variación del ejercicio anterior, el paciente mantiene un caramelo en la boca para provocar la salivación. Debe reunir la saliva, ocluir los dientes y realizar los mismos movimientos anteriores.
Acto seguido pasamos a los alimentos pastosos y realizamos las mismas etapas. Este tipo de alimentos, como los yogures, permite una mejor visualización del escape del alimento entre lo0s dientes.
Recordamos a los pacientes la necesidad de realizar estos ejercicios en casa preocupando deglutir los alimentos líquidos y pastosos en la posición correcta.
Prescribimos también que chupen caramelos, para provocar la salivación, y que traguen correctamente.
Para la deglución de los alimentos sólidos, el paciente debe masticar el alimento con la boca cerrada, por los dos lados, y triturarlo con los molares. Después debe ajustarlo y tragarlo de la misma forma que con los líquidos y pastosos. Terminada la deglución verificarlos si quedan restos de alimentación en el vestíbulo bucal

 

Vía: http://terapiamiofuncional-procedimientos.blogspot.com.es/

El ‘ya hablará’ no es la solución: hasta el 7% de escolares que empiezan el cole tiene problemas del lenguaje

¿Qué opináis maestros de Audición y Lenguaje sobre este artículo y de nuevo la guerra logopedas-AL?

-Desde niños y niñas con sordera, hasta casos de autismo o retrasos madurativos, necesitan ser tratados por logopedas. Los casos más graves, el Trastorno Específico del Lenguaje

Una logopeda trabaja con una niña / Colegio de Logopedas de Extremadura

Una logopeda trabaja con una niña / Colegio de Logopedas de Extremadura

Muchas veces los padres intuyen que el desarrollo del lenguaje no es el normal, pero deciden esperar ante las afirmaciones de algunos pediatras que pronuncian aquello de “ya hablará”.

Sin embargo hay trastornos del lenguaje que necesitan ser atendidos de manera temprana, incluso un año antes de que los escolares acudan a su primer año de cole. Así lo pone de manifiesto el  Colegio de Logopedas de Extremadura, que apunta que hasta el siete por ciento de niños y niñas que han comenzado las clases tiene algún tipo de problemas del lenguaje según apuntan los estudios.

Explica  Almudena Valle, presidenta del Colegio de Logopedas extremeño, que existe un amplio espectro de trastornos, tanto leves como más severos. Van desde aquellos niños y niñas con retrasos madurativos, sordera, hasta casos de autismo y discapacidades mentales.

Ya en casos más extremos está el Trastorno Específico del Lenguaje, que afecta a la infancia que no entiende o no es capaz expresarse, conocidos coloquialmente como los “extranjeros de su propio idioma”. “Son personas vulnerables que irán manifestando dificultades en las relaciones sociales, ‘lectoescritura’, retraso escolar y suelen ser objeto de bulling durante la etapa escolar”.

Más casos cuando empieza el curso

Septiembre es el mes de iniciar el colegio y muchas veces esto conlleva el inicio de la detección de estos problemas que se manifiestan en la población infantil. De hecho los profesionales de la logopedia confirman que el inicio de la escolarización a los 3 años supone uno de los momentos claves de la detección de los problemas.

Sin embargo ciertos trastornos deberían ser atendidos antes de la llegada al cole. El motivo, explica la presidenta del colegio profesional, es que a los dos años el niño ha adquirido entre 100-200 palabras, que utilizan sueltas o en frases cortas, o como ‘palabra frase’ para relacionarse con su entorno. Este repertorio se multiplica sorprendentemente por diez en un año llegando a las 1000-1500 palabras, estando así en plena “explosión” del lenguaje. De no ser así “habría que tomar medidas de forma temprana y no esperar”.

¿Cómo se detecta el problema?

Muchas veces se espera hasta la escolarización y es la “pericia” de las experimentadas maestras de infantil las que dan la señal de alarma. En ese momento se pasa la demanda a los orientadores y también se inicia intervenciones con el especialista de audición y lenguaje, que hará la adaptación del currículum escolar.

“El tiempo corre en nuestra contra porque cada mes cuenta en el desarrollo infantil, la espera sin estimulación no suele ser la solución”. En este sentido los logopedas advierten que no están integrados en los centros educativos, y los maestros de audición y lenguaje son a su juicio un complemento idóneo en el proceso de atención, pero no la solución.

Una situación contradictoria, si se tiene en cuenta –comentan– que es la administración la que al mismo tiempo aporta becas a las familias para que acudan a la consulta de un logopeda.

Tabla de los hitos del desarrollo del lenguaje
Tabla de los hitos del desarrollo del lenguaje


Intervención del Lenguaje

El Colegio de Logopedas de Extremadura detalla que la tendencia clásica de intervención en lenguaje es empezar por el aprendizaje de fonemas (sonidos), para incrementar más tarde la semántica (palabras); seguido de la mosfosintaxis (crear frases).

Finalmente la pragmática que usa todas los elementos anteriores y aparte incluye elementos “prosódicos”, de voz o entonación … que son la parte más compleja del lenguaje en el que ya se incluyen teoría de la mente, inferencias o emociones. “Y que en definitiva son los elementos que hacen que el lenguaje sea tan rico y versátil”.

Es por ello que se debe invertir la tendencia de intervención y empezar a intervenir desde la pragmática, es decir, desde el uso del lenguaje en si mismo. 

El colegio ha detectado la importancia de actualizar los conceptos para logopedas, maestros, terapeutas y familias. Motivo por el que organizan unas jornadas en Mérida, en colaboración con AITE Asociación Extremeña de Atención Temprana y la Asociación Yo Apoyo al TEL.

Se celebrarán el próximo día 24 de septiembre, en el Centro Cultural Alcazaba de la capital extremeña, y su objetivo es aprender a evaluar e intervenir desde la pragmática.  La ponente será Isabel Monfort, autora de múltiples manuales de diagnóstico e intervención del lenguaje  junto a su padre son uno de los referentes más importantes de España en esta materia. 

Vía: http://www.eldiario.es/eldiarioex/sociedad/hablara-solucion-escolares-empiezan-problemas_0_558545086.html

“Abordar el lenguaje en el colegio es una emergencia ante el fracaso escolar”

“Las tabletas y los ordenadores están bien, pero no deben sustituir a la conversación con los padres”

Luis Castejón, durante su intervención ayer en Laboral.

Luis Castejón, durante su intervención en Laboral.

El Día Europeo de la Logopedia que se celebró hace unas semanas sirvió como excusa para que la asociación que agrupa a estos profesionales en Asturias organizara una jornada de puertas abiertas en el Paraninfo de la Universidad Laboral. Los logopedas aprovecharon, además, para homenajear al profesor de la Universidad de Oviedo Luis Castejón, docente en el grado de Logopedia al que se le entregó el galardón honorífico de este año de la Asociación de Logopedas de Asturias.

-¿Qué habría que advertir a los padres para detectar cuanto antes los problemas de los niños con el lenguaje?

-Los logopedas tratamos de dejar claro siempre que hay una serie de indicadores muy claros que permiten a los padres detectar señales de alarma y llevar a cabo medidas preventivas. El hecho de que un niño a los dos años pronuncie menos de 50 palabras o tenga un vocabulario más reducido de lo normal no necesariamente quiere decir que ese menor vaya a presentar en un futuro un trastorno del lenguaje. Pero esas señales tienen que llevarnos a realizar una intervención preventiva. Esa falta de lenguaje es ya un indicador de riesgo que tiene que movernos a actuar. De entre estos niños que no tienen un vocabulario determinado a los dos años hay un porcentaje que luego sufrirá un trastorno específico del lenguaje y que tendrán dificultades para expresarse y comprender lo que se le explica.

-¿Sigue siendo la logopedia la gran olvidada en las preocupaciones de los padres?

-Cuando un niño no habla en los padres surge una gran preocupación. Además a día de hoy se le da cada vez más importancia a la logopedia y al lenguaje en las escuelas. El niño necesita dominar palabras para aprender y para leer y escribir y por eso en muchas ocasiones si hay problemas con el lenguaje esas dificultades generan posteriormente una exclusión dentro de la escuela. La lectura y la escritura median en todos los aprendizajes por lo que los niños que en segundo de Primaria tienen un lenguaje muy rudimentario están en una situación grave que puede generar exclusión. Por eso la logopedia se centra cada vez más en trabajar en la prevención en las escuelas. Hay que atender estas dificultades porque sino al final desembocarán en situaciones de fracaso escolar. Abordar el lenguaje en la escuela es una emergencia social.

-¿Ayudan las nuevas tecnologías a que los niños desarrollen bien el lenguaje? ¿Es beneficioso que los pequeños jueguen con tabletas y ordenadores?

-No tiene porqué perjudicar que lo hagan. Todo se puede utilizar de una manera educativa. Pero para que un niño aprenda lenguaje es esencial que ese pequeño participe en situaciones de atención conjunta con un adulto. El padre tiene que jugar con él. Para que un niño adquiera el lenguaje tiene que tomar la iniciativa en la comunicación, no basta con una comunicación responsiva. Cuando un niño empieza a hablar debemos hacer una expansión de lo que dice. Si el pequeño dice “tero leche” y la madre le contesta “¿quieres beber leche?” actuamos correctamente porque extendemos su frase y la conversación y le ayudamos a aprender. Así la próxima vez que hable va a saber cómo hacerlo. Hay que generar contextos en los que el niño tome la iniciativa de la comunicación para ampliar su lenguaje. Las nuevas tecnologías están bien pero siempre hay que usarlas con los más pequeños, no deben sustituir a la conversación con los padres. Si un niño está todo el día con una tableta no va a tomar nunca la iniciativa porque no hay interacción.

 

Vía: http://www.lne.es/gijon/2016/03/06/abordar-lenguaje-colegio-emergencia-fracaso/1892958.html

Material de terapia miofuncional: Tubos masticables

P&Q y Chewys Tubes, tubos masticables de Hop´Toys

Queremos invitaros a descubrir uno de nuestros materiales favoritos de Terapia Miofuncional y, más concretamente, para la rehabilitación de alteraciones oromandibulares. Se trata de estos geniales tubos masticables.

Primero empezamos probando el lote P&Q, que consistía en dos tubos lisos con la forma de estas letras. Su tamaño fue lo primero que nos gustó ya que era reducido pero, al mismo tiempo, losuficientemente grande como para evitar que los niños pudiesen tragárselos. Ambos sonlavables y esterilizables, lo que permite que los podáis usar higiénicamente con diferentes niños sin riesgo alguno.

La letra P la usamos no sólo para estimular la masticación sino también para trabajar la fuerza de los labios, ya que su forma permite sostenerlo, realizando de manera eficaz ejercicios de contraresistencia. La Q es ideal para fomentar la masticación bilateral, lo que resulta perfecto para aquellos pacientes, peques o adultos, que mastican con un solo lado.

En cualquier caso, una u otra letra son un material que nos encanta para la fuerza mandibular y, en general, para mejorar el tono orofacial gracias a su elasticidad y resistencia. Por eso, si trabajáis con casos de deglución atípica o con necesidades miofuncionales, no podéis dejar de probarlos.

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Pero, además, hemos tenido la suerte de conocer los Chewy Tubes, concretamente, el de color verde. Sí, el color es importante ya que hay 4 diferentes con características distintas, aunque todos son igualmente perfectos para trabajar la motricidad buco maxilar.

Más concretamente, este tubo hueco rugoso cuenta con unos puntitos en relieve que aumentan las sensaciones, lo que permite mejorar la sensibilidad oral. Es más resistente que otros Chewy Tubes, como el amarillo o rojo, pero también es cierto que esto implica una mayor dificultad a la hora de masticarlo. Por eso, os recomendamos que iniciéis a vuestros pacientes en otros colores y, a medida que veáis una positiva evolución en la ejecución de los movimientos, probéis con el verde.

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En definitiva, os recomendamos de verdad que utilicéis estos mordedores en vuestras sesiones de Logopedia, ya que os aseguramos que serán un gran aliado con mayores (sobre todo en ACVs o traumatismos) y pequeños en la realización de ejercicios de masticación y mordida. Os ayudarán en el fortalecimiento de las habilidades motoras orales de un modo atractivo y ameno.

Vía: http://www.logopedaencasa.es/materiales-2/pq-y-chewys-tubes-tubos-masticables-de-hoptoys/

Hoy, 22 de octubre, Día Internacional de la Tartamudez.

La disfemia o tartamudez es un trastorno de la fluidez (por lo tanto, no es un problema articulatorio) caracterizado por interrupciones frecuentes pero, ante todo, involuntarias e intermitentes –disfluencias– en el curso del habla.

Dar esta definición nos obliga, en primer lugar, a describir qué es la fluidez. Ésta consiste en la habilidad o destreza que un sujeto muestra a la hora de realizar actos motores, de forma que el paso de un movimiento a otro se realiza sin esfuerzo, con agilidad y eficacia. Y éste es precisamente el principal problema de las personas con tartamudez, el tránsito entre movimientos. Pero concretemos un poco más; para que un acto motor sea fluido deben darse cuatro aspectos básicos:

  • Continuidad: es cierto que el habla normal y la conversación están repletas de pausas, interrupciones, frases inacabadas, muletillas… pero esto lo hacemos, normalmente, con una intención comunicativa y todo ello es gramaticalmente correcto.
  • Velocidad: emitimos, aproximadamente, unas 100-150 palabras por minuto. A pesar de que esta velocidad va variando en función de la carga de contenido de la información que transmitimos, es siempre una velocidad mantenida.
  • Ritmo: los acentos a lo largo de la comunicación. En una conversación el ritmo va cambiando, y eso es lo que hace que sea un habla prosódica y natural.
  • Suavidad: grado de tensión muscular, de esfuerzo al realizar los actos motores. En quienes no padecen disfemia, son actos relajados, libres de tensión.

Teniendo esto claro, debemos continuar explicando en qué consisten las mencionadas disfluencias. En general, nuestro habla está repleto de tartamudeos, pausas,… Son las llamadasdisfluencias típicas, muy distintas de la tartamudez ya que no son patológicas. Sin embargo, quienes sufren tartamudez protagonizan continuos parones sin intención comunicativa que no son prosódicos sino involuntarios e incontrolables. En estos casos, se trata de disfluencias tipo tartamudez, las cuales sí son patológicas.

Junto a esto, debemos aclarar la diferencia entre tartamudez temprana y tartamudez crónica. Mientras que la tartamudez temprana o infantil hace referencia a la que aparece en los primeros años de la vida, en la tartamudez crónica (o tartamudez establecida) todos los componentes posibles de la tartamudez están presentes. En este último caso, la tartamudez no se rehabilita totalmente ya que los objetivos logopédicos van dirigidos a manejar la tartamudez, no a eliminarla. El paso de una a otra se produce cuando el sujeto toma conciencia y trata de solucionar su problema de habla. Es entonces cuando la tartamudez se agrava, puesto que son todos esos intentos por no tartamudear los que de verdad cronifican la tartamudez y la hacen mucho más evidente para el oyente. Para poder hablar de tartamudez establecida, debemos encontrar la presencia de cinco elementos clave:

  • Tartamudeos (o disfluencias tipo tartamudez): se caracterizan por ser repeticiones intrapalabra (cas-ti-ti-llo). La mayoría de las ocasiones son repeticiones de sílabas, aunque también son frecuentes las prolongaciones (cuuuuuuando) y los bloqueos o pausas tensas. Dichos bloqueos pueden ser sonoros, en los que la tensión impide pasar a la sílaba o palabra siguiente pero hay sonido, o sordos, en los que la excesiva tensión impide que haya sonido.
  • Manifestaciones motoras: balbismo, movimientos asociados a los tartamudeos que muestran la tensión muscular del hablante  (muecas faciales, parpadeos, evitación de la mirada, giros de cuello, espasmos en brazos o piernas, etc.), o sonidos anómalos (respiración ruidosa, silbidos, chasquidos…).
  • Manifestaciones verbales y vocales: bajo volumen de voz, menor intensidad, ritmo monótono,… En este punto, cabe destacar la presencia de circunloquios, a los que se recurre para sustituir palabras problemáticas en las que se bloquean con facilidad.
  • Reacciones emocionales: miedo a tartamudear, especialmente delante de personas desconocidas o de autoridad; evitar actos sociales/comunicativos que requieran el habla,emociones y pensamientos negativos hacia el habla y hacia sí mismo,…
  • Respuestas fisiológicas: alteraciones de la respiración (por ejemplo, arritmias), de la fonación(debido a una excesiva tensión muscular), o de la articulación (descoordinación articulación-fonación).

Como hemos apuntado anteriormente, estas estrategias, a pesar de ser empleadas por el hablante para intentar sortear y disimular la tartamudez, sólo consiguen empeorar el habla y hacer más llamativas las dificultades.

Tras estas líneas, habréis podido comprobar que la mayor parte de las características aquí tratadas están presentes en Alberto de York, personaje protagonista de la película “El discurso del rey”. En este caso, la ficción ha logrado ser un reflejo bastante fiel de la realidad, de ahí que la película ocupe un lugar destacado entre los largometrajes que han contribuido a un mayor conocimiento de la Logopedia en nuestra sociedad. Esperamos que también este artículo haya ayudado a ello.

¿Cómo debo hablar con alguien que tartamudea?

Es fundamental conocer estas pautas, pues la actitud del interlocutor es importante para quien tartamudea, ya que puede agravar las disfluencias o, por el contrario, ayudar a reducirlas cuando el ambiente de habla es cómodo e inspira confianza.

  • No te adelantes a interpretar lo que la persona quiere decir. Déjale que se explique, no interrumpas ni acabes sus frases.
  • En todo momento, concédele el tiempo que necesite para expresarse.
  • Hazle sentir que te interesa lo que dice y que, por tanto, toma más importancia lo que dice que el cómo lo dice. Para ello será fundamental que muestres una escucha activa que te permita prestar toda tu atención al contenido del mensaje que te están trasmitiendo. También puedes apoyarte en gestos no verbales (asentir, por ejemplo) para demostrar tu interés por la conversación.
  • No pierdas el contacto ocular con la persona.
  • Evita mostrarte inquieto o nervioso ante las disfluencias que puedan producirse. Espera, simplemente, a que las resuelva y continúe el discurso.
  • Con los peques, valora de manera positiva su iniciativa conversacional (“me ha encantado este ratito contigo hablando sobre tu día en el cole” o “¡anda, qué cosas más chulas has hecho hoy con la abuela!”). Puedes recompensar esos esfuerzos comunicativos con palabras de ánimo, de modo que el niño vea que hablar tiene consecuencias agradables, lo que le animará a volver a hacerlo en posteriores ocasiones.
  • Ofrece un buen modelo, hablando claro y despacio, haciendo pausas, etc.
  • Limita la cantidad de preguntas que realices durante la conversación. No avasalles con cuestiones y opta, más bien, por comentarios que demuestren que estás atento.
  • Y la última recomendación, dirigida especialmente a los padres: mantened la calma y no transmitáis vuestra preocupación a los niños. Hacerlo les haría conscientes de las dificultades de fluidez y puede que ello genere miedo a hablar.

Vía: http://www.logopedaencasa.es/comunicaciones/que-es-la-disfemia/

http://www.logopedaencasa.es/ultimas-noticias/como-debo-hablar-con-alguien-que-tartamudea/