Terapia miofuncional

De acuerdo a Meyer,L.A. (2004) citada en Abello y cols. (2005), la Terapia Miofuncional (TMF) se define como: “El conjunto de procedimientos y técnicas utilizados para la corrección del desequilibrio muscular orofacial, la creación de nuevos patrones musculares en la deglución, la creación de patrones adecuados para la articulación de la palabra, la reducción de hábitos nocivos y el mejoramiento de la estética del paciente”.

Su base de trabajo es el sistema bucomaxilofacial, que se encarga de funciones vitales como la respiración, succión, deglución, masticación y el habla; y otras múltiples como bostezar, llorar, vomitar, etc.

Recordemos que la motricidad orofacial es una disciplina profesional de la fonoaudiólogia que estudia el funcionamiento del sistema estomatognático, que es el conjunto de órganos que permiten comer, hablar, respirar, masticar, etc. Los trastornos funcionales y patrones de malos hábitos pueden interrumpir muchos procesos, como el desarrollo dental normal o una adecuada conformación craneofacial, debido a que influyen una gran variedad de músculos orales y faciales (Queiroz I, 2005).

Su objetivo principal es contribuir a la restauración y mantención de un entorno normal y armónico de los músculos orofaciales, para ello trabaja en la evaluación y tratamiento de disfunciones relacionadas con dichos músculos.
La causa de estos trastornos en la motricidad orofacial son difíciles de señalar de manera concreta, y en la mayoría de los casos no se trata de un sólo hecho, si no de una combinación de factores (Paskay L).
Algunos de estos factores son:
  • Hábitos orales como succión digital, onicofagia y bruxismo
  • La vía respiratoria nasal restringida debido al agrandamiento de las amígdalas, adenoides y/o alergias.
  • Las anomalías estructurales o fisiológicas, tales como un frenillo lingual corto (frenillo corto) o anormalmente lengua larga.
  • Neurológicos o anormalidades en el desarrollo.
  • Predisposición hereditaria a algunos de los factores antes mencionados.
    (Paskay L).

Estos trastornos miofuncionales orofaciales pueden tener un efecto altamente negativo en los patrones de la erupción dental y/o en la alineación de los dientes y mandíbula. También pueden distorsionarse los patrones del habla y pueden llegar a tener una influencia negativa de la articulación temporomandibular (Paskay L).

Las terapias miofuncionales orofaciales están destinadas a eliminar los patrones de hábitos nocivos. Se encargan de normalizar el reposo de la lengua, la posición de los labios y de la mandíbula, así como también reciclar el modelo del musculo cuando hay empuje de la lengua. Los tratamientos según estudios científicos (ASHA) han demostrado que los trastornos orofaciales se corrigen dentro de un 80 y 90% (Paskay L).

CAMPOS DE INTERVENCIÓN DE LA TERAPIA MIOFUNCIONAL

La Terapia Miofuncional es una disciplina que se encarga de prevenir, valorar, diagnosticar y corregir las disfunciones orofaciales que pueden interferir tanto en la producción del habla como sobre la estructura de los dientes y las relaciones maxilares. Se suele relacionar la TMF al tratamiento de la deglución atípica, sin embargo son muchos los campos de intervención además de los relacionados con la ortodoncia. Véanse:

  • Malformaciones faciales y/o craneofaciales como fisuras labiopalatinas, síndromes congénitos.
  • Discapacidades cognitivas, como el Síndrome de Down (SD).
  • Parálisis cerebral infantil (PCI). En estos casos la TMF temprana es necesaria de cara a conseguir patrones de masticación, deglución y respiración que consigan que la alimentación, y a su vez el habla, sean lo menos patológicas posible.
  • Secuelas de ACV y TCE (con implicación de las estructuras bucofaciales).
  • Trastornos degenerativos y de origen neurológico. (EM, ELA, Parkinson, parálisis faciales, afectación de pares craneales).
  • Postoperatorios linguales, laríngeos, o maxilofaciales.
  • En general en cualquier trastorno, síndrome, traumatismo y /o enfermedad en el que la funcionalidad de la musculatura orofacial esté comprometida.

La intervención puede ser activa, con participación voluntaria del paciente, o pasiva sin ella. Esta reeducación se basa principalmente en la ejercitación específica, mediante praxias, masajes, estimulación mecánica, control postural, etc. Tiene como finalidad conseguir un equilibrio muscular orofacial que permita realizar adecuados patrones neuromotores de comportamiento del sistema orofacial.

OBJETIVOS DE LA TERAPIA MIOFUNCIONAL (TMF)

  • Explorar y valorar las alteraciones que pueden aparecer, tanto a nivel estructural como funcional, respecto a la respiración, masticación y deglución.
  • Hacer un diagnóstico miofuncional, definiendo además las alteraciones estructurales y funcionales que se observen desde un punto de vista cualitativo.
  • Diseñar el plan de intervención individualizado para cada caso, que consistirá en ejecución de ejercicios, supresión de hábitos y toma de conciencia de los nuevos patrones adquiridos. El tratamiento se diseñará teniendo en cuenta el nivel cognitivo del paciente.
  • Coordinar la intervención miofuncional con otros profesionales como pueden ser el fisioterapeuta, médico rehabilitador, etc. decidiendo la manera de intervenir y valorando conjuntamente la evolución del caso.

La Terapia Miofuncional implica un trabajo interdisciplinar con otros profesionales como estomatólogos, pediatras, cirujanos maxilofaciales, foniatras, otorrinos, fisioterapeutas, neurólogos y también psicólogos, educadores y psicopedagogos.

Recordemos que el principal trabajador de la Terapia Miofuncional es el Logopeda.

 

Vía:

 

Manual de Procedimientos miofuncionales

MATERIALES PARA LA EVALUACIÓN

Los materiales que utilizamos en la terapia miofuncional son pocos y sencillos, no se usa el espejo porque creemos que el paciente pierde la concentración del órgano trabajado, preferimos que repita el movimiento por imitación, mientras se concentra en sus propios órganos, lo que ayuda en el desarrollo de la propiocepción y del esquema corporal.
Empleamos el siguiente material para la realización de los ejercicios:
1. Labios:
  • Botones de tamaño variados e hilo dental.
  • Lápiz
  • Cuchara de plástico
  • Depresor lingual
  • Gomitas cilíndricas.

2. Lengua:

  • Gomitas ortodoncica
  • Pajita
  • Depresor de madera
  • Aros de metal sujeto a un palo (tamaño medio, pequeño, grande)
  • Cepillo eléctrico.

3. Músculos maseteros:

  • Goma cilíndrica

4. Velo del paladar:

  • scape-scope
  • jeringa de 5 ml.
  • Pajita y objeto de soplo.
  • Una linterna pequeña, tipo bolígrafo, sirve para visualizar la cavidad oral.

5. Succión:

  • Chupete ortodóncico
  • Dediles de látex
  • Jeringa
  • Pajita.

6. Respiración:

  • Espejo tipo Glatzel.
  • Papel y bolígrafo.

7. Deglución y masticación:

  • Galleta tipo María
  • Yogures, agua.
  • Jeringa o porrón.
  • Pequeños caramelos.

8. Fonación:

  • En niños pequeños a veces utilizamos polvos, como gelatina o chocolate, para marcar el punto de articulación.
  • Las figuras, libros y revistas sirven para generalizar patrones aprendidos y para entrenar la coordinación de la respiración y la fonación.

 

INTERVENCION
ACTIVIDAD DE ORGANOS FONOARTICULADORES Y FUNCIONES OROFACIALES:

LABIOS

Para aumentar la tonicidad.

Ejercicio del botón: El paciente debe sujetar por detrás de los labios y por detrás de los dientes (en el vestíbulo bucal), un botón sujeto con hilo dental. El terapeuta tira el botón mientras el paciente intenta que no se le escape con la fuerza de los labios.
El botón debe tener el tamaño suficiente para abarcar los labios sin dañar los frenillos labiales. Cuando los labios tengan fuerza suficiente para sujetar bien el botón, se puede cambiar este por otro por más pequeño.

Ejercicio de la cuchara: El paciente debe sujetar en el centro de los labios la extremidad de una cuchara plástico, manteniéndola en el plano horizontal. Una vez alcanzada esta posición, el terapeuta coloca un peso sobre la cuchara y el paciente debe intentar equilibrarla con la fuerza de los labios, efectuando la función de contra peso. En estos casos hay que asegurase que el paciente no adelante la mandíbula.

Para alargar (estiramiento de labio superior): Morder el labio superior con los dientes de la arcada inferior, el paciente debe sujetar y mantener el labio superior.

Ejercicio de la goma: El paciente debe mantener una pequeña goma tubular debajo del labio superior mientras permanece con los labios cerrados. Luego debe repetir la operación con la boca abierta, siempre intentando evitar que la goma se escape.
Masajes para ayudar a estirar el labio superior los masajes debe realizarse inmediatamente debajo de las narinas en sentido de su cierre, ósea hacia abajo. El masaje debe hacerse con una cierta presión y de manera sistemática.

Para la posición de reposo.
Pan de ángel: El paciente debe mantener entere los labios un trocito de pan de ángel u oblea, inicialmente unos minutos diarios y después aumentando ese tiempo. A los niños les pedimos que lo hagan mientras mira la televisión o hacen sus tareas.

Para la movilidad: Los ejercicios de movilidad dependerán de la dificultad que presenta el paciente. No realizaremos esta serie de ejercicios con todos los pacientes, si no solo el movimiento que precisa estimulación:

  • Vibración de los labios.
  • Con los dientes cerrados estirar y proyectar los labios.
  • Movimientos laterales de los labios.
  • Elevar el labio superior enseñando la arcada dentaria superior.
  • Bajar el labio inferior enseñando la arcada dentario inferior

LENGUA

Para la movilidad.

Chasquear la punta de la lengua: El objetivo de este ejercicio es que el paciente chasquee la lengua contra el paladar duro, elevando su parte anterior. No son correctos los chasquidos con la parte lateral o posterior de la lengua, pues el objetivo es la movilidad de la punta.
Ejercicio de la gomita ortodoncica

Introducción en la lengua.
Aros de metal: Con aros de varios tamaños el paciente debe intentar introducir la punta de la lengua en los mismos, sin apoyarla en los labios o en los dientes. Comienza con arcos de diámetros grandes y después pasa a otros más pequeños.

Afilar y ensanchar la lengua: Con la lengua fuera de la boca y la punta apoyada en un palillo, el paciente debe afilarla y ensancharla sin moverla hacia delante o atrás.

Mover hacia los lados: Sacar la lengua en punta y moverla hacia las comisuras derecha e izquierda si llegar a tocarlas. La lengua no puede apoyarse en los labios y tampoco se debe mover la mandíbula (si en necesario, durante los primeros ejercicios se puede sujetar la mandíbula con la mano hasta que el paciente sea capaz de controlar los movimientos. Repetir los ejercicios elevando la punta de la lengua hacia la nariz y bajándola hacia la dirección de la barbilla.

Vibración de la lengua: Este ejercicio estimula la movilidad.

Para aumentar la tonicidad.
Ejercicio para ejercicio muscular de la papada: Con los dientes cerrados el paciente debe elevar la punta de la lengua y apoyarla en el centro del paladar duro empujando sobre el varias veces. Se observa como se forma la papada por debajo de la mandíbula. Este ejercicio trabaja la punta de la lengua y los músculos del suelo bucal.

Ejercicio con el depresor de madera, sin apoyar la lengua en los labios y en los dientes.
Ejercicios de resistencia: Con la lengua en punta apoyada en los pliegues palatinos se intenta abrir y cerrar la boca haciendo resistencia con la lengua para evitar que la boca se cierre. Este ejercicio trabaja la lengua y los músculos del suelo bucal.

Depresor de madera: El paciente debe empujar con la punta de la lengua el depresor que el terapeuta sujeta haciendo fuerza en sentido contrario.

Deglución refleja: (Para trabajar la parte posterior). Se sujeta la punta de la lengua y simultáneamente se inyecta agua contra el paladar el paciente debe tragar el agua moviendo la parte posterior de la lengua y el velo del paladar.

Para la posición de reposo. Mantener durante 10 minutos la lengua pegada al paladar, se puede pegar un trocito de oblea o pan de ángel en los pliegues palatinos para ayudar a la concentración del paciente. Se instruye para repetirlo en casa varias veces al día, aumentando la duración progresivamente.

Para frenillo lingual

Chasquear la punta de la lengua: El paciente debe realizar una serie de chasquidos con la puta de la lengua contra el paladar duro, manteniendo la boca abierta. Después se repite el ejercicio con los dientes cerrados. A continuación debe realizar una fuerte succión de la lengua contra el paladar duro, abriendo y cerrando la boca sin dejar de mantener la lengua succionada. Con estos ejercicios se trabaja la elasticidad del frenillo lingual.

Sacar la lengua: Con la boca abierta el paciente debe estirar la lengua y estirarla lo máximo posible, sin tocar en los dientes ni en los labios.

Músculos maseteros.

Ejercicios de la goma: Con una goma tubular de unos 15 cm. de largo se realiza ejercicios de masticación: Colocar la goma en el lado derecho sobre los molares y masticar. Repetir la operación en el lado izquierdo. Masticar unas 15-20 veces en cada lado.

Lengua succionada contra el paladar, para estirar el frenillo lingual.

Contracción y relajación de los músculos maseteros: El paciente debe tratar de vencer la fuerza realizada por los dedos medios e índices, colocados en la región anterior de la arcada anterior, que presionan hacia abajo la mandíbula. Debe realizar una fuerza en sentido de intentar el cierre mandibular.

Músculos buccinadores
Succión de la jeringa. Consiste en llenar de agua una jeringa de 5 ml, insertarla parcialmente dentro de la boca y succionar el agua sin empujar el embolo con la mano. Esto exige un gran esfuerzo de los buccinadores y del velo del paladar.

Paladar blando.

Estimulo frió: Inyectar un chorro de agua fría (con una jeringa), en el centro del paladar blando, mientras el paciente emite el fonema /a/. Esto chorros deben ser cortos para llegar a provocar el estimulo de contracción de la musculatura.

Deglución refleja. Ya descrita en los ejercicios de la lengua.

Bostezo: Provocamos varios bostezos abriendo la boca y realizando una inspiración profunda (vía bucal), para que el paciente note como se eleva el velo.

Articulación de los fonemas posteriores. /k/ y /g/: El paciente sujeta la nuca con las manos ejerciendo presión hacia delante. En el momento de la articulación de los fonemas debe mover en sentido contrario. La intención de estos movimientos es ayudar al cierre al velo del paladar.

Músculos de la articulación

Temporomandibular: En general, los ejercicios que actúan sobre los músculos que movilizan la articulación temporomandibular son practicados por los cinesiterapeutas para las patologías dolorosas de esta articulación.
Estos ejercicios suelen trabajar la contracción de los músculos agonista para provocar la inhibición de los antagonistas, mediante técnicas de movilización de otros tipos.

Funciones Orofaciales

Succión

Con el chupete ortodoncico: El paciente realiza una serie de succiones mientras el terapeuta sujeta el aro del chupete y ejerce una ligera fuerza hacia a fuera (tirando el chupete). Mientras dura el ejercicio, el terapeuta puede marcar el ritmo de la succión (lenta o rápida). El paciente debe succionar el dedo del terapeuta (que estará impregnado con polvo de sabores), mientras el terapeuta succiona el del paciente. De esta forma el paciente sentirá como el terapeuta realiza la succión, y este conducirá su lengua estimulando sus movimientos de adelante atrás.

Respiración

Primera etapa: entrenamiento de la respiración nasal: Con espejo tipo Glatzer.

Con la boca cerrada, el paciente debe realizar varias inspiraciones por la nariz, dejando empañado la superficie del espejo. Después debe inspirar el aire por una de las narinas y expulsarlo por la otra, altivamente, varias veces seguidas.

Con un espejo pequeño: colocando un pequeño espejo debajo de la nariz, el paciente debe realizar varias aspiraciones alternas al ritmo y la duración de las mismas.

Generalización: el paciente debe mantener un trocito de oblea o pan de ángel entre labios mientras se realiza alguna actividad como leer, mirar la televisión, etc., aumentado progresivamente la duración.

Espejo tipo glatzel para ejercicios respiratorios.

Segunda etapa: Entrenamiento del tipo respiratorio:

En decúbito dorsal: El paciente inspira por la nariz y coloca la mano sobre el diafragma para sentir su expansión y elevación; después de aguanta la respiración y espira lentamente por la boca, controlando el flujo del aire. A continuación debe colocar las manos lateralmente, sobre las costillas para persebir la expansión costodiafragmática.

Sentado: se comienza entrenando la coordinación neumonofonoarticulatoria. El paciente inspira el aire por la nariz, provocando la expansión costodiafragmatica, y lo expulsa contando despacio hasta 4; luego repite el ejercicio avanzado progresivamente la cuenta hasta llegar a 15.
Después hacemos los mismos pasos con lecturas de rimas y poesía, controlando también las pausas respiratorias.
Durante la realización de estos ejercicios se debe tener en cuenta la postura del cuello y de los hombros.

Masticación y deglución.

 

Empezamos con el entrenamiento de los líquidos para pasar después al entrenamiento de la deglución de la saliva, que es la parte más difícil de generalizar. Con un porrón o una jeringa echamos agua en la boca del paciente, siguiendo una secuencia en tres partes:

Con la boca abierta: El paciente debe situar el agua en el centro de la lengua, posicionar su parte anterior en los pliegues palatinos y, con la boca abierta, apretarla contra el paladar haciendo movimientos linguales ondulatorios de adelante atrás para llevar el agua hacia la faringe. Este movimiento solo se consigue con la elevación del hueso hioides, por lo que es necesario posicionar la mano del paciente por debajo de la mandíbula para que perciba esta elevación. Realizamos esta primera parte con la boca abierta para estar seguro de la posición lingual.

Con los dientes cerrados: El paciente adopta esta posición, aun con la boca abierta, pero con los dientes en contacto, y repite los movimientos anteriores. En esta fase se produce contracción de los músculos maseteros.

Con la boca cerrada: Con los dientes en oclusión se repite los mismos movimientos. En esta fase, además de la contracción de los maseteros se constata la ausencia de mímica perioral o de movimientos de la cabeza.
Como variación del ejercicio anterior, el paciente mantiene un caramelo en la boca para provocar la salivación. Debe reunir la saliva, ocluir los dientes y realizar los mismos movimientos anteriores.
Acto seguido pasamos a los alimentos pastosos y realizamos las mismas etapas. Este tipo de alimentos, como los yogures, permite una mejor visualización del escape del alimento entre lo0s dientes.
Recordamos a los pacientes la necesidad de realizar estos ejercicios en casa preocupando deglutir los alimentos líquidos y pastosos en la posición correcta.
Prescribimos también que chupen caramelos, para provocar la salivación, y que traguen correctamente.
Para la deglución de los alimentos sólidos, el paciente debe masticar el alimento con la boca cerrada, por los dos lados, y triturarlo con los molares. Después debe ajustarlo y tragarlo de la misma forma que con los líquidos y pastosos. Terminada la deglución verificarlos si quedan restos de alimentación en el vestíbulo bucal

 

Vía: http://terapiamiofuncional-procedimientos.blogspot.com.es/

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