Así es el ‘reality’ que se ha grabado en un instituto madrileño

  • La productora Shine Iberia retrata en ocho capítulos con 55 cámaras “sin filtros ni alteración de la realidad” el último trimestre del curso de una clase de 4º de la ESO
  • La Comunidad de Madrid medió para que alguno de los centros de la región aceptara la propuesta de la empresa
  • La FAPA Giner de los Ríos rechaza el programa porque “la educación no debe verse con ese prisma”. Desde Shine aseguran que es un “documental” que homenajea “al profesor y a la pública”

Una escena de "El Instituto", la serie documental sobre la vida en un centro madrileño que emitirá Movistar+.

Una escena de “El Instituto”, la serie documental sobre la vida en un centro madrileño que emitirá Movistar+.

Educación, convivencia, aprendizaje, amistad, amor, conflictos, castigos, relaciones alumno-profesor… El Instituto llegó a Movistar+ para mostrar la vida de 49 adolescentes del centro Manuel Bartolomé Cossío, de Fuenlabrada. “Sin filtros ni alteración de la realidad”, promete.

Macarena Rey, directora general de Shine Iberia, la productora del programa propiedad de Murdoch al 50%, y la directora del centro, Mari Luz Zabala, coinciden en presentar el programa como una “serie documental” que pretende ser “un homenaje a la figura del profesor y la educación pública”. Rey explicó a este diario que “los docentes son los grandes olvidados, es una profesión que no está pagada”. Y bajo esta premisa se les quiere rendir tributo.

Zabala, por su parte, admite que tenía “miedo” al principio pero aceptó porque quería “mostrar la educación tal y como está hoy en día. Hay muchos tópicos y hasta ahora sale siempre la parte negativa de los institutos, no la positiva. Nosotros queríamos que vieran al alumnado y a los profesores, un grupo humano que se esfuerza mucho y también tiene sus problemas”.

No todos tienen una visión tan positiva. La plataforma ‘Yo estudié en la pública’ ya alertó sobre el programa desde que supo que se iba a realizar, allá por febrero. Desde la FAPA Giner de los Ríos, de Madrid, opinan también que “la educación no debe estar bajo este prisma, los realities sacan a relucir lo peor de la humanidad”, según su presidente, José Luis Pazos. La Comunidad de Madrid, responsable última de los colegios de la región, medió entre la productora y varios centros hasta que uno aceptó.

El año de la decisión

La serie, según se aprecia en el primer capítulo, retratará el último trimestre del pasado curso escolar de 49 estudiantes de 4º de la ESO, el último año de la Secundaria. Se eligió este curso, explica Zabala, porque muestra “cómo cambian los chicos. Tienen más libertad de sus padres, cuando acaban tienen una decisión que tomar, si van al Bachillerato o a la FP Media”. Son casi medio centenar de alumnos y una decena escasa de profesores, que irán tomando protagonismo según vayan avanzando los ocho capítulos de la temporada y las diferentes situaciones que afronten unos y otros. En la primera entrega son protagonistas el desparpajo de Mónica, la madurez de Miriam o el aire de estar de vuelta de todo y leal de Manu, entre otros.

Grabada en formato documental/reality, mezcla escenas cotidianas de la vida en el instituto en toda su extensión con declaraciones intercaladas de los protagonistas. Se ven escenas en clase, en los pasillos, el patio o en la sala de profesores. Se retratan discusiones alumno-profesor, reuniones entre los docentes, conversaciones entre los alumnos. “Contamos la historia de qué viven esos niños, una edad de responsabilidad, toman decisiones de adulto por primera vez. Descubren el amor, conflictos, se enfrentan a sus miedos, problemas, envidias, amistad”, explica Rey. Entre las historias personales, El Instituto ofrece datos e información sobre los problemas que afronta el sistema educativo, como la alta tasa de abandono temprano (20%), el absentismo o la repetición.

55 cámaras

Todo ello grabado con “técnicas observacionales”, según Shine Iberia, por 55 cámaras robotizadas que cubrían todo el centro, enfatizan desde la productora, con el fin de interferir lo menos posible en el desarrollo de las jornadas. Inevitablemente, todos los protagonistas llevan un micrófono en el pecho y, aunque los productores aseguran que “se les olvida” que están siendo grabados, al menos en este primer capítulo se observa a algunos alumnos mirar directamente a cámara de reojo.

Rey y Zabala son conscientes, aseguran, de lo delicado de la serie. De los problemas que puede plantear un formato en el que aparecen retratados menores de edad en un momento de sus vidas en el que son vulnerables e influenciables, y más un momento como este, redes sociales de por medio. “Era difícil encontrar un equilibrio y que no nos tacharan de reality. Hay una fina línea, pero no la hemos cruzado. Y no hemos intervenido”, afirma Rey.

Zabala sostiene que “lo único” que le preocupaba “era que se respetase a los chicos, que no salga nada que les pueda perjudicar ni les haga daño. Espero que no lleguen a tener fama”. Cree que no ocurrirá, aunque van a salir en la tele. “Ellos no le dan la importancia que le damos nosotros, alguno incluso me ha comentado que no se piensa ver”, añade. Una psicóloga ha estado hablando con los alumnos, les ha aleccionado sobre cómo enfrentarse a las redes sociales y ha supervisado el montaje final”.

“El profesor no es como antes”

“Hoy en día el profesor no es como antes. Antes era una autoridad”, se sincera Manu, con algún que otro año de experiencia de más del que debería en la Secundaria. Es uno de los protagonistas del primer capítulo, en el que se muestra con sus luces y sus sombras. Capaz de apoyar incondicionalmente a una compañera de clase en un momento bajo y también de falsificar la firma de su madre para escaparse del colegio, argumento que utiliza el programa para hablar del absentismo escolar. Una situación que en la serie no tiene consecuencias pero Zabala, la directora, asegura le costó una falta y una sanción.

Quizá a este tipo de situaciones se refiere Pazos, de la FAPA Giner de los Ríos, cuando afirma que “el programa tiene una implicación que va mucho más allá de sus participantes en la medida en que se aseveren cuestiones que achaquen al funcionamiento de los centros, docentes, familias o administración”. Pero los participantes cuentan con el debido permiso legal de sus padres, se podría objetar. “El derecho del menor está por encima de lo que un padre pueda firmar. La administración debería haber velado por el derecho de los menores”, se lamenta. “Esperemos que no tenga contenidos que nos lleven a los tribunales, porque lo haremos, que no lo duden”, asegura.

Rey es ajena a estas críticas. “No nos ha llegado ninguna polémica. Todo lo más nos hemos encontrado algún centro que no ha querido hacerlo, nada más”.

 

Vía: http://www.eldiario.es/sociedad/Convivencia-aprendizaje-Movistar-miercoles-madrileno_0_558544320.html

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