Un estudio halla alterada la química cerebral en personas con autismo

Neurocientíficos del MIT y de la Universidad de Harvard han encontrado una relación entre un síntoma conductual del autismo y una baja actividad de un neurotransmisor, cuyo trabajo consiste en amortiguar la excitación de las neuronas. Los hallazgos sugieren que los fármacos que potencian la acción de este neurotransmisor, conocido como GABA, pueden mejorar los síntomas del autismo, informan los investigadores.

La actividad cerebral se controla mediante una interacción constante de inhibición y excitación, la cual está mediada por diferentes neurotransmisores. El ácido γ-aminobutírico (GABA) es uno de los neurotransmisores inhibidores más importantes, y en estudios de animales con síntomas parecidos al autismo, se ha encontrado una reducción de la actividad del GABA en el cerebro. Sin embargo, hasta ahora, no había ninguna evidencia directa de esta relación en los seres humanos.

(Izquierda a derecha) Caroline Robertson y Nancy Kanwisher. Foto: Sham Sthankiya

“Esta es la primera conexión en seres humanos entre un neurotransmisor en el cerebro y un síntoma de comportamiento autístico”, dice Caroline Robertson, postdoctorado del Instituto McGovern del MIT para la investigación del cerebro y miembro junior de la Harvard Society of Fellows. “Es posible que el aumento de GABA ayude a mejorar algunos de los síntomas del autismo, pero aun queda mucho trabajo por realizar”.

Robertson es la autora principal del estudio, que apareció en la edición en línea del 17 de diciembre de la revista Current Biology. La autora senior del artículo es Nancy Kanwisher, profesora del Cerebro y Ciencias Cognitivas del Walter A. Rosenblith y miembro del Instituto McGovern. Eva-Maria Ratai, es profesora asistente de radiología en el Hospital General de Massachusetts, también contribuyó a la investigación.

Muy poca inhibición

Muchos de los síntomas de autismo surgen de hipersensibilidad a los estímulos sensoriales. Por ejemplo, los niños con autismo a menudo son muy sensibles a las cosas que no molestarían mucho a otros niños, como alguien hablando en otra parte de la habitación, o un suéter rayado. Los científicos han especulado que la inhibición cerebral reducida podría ser la base de esta hipersensibilidad al hacer más difícil no prestarle atención a las sensaciones de distracción.

En este estudio, los investigadores exploraron una tarea visual conocida como rivalidad binocular, que requiere la inhibición del cerebro y ha demostrado ser más difícil para las personas con autismo. Durante la tarea, los investigadores muestran a cada participante dos imágenes diferentes, una para cada ojo. Para ver las imágenes, el cerebro debe alternar entre la entrada de los ojos derecho e izquierdo.

Para el participante, es como si las dos imágenes se desvanecieran hacia adentro y afuera, en el aporte de cada ojo se debe inhibir la entrada desde el otro ojo.

“Todo el mundo tiene una velocidad diferente a la que oscila el cerebro de forma natural entre estas dos imágenes, y se cree que la velocidad asigna la fuerza de la circuitería inhibidora entre estas dos poblaciones de células”, dice Robertson.

Se encontró que los adultos sin autismo cambiaron la ida y vuelta entre las imágenes nueve veces por minuto, en promedio, y suprimían una de las imágenes totalmente alrededor del 70 por ciento del tiempo. Sin embargo, los adultos con autismo cambiaron la ida y vuelta sólo la mitad en comparación de los sujetos sin autismo, y una de las imágenes suprimía totalmente a la otra sólo alrededor del 50 por ciento del tiempo.

El rendimiento en esta tarea también se vinculó con las puntuaciones de los participantes en una evaluación clínica de la comunicación y la interacción social que se utiliza para diagnosticar el autismo: Peores síntomas se correlacionaron con la inhibición más débil durante la tarea visual.

Posteriormente, los investigadores midieron la actividad del GABA usando una técnica conocida como espectroscopia de resonancia magnética, los sujetos con autismo y típicos realizaron la tarea de rivalidad binocular. En los participantes sin autismo, mayores niveles del GABA se correlacionaron con una mejor capacidad para suprimir la imagen no dominante. Pero en sujetos con autismo, no había ninguna relación entre los niveles de rendimiento y GABA. Esto sugiere que el GABA está presente en el cerebro, pero no está realizando su función habitual en los individuos con autismo, dice Robertson.

“El GABA no se reduce en el cerebro de las personas con autismo, pero la acción de esta vía inhibitoria se reduce”, afirmó. “El siguiente paso es averiguar porqué se interrumpe parte del proceso.”

“Este es realmente un gran trabajo”, dice Richard Edden, profesor asociado de radiología en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. “El papel de la disfunción inhibitoria en el autismo está siendo fuertemente debatido, con diferentes campos argumentando para la inhibición elevada y reducida. Este tipo de estudio, que pretende relacionar las medidas de inhibición directamente a medidas cuantitativas de la función, es lo que realmente necesitamos para separar cosas “.

Diagnóstico precoz

Además de ofrecer un objetivo posible para un nuevo fármaco, el nuevo hallazgo también puede ayudar a los investigadores a desarrollar mejores herramientas de diagnóstico para el autismo, que ahora se diagnostica mediante la evaluación de las interacciones sociales de los niños. Con ese fin, Robertson está investigando la posibilidad de utilizar las exploraciones con electro encefalograma (EEG) para medir las respuestas cerebrales durante la tarea rivalidad binocular.

“Si en el autismo traceamos a algún nivel a las diferencias en la circuitería que afectan a la corteza visual, se puede medir esas cosas en un niño no verbal, siempre y cuando se podamos verlo”, dice ella. “Nos gustaría que esto pueda ser útil para exámenes de diagnóstico precoz.”

Bibliografía:

  1. Robertson et al. Reduced GABAergic Action in the Autistic Brain. Current Biology, 2015; DOI:10.1016/j.cub.2015.11.019

 

Vía: http://autismodiario.org/2016/01/02/un-estudio-halla-alterada-la-quimica-cerebral-en-personas-con-autismo/

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