Características evolutivas en la Educación Primaria

Primero y segundo de EP

Podemos señalar como características evolutivas más significativas en los niños de 6 a 8 años:

  • Según los estadios de Piaget, se encuentran en las operaciones concretas, lo que supone la necesidad de manipular para alcanzar los conceptos, así como de que estos estén presentes o representados de alguna forma
  • Mantienen restos de egocentrismo propio de la Educación Infantil, por lo que hacen girar la realidad en torno a su propia actividad e intereses
  • Se inician en la identificación y manejo progresivo de símbolos y signos (lectura, matemáticas…), lo que les permite aprender e incorporarse a códigos convencionales.
  • Tienen conciencia de la permanencia del objeto, de sus cualidades y de la importancia de sus cambios. Por ello, se hace posible trabajar sobre nociones físicas y matemáticas y con procesos cíclicos de transformación.
  • Disponen de un pensamiento sincrético y analógico, lo que significa que relacionan los elementos por yuxtaposición, perciben globalmente la realidad, establecen analogías sin realizar análisis y no efectúan deducciones, procediendo inductiva e intuitivamente.
  • Poseen una inteligencia “práctica”, fruto de su experiencia personal y cotidiana y de aprendizajes por ensayo y error, aunque evolucionan progresivamente hacia la lógica.
  • Van adquiriendo paulatinamente el pensamiento causal, que les facilita la explicación de los hechos y la superación del subjetivismo y egocentrismo intelectual
  • Mejoran funciones cognitivas como la atención, la observación., la lógica y la memoria
  • Poseen una gran curiosidad intelectual, muy conveniente para adquirir y comprender nuevos aprendizajes en mayor extensión y profundidad.
  • Evolucionan progresivamente en la representación, llegando a la concepción del espacio y el tiempo, aunque de forma elemental y ligada a sus experiencias mentales.
  • Dominan la motricidad fina, la lateralidad, y su propio esquema corporal. Esto les facilita la adquisición del aprendizaje lecto-escritor
  • El lenguaje se desarrolla de forma extraordinaria, se convierte en instrumento de relación, comunicación y pensamiento.
  • Se desenvuelven con competencia y autonomía en la vida social, pues ya disponen de los hábitos necesarios para ella. Entienden y respetan las normas de convivencia.
  • Amplían su proceso de socialización: se relacionan con los demás respetando reglas, son capaces de escuchar a los otros, pueden colaborar en el trabajo, etc.
  • Evolucionan hacia la autonomía moral, aunque todavía fuertemente condicionados por la heteronomía de sus sentimientos en este campo.

Tercero y cuarto de EP

Los niños y niñas de ocho a diez años tienen como características evolutivas básicas:

  •  Algún autor lo ha denominado como “edad de oro de la infancia”, ya que es un periodo evolutivo extraordinariamente estable. Son niños sin grandes conflictos evolutivos, tranquilos; les gusta jugar y relacionarse con sus compañeros; son fáciles de estimular: todo les interesa; su relación con los profesores no presenta dificultades: obedecen y colaboran en cuanto se les propone.
  • Continúan en el estadio de operaciones concretas, lo que les obliga a manipular para alcanzar los conceptos que se proponen y que van aumentando en complejidad.
  • Se vuelcan hacia la realidad exterior, y muestran una extraordinaria curiosidad y afán por participar de todo lo que les rodea.
  • Manejan con soltura los símbolos (letras, números, dibujos, gráficos…), lo que facilita y permite desarrollar sus aprendizajes, cada vez más abstractos.
  • Utilizan, en muchas ocasiones, más la memoria que la inteligencia para aprender, por lo que es conveniente favorecer las situaciones de experimentación y manipulación, de manera que adquieran realmente nuevos esquemas y formas de relacionar los aprendizajes anteriores
  • En el ámbito lingüístico, comprenden el sentido de las palabras abstractas y de nexos complejos, utilizando diferentes tipos de conjunciones correctamente.
  • Tienen adquirida una cierta experiencia de la vida y las costumbres habituales, lo que les permite distinguir lo incoherente, lo ridículo, lo absurdo…, y, por ello, captan el humor de las situaciones reales, las narraciones, los chistes…
  • Son capaces de elaborar un espacio objetivo, desligado de la relación directa con ellos mismos.
  • Progresan ostensiblemente en su dominio de la lectura, escritura y cálculo, aunque todavía tienen dificultades para la ortografía y el análisis de las categorías gramaticales.
  • Se independizan progresivamente de los adultos, tanto para buscarse sus propios juegos y diversiones, como para “salir de apuros” de modo autónomo. Esto lleva a una mayor autonomía en la relación con sus padres y educadores.
  • Comienzan a abandonar la moral familiar y a elaborar progresivamente una moral más autónoma y razonada
  • Tienen una gran vitalidad: juegan, se pelean, hablan, se entusiasman, compiten… desbordan actividad física, mental y social.
  • Manifiestan gran interés por lo que ocurre fuera de la familia. El compañerismo es típico de estas edades y la pertenencia al grupo es el núcleo vital en torno al cual se desenvuelven sus actividades.
  • Disfruta de las actividades escolares y extraescolares, se muestra deseoso de agradar y la escuela y los compañeros, junto con la vida familiar llevan su vida y sus inquietudes.

Quinto y sexto de EP

Las características evolutivas de los alumnos y alumnas del tercer ciclo de la Educación Primaria, cuyas edades oscilan entre los diez y los doce años:

  • Alcanzan el estadio de operaciones formales, lo que supone para ellos la posibilidad de manejar conceptos sin necesidad de relacionarlos directa y concretamente con la experiencia directa.
  • Son capaces de generalizar los aprendizajes adquiridos y relacionarlos con situaciones ajenas a su realidad.
  • Elaboran conocimientos sistemáticos, pudiendo llevar a cabo experimentaciones cortas y de ejecución no excesivamente compleja.
  • Acceden al pensamiento causal, lo que hace desaparecer el animismo y egocentrismo propios de estadios anteriores.
  • Dominan perfectamente el lenguaje verbal, lo que les permite organizar el pensamiento mediante sus funciones de comunicación, representación y regulación de conductas.
  • Son capaces de reflexionar sobre su propia actividad en todos los órdenes, y también en los nuevos contenidos que van adquiriendo.
  • Se desarrollan físicamente de forma importante, por lo que continua siendo decisivo para ellos el ejercicio físico, el deporte, los juegos…
  • Avanzan en su independencia de los adultos, resultando fundamental para ellos su inclusión en grupos de iguales.
  • Desarrollan estrechos lazos de amistad entre compañeros.
  • Evolucionan gradualmente hacia posiciones superiores de autonomía moral, con criterios propios para juzgar sus actuaciones personales.
  • Van diferenciándose en sus intereses, necesidades y gustos personales
  • Hacia el final de la etapa se inician las conductas prepuberales (sobre todo en niñas) que supondrán el inicio de la adolescencia con todas sus implicaciones físicas, mentales y sociales.

CARACTERÍSTICAS EVOLUTIVAS POR ÁMBITOS DE DESARROLLO

Aspectos Cognitivos: 

A lo largo de la etapa, se observa la sustitución de un pensamiento dominado por la fantasía, la imaginación y el cuento, por otro de carácter más realista.

El egocentrismo comienza a convertirse en algo residual, y el crecimiento mental consiste en la eliminación de comportamientos inadecuados, adaptándolos a las nuevas solicitudes del medio.

A lo largo del periodo de 6-12 años, los niños aumentan progresiva y considerablemente las posibilidades de representación y de comunicación.

Puede ejecutar mentalmente las operaciones intelectuales complejas, pudiendo imaginar, anticipar y relacionar estableciendo conclusiones.

Las crecientes posibilidades de desarrollo permiten al niño el acceso a códigos lecto-escritores, sistemas de numeración, códigos musicales, etc.

La creciente capacidad de abstracción le permite apreciar y disociar cualidades de fenómenos como cantidad, longitud, distancia, etc.

Puede llegar a saber que el número de elementos no varía al cambiar la posición espacial, a pesar de que la percepción del objeto así lo aparente.

Es capaz de construir abstracciones cuyos significados se originan en la propia experiencia.

Construye semejanzas, ordena y estructura y organiza la realidad.

Progresivamente el conocimiento no está limitado a la experiencia, sino que van siendo capaces de elaborar un conocimiento sistemático y generalizar.

Se desarrollan y afianzan actitudes como la curiosidad intelectual, la necesidad de observar, comprender y controlar aspectos de la naturaleza, que le permitan el acceso al mundo científico.

Algunas de las adquisiciones cognitivas propias de este periodo son:

– Noción de conservación: Para Piaget, el mejor índice de que los niños han pasado del período preoperacional al período concreto es la presencia de nociones de conservación. Podríamos definir la noción de conservación como la comprensión por parte del niño de que las relaciones cuantitativas entre dos objetos permanecen invariables, se conservan, a pesar de que se puedan producir en uno de ellos deformaciones perceptivas, transformaciones que no impliquen en ningún caso adición o sustracción.

Las nociones de conservación aparecen todas a la vez, así: la conservación de la cantidad se adquiere hacia los 7 años, la de peso a los 9 y la de volumen a los 11.

– Noción de clase: Esta operación permite establecer la relación de pertenencia a un grupo, formando clases, que son fundamentales para organizar el mundo, ya que sin ellas tendríamos que manejar cada elemento aisladamente, lo que sería mucho más costoso y menos eficaz.

En el periodo evolutivo anterior el niño tiene gran dificultad en entender las categorías, en conceptualizar y clasificar.

– Seriación: En las seriaciones encontramos también tres etapas de desarrollo. En la tercera etapa, correspondiente al período operatorio, logran realizar las intercalaciones exactas. Esto supone reversibilidad ya que un elemento cualquiera es simultáneamente mayor que los anteriores y menor que los posteriores

 – Concepto de número: Este concepto supone mucho más que el simple manejo de las cifras, ya que la verdadera comprensión del concepto de número implica el dominio de la inclusión de clases y de la seriación como una síntesis original y nueva.

Además de estas habilidades cognitivas propias del periodo de operaciones concretas, descritas por Piaget, la capacidad cognitiva se desarrolla en cuanto a las habilidades básicas de atención, memoria y metacognición

– La atención: Los niños van siendo progresivamente más capaces de observar los objetos de forma sistemática y de prestar atención a los aspectos más importantes. Los niños de 9 años, son capaces de escudriñar un dibujo o foto, de manera exhaustiva sistemática, empezando desde la parte de arriba y descendiendo hacia abajo.

También son capaces de no distraerse por la presencia de información irrelevante, así como de detener la exploración cuando ya tienen la información que necesitan.

– La memoria: La memoria mejora de manera notable a lo largo de esta etapa. Se han identificado factores como principales responsables de esta mejoría:

  • La habilidad de integrar nueva información en sus conocimientos sobre el mundo.
  • La adquisición y uso de estrategias cada vez más eficientes para guardar y recuperar la información en la memoria a largo plazo.
  • El desarrollo de la conciencia acerca de los factores que influyen en la habilidad para recordar.

– La metacognición: El conocimiento sobre los propios procesos mentales y el efecto que ese conocimiento tiene sobre los mismos, junto a las habilidades de planificación y autorregulación, posibilita la autodirección o toma de decisiones acerca de las estrategias más adecuadas a aplicar en cada situación.

Los procesos intelectuales tan notables se apoyan, en gran medida, en el lenguaje, vehículo de pensamiento e intercambio social, así como instrumento de organización del conocimiento.

El lenguaje interviene en las operaciones intelectuales como planificar, recordar, sistematizar, generalizar, etc. y también vehiculiza los sentimientos, emociones y la emisión y recepción de mensajes de los demás

Aspectos motrices

Los cambios corporales que los alumnos van experimentando se consolidan en el segundo ciclo, disfrutan de gran destreza, agilidad y economía de movimientos.

A lo largo de este período tiene lugar un crecimiento regular y constante, con grandes avances en todos los aspectos motrices. Las proporciones corporales (brazos, piernas, tronco,…) van aproximándose a las del adulto. Es una época de especial armonía física, en la que empiezan a especificarse las diversas características de cada uno de los tipos constitucionales.

Se constatan importantes progresos psicomotores en fuerza muscular, coordinación estático-dinámica y realización de movimientos simultáneos. Aumenta la precisión, la resistencia, la velocidad y el equilibrio. En todas estas adquisiciones juegan un papel muy importante los factores madurativos endógenos, pero también el aprendizaje. Los progresos psicomotores, en especial la coordinación óculo-manual, van a permitir el desarrollo de aprendizajes relacionados con la grafía y la expresión gráfica.

Estos progresos corporales facilitarán un mayor conocimiento del entorno, un aumento de la autonomía de movimientos que facilitará la exploración del medio en que se desenvuelve.

El conocimiento del espacio evolucionará desde concepciones centradas en su actividad hasta determinadas abstracciones y representaciones.

Existe también un avance en el conocimiento del propio cuerpo. Aparece ya, bastante firme, la imagen de sí mismo que debe ser reforzada con los estímulos adecuados.

Estos progresos son posibles, como ya hemos dicho, gracias al desarrollo biológico (maduración del sistema nervioso, desarrollo cardiovascular, musculación, crecimiento, etc.) y también al desarrollo cognitivo y se concretan en la estructuración del esquema corporal.

Se producen cambios cualitativos en aspectos básicos ligados al movimiento: (agilidad, flexibilidad, precisión, equilibrio, fuerza, resistencia y velocidad), que hacen a los niños aptos para el aprendizaje y desarrollo de actividades motrices específicas (danza, deporte, etc).

Los ritmos de crecimiento se enlentecen hacia el segundo ciclo y volverán a despegar hacia el final del la etapa.

Suelen gozar de buena salud y ello se traduce en una gran vitalidad y un afán infatigable de actividad.

Continúa el proceso de lateralización iniciado en los principios de la etapa, y a lo largo del segundo ciclo se consolida; adquiere además la noción de reversibilidad y la coordinación con los demás para juegos de cooperación.

Se enriquece la coordinación óculo-motriz, consecuencia de actividades escolares cotidianas como la escritura, el golpeado, manipulación, etc.

Mejora su percepción de las distancias y velocidades

Aspectos afectivos

En el ámbito de los aspectos afectivos vamos a analizar el conocimiento de sí mismo y la identidad sexual.

– Conocimiento de sí mismo: Está directamente relacionado con el desarrollo del autoconcepto. Entre los 6 y los 12 años, el autoconcepto va modificándose y ganando contenido de carácter psicológico y social.

Al comienzo de la etapa, los niños empiezan a describirse como personas con pensamientos, deseos y sentimientos distintos de los demás, siendo capaces posteriormente de diferenciar entre las características físicas y las características psicológicas. El yo se describe más en términos internos y psicológicos que en base a atributos externos y físicos. El autoconcepto va siendo menos global y, conforme se acerca el final de la etapa, las autodescripciones se realizan con frecuencia en términos más abstractos que concretos

El autoconcepto va a dejar de basarse en la opinión de los adultos sobre el niño, para elaborarse cada vez más en función de los propios juicios.

Estos avances están relacionados con las crecientes capacidades cognitivas del niño y con las interacciones sociales que mantiene que son cada vez mayores. La experiencia del niño en la escuela, la relación y comparación con los iguales, las relaciones con los adultos y el éxito académico, van a influir en el autoconcepto que, como sabemos, está muy relacionado con en el rendimiento escolar.

– Identidad sexual: A partir de los 5-6 años, los niños incorporan la identidad sexual de cada uno como un rasgo permanente de las personas, estable a lo largo del tiempo y que no se puede modificar a voluntad. No obstante, los niños de esta edad no diferencian entre identidad sexual y de género, es decir, entre los caracteres anatómicos básicos y las características más sociales asociadas a cada grupo

Entre los 5 y 8 años, los niños manifiestan comportamientos fuertemente estereotipados. Es frecuente que los niños de estas edades desaprueben y ridiculicen a aquellos compañeros que se desvían de los estereotipos convencionalmente fijados al sexo. A partir de los 8-9 años, a la vez que se obtiene un conocimiento más preciso de los estereotipos ligados al sexo, se otorga menos consistencia a las características que los definen, volviéndose más flexibles y modificables. Así, los niños comienzan a admitir que determinadas actividades convencionalmente asignadas grupo sexual pueden hacerlas personas de distinta identidad sexual. Hasta los 7-8 años, la identidad sexual se define por estereotipos externos. A partir de esta edad los niños comienzan a hacer depender la identidad sexual de las diferencias anatómicas básicas, anteponiendo las diferencias biológicas a las culturales. Las capacidades cognitivas que subyacen a la conservación, son necesarias para completar el concepto de constancia de identidad sexual.

 Aspectos sociales

A lo largo de la Etapa, las habilidades comunicativas van siendo progresivamente más amplias. Los niños son capaces de utilizar estrategias sofisticadas para negociar, discutir o solicitar, son capaces de modificar su discurso en función a distintos interlocutores, pueden expresar con precisión sus necesidades, sus sentimientos, etc.

En el periodo comprendido entre los 6 y 12 à, el niño ha superado los conflictos que origina la socialización, posee los hábitos básicos de vida social: control de esfínteres, control de reacciones agresivas, hábitos alimenticios asumidos, normas fundamentales de convivencia, etc.

Las modificaciones que en los años escolares se van a producir en el conocimiento social del niño afectará a todos los ámbitos: a la comprensión de las características de los demás y de él mismo, a la concepción de las relaciones que les unen y a la representación de las instituciones y sistemas sociales en que se hallan inmersos.

Hacia el final de la etapa, el niño manifiesta una creciente expansión social que le lleva a establecer multitud de lazos de asociación, abriéndose posibilidades de enriquecimiento y desarrollo.

Para muchos autores, esta especial necesidad y capacidad de comunicación es lo más propio de esta edad; la conversación constante, el intercambio de opiniones, experiencias, confidencias.

Aparece en esta edad (hacia 12 años) la amistad intersexual. El acercamiento de la chica es a la vez romántico y seductor; mientras que el del muchacho es aún brusco y torpe, como si no acertara a comportarse con naturalidad ante el sexo opuesto.

Lo cierto es que nace la atracción por el sexo opuesto con un matiz claramente erótico; el flirteo juega un papel importante, como la primera aproximación exploratoria en forma de juego. Se traduce en coquetería, en un acercamiento que no llega a la entrega.

Vamos a exponer el desarrollo social en cinco apartados (Cubero y Moreno 1991): relaciones en la familia; relaciones en la escuela; relaciones con los iguales; desarrollo moral; y conocimiento de los sistemas e instituciones.

– Relaciones en la familia: A pesar de que la escolarización obligatoria supone una ampliación considerable de las relaciones externas al hogar, la familia continua ejerciendo una influencia enorme sobre el niño, en aspectos tales como: la autoestima, la dependencia o autonomía, la motivación de logro y también en la socialización de los roles sexuales.

– Relaciones en la escuela: La escuela es junto con la familia la institución social que más repercusiones tiene sobre el niño. La escuela será determinante para el desarrollo cognitivo y social, ya que influye en todos los aspectos relativos a los socialización e individualización del niño (identidad personal, rol sexual, relaciones afectivas, etc.) y contribuye a la conformación de un aspecto específico del autoconcepto que es el autoconcepto escolar. La escuela también influye en el desarrollo del rol sexual. En este ámbito se aprende a desempeñar roles y a expresar comportamientos adecuados a cada sexo, según las normas sociales establecidas.

– Relaciones con los iguales: En estas edades empiezan a manifestarse distintos roles de los niños con respecto a sus iguales: niños populares, rechazados, ignorados y controvertidos. La popularidad de los niños que tienen comportamientos de cooperación y ayuda es estable a lo largo de toda la escolarización, pero a medida creciendo, se da un interés creciente por las competencias académicas y atléticas.

Durante los años escolares progresan los conceptos de:

-Amistad: En la etapa anterior, la amistad está en relación con la interacción física momentánea. Hacia los 6-7 años, la amistad se traduce en ayuda y apoyo unidireccional (los amigos son los que hacen cosas que nos gustan). A los 8 años, la amistad se concibe como un proceso bidireccional que comienza a tener naturaleza recíproca y el niño comienza a ser consciente de que la amistad es una realidad perecedera.

-Interacciones entre amigos: El hecho de que aumenten las posibilidades de interactuar con otros niños, unido a los progresos cognitivos (adopción de perspectivas), ayuda a los niños a dejar de ver a los otros como entidades físicas, para pasar a verlos como sujetos psicológicos y ser más conscientes de que tienen ideas y puntos de vista diferentes al propio.

-Estructura de los grupos de iguales. Durante los años escolares es frecuente que los niños se organicen formando grupos. Estos grupos se estructuran en función de unas metas y objetivos que les dan coherencia. Con frecuencia el grupo genera sus propias normas (por ejemplo, formas de vestir, gustos, preferencias, etc.), facilitando así el proceso diferenciador respecto a otros grupos y la cohesión interna. Aparece el líder, que suele poseer habilidades intelectuales y competencias sociales adecuadas para satisfacer las necesidades del grupo.

– Desarrollo moral: A partir de los 6-7 años, los niños evolucionan de la heteronomía a la autonomía moral, es decir las reglas ya no se derivan y dependen exclusivamente de una autoridad externa, sino que se tiene en cuenta el mutuo acuerdo y los beneficios que se derivan para las personas. También, se reduce el absolutismo moral y la creencia en la justicia inmanente (la violación de las reglas siempre conlleva un castigo), dando paso a un relativismo moral unido a un igualitarismo progresivo. Entre los 8-11 años, empieza a ser capaz de evaluar éticamente la conducta independencia de la autoridad adulta. Para evaluar esta conducta utiliza la responsabilidad subjetiva (se centra en los motivos e intenciones que subyacen a la conducta).

Los niños consideran que los castigos no deberían ser administrados forzosamente porque el niño ha violado una regla, sino más bien deberían adecuarse al delito cometido. Aún así, todavía están limitados a la noción de “igual justicia para todos”.

– Conocimiento de los sistemas e instituciones sociales: En esta etapa, empiezan a construir sistemas aislados que organizan conjuntos de hechos sociales. Estos sistemas se limitan en principio a un terreno determinado y pueden coexistir sistemas independientes respecto a una misma realidad social. Es al final de la adolescencia cuando es posible una concepción de la sociedad como sistemas múltiples en interacción, lo que implica comprender que lo que sucede en uno de ellos tiene repercusiones sobre los demás.

Vía: http://mariloribesoposicionesmaestros.blogspot.com.es/2015/10/caracteristicas-evolutivas-en-la.html

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