La carta de una profesora a un niño con autismo sobre todo lo que mide un examen

“Quiero que entiendas es que estos exámenes solo miden un poco de ti y de tus habilidades”

Ben Twist es un chaval británico de 11 años, con autismo, que hace unas semanas realizó sus exámenes de fin de ciclo de primaria. Su profesora, Rachel Clarkson, le ha escrito una carta al respecto, pero solo para agradecerle su esfuerzo y recordarle que hay cosas que los exámenes no miden. Su madre, Gail, se emocionó tanto que la compartió en Twitter, acumulando miles de retuits.

Querido Ben,

Te escribo para felicitarte en tu actitud y éxito en completar tus exámenes de fin de primaria.

Gil, Lynn, Angela, Steph y Anne han trabajado muy bien contigo este año y has hecho un inmenso progreso. He escrito esta carta para ti y para tus padres, para decirles los resultados del examen.

Algo muy importante que quiero que entiendas es que estos exámenes solo miden un poco de ti y de tus habilidades. Son importantes y los has hecho bien, pero Ben Twist está compuesto de muchas otras habilidades y talentos que nosotros en Lansbury Bridge vemos y medimos de diferentes maneras.

Otros talentos que tienes y que este examen no mide incluyen:

– Tus talentos artísticos

– Tu habilidad de trabajar en equipo

– Tu creciente independencia

– Tu amabilidad

– Tu habilidad de expresar tu opinión

– Tus habilidades para el deporte

– Tu facilidad de hacer y mantener amigos

– Tu capacidad para evaluar y discutir tu propio progreso

– Tus talentos en cuanto a diseñar y construir cosas

– Tu habilidad musical

Estamos tan contentos de que todas estas diferentes capacidades y habilidades te hagan la persona tan especial que eres, y estas son todas las cosas que medimos para asegurarnos de que siempre vayas mejorando y de que sigas desarrollándote como un joven brillante.

Bien hecho Ben, estamos muy orgullosos de ti.

Mis mejores Deseos,

Mrs. Clakson”

Clarkson explica que escribe cartas a los alumnos que hacen el SATs (exámenes de fin de ciclo no exentos de polémica) “para compartir los resultados y expresar lo orgulloso que estamos de cada uno de nuestros estudiantes”.

Cada texto es personalizado y, este año, Ben fue el único en su promoción en hacer los exámenes. La carta describe 10 talentos de Ben que los SATs no miden, pero que en su colegio, Lansbury Bridge School & Sports College, “[ven] y [miden] de diferentes maneras”. Es un elogio a su amabilidad y a todo lo que le convierte en “la persona tan especial” que es.

Este colegio para niños con necesidades especiales está en St. Helens, un pequeño pueblo en el noroeste de Inglaterra. Clarkson cuenta por teléfono a Verne que el currículo que sigue el colegio es exactamente igual que el de resto de Inglaterra, pero que la manera de enseñar es mucho más personalizada y específica, enfocada a las necesidades de cada estudiante. En un colegio común, hay una persona por cada 20 niños, en Lansbury hay cuatro profesores por niño, explica.

La gama de necesidades con la que trata el colegio incluye niños con autismo, con discapacidades físicas y con dificultades de habla y de comunicación. También ayuda a niños con problemas de aprendizaje, ya sea una dificultad leve o severa.

“Nos llevó 18 meses que aceptaran a Ben en el colegio”, cuenta Gail, su madre, en conversación telefónica con Verne. “Pero queríamos que [Ben] estuviera en un sitio donde no se perdiera en el salón, en un sitio donde lo entendieran a él y sus necesidades”.

El autismo afecta a todos quienes lo tienen de diferentes maneras. En el caso de Ben afecta su habilidad de socializarse con las personas y también de comunicarse con ellas. También es el tipo de persona que tiene altas necesidades sensoriales, es decir, no se puede quedar quieto todo el tiempo. En Lansbury, los profesores buscan entender que necesita cada estudiante, algo que no necesariamente pasa todo el tiempo en colegios públicos.

Cuando hablamos con Gail, las lágrimas empezaron de nuevo cuando nos describe la felicidad de su hijo cuando le leyeron la carta, “Él no podía creer que estaban diciendo tantas cosas lindas sobre el”. Ben es un niño sensible, y muchas veces necesita reasegurarse de sí mismo, esta carta logró hacerlo. “Compartí la carta porque entiendo el poder del internet: una persona la ve, después dos, y puede que influya a otros profesores, y otro niño reciba una carta tanto personalizada como especial”, dice Gail. Sus otros dos hijos atienden a la escuela pública, y ella nos explica como ve que muchas veces se nota que las cartas que llegan son muy de cortar y pegar, y pierden ese aspecto íntimo en el parámetro de educación general.

Reconoce lo especial que es que una profesora se siente y escriba algo tan personal. “El colegio no tenía que hacer eso, lo hicieron desde la bondad de su corazón. Valoran a cada uno de sus estudiantes, y ellos merecen el crédito”.

Ben termina primaria la próxima semana, y empieza el bachillerato en septiembre. “Este año aprendió a montar en bicicleta, un logro enorme por sus dificultades motrices, ya quiero ver que más aprende el próximo año”, dice Gail con ese aire de mamá orgullosa que todos conocemos.

 

Vía: http://verne.elpais.com/verne/2016/07/15/articulo/1468586907_427072.html

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