TDAH – Planificación de tareas y gestionar emociones

¿CÓMO AYUDAR AL TDAH A PLANIFICAR SUS TAREAS?

Seguramente muchos de vosotros, trabajéis o conviváis con un niño o niña con TDAH, podáis ver que:

  • Resulta un suplicio realizar las tareas escolares con él/ella.
  • La mayoría de veces no trae los deberes, trabajos o exámenes anotados en la agenda y os volvéis locos pidiéndoselos a otros compañeros de clase.
  • Su trabajo es muy irregular: no tienen en cuenta la presentación.
  • Hacen sus tareas lo más rápido posible para acabarlas cuanto antes o pueden alargarlas tooooda la tarde.
  • No saben planificarse ni priorizar.
  • Piden constantemente supervisión. Si les dejas solos y vuelves pasado un tiempo, es posible que a veces, no hayan avanzado nada y los encuentres ensimismados mirando por la ventana… o viendo una mosca volar…
  • etc, etc, etc…

Resultados académicos: ya os podéis imaginar.

¿Os suena?

Seguro que sí…

Para poder ayudarles, es importante comprender por qué sucede todo esto.

Tal y como plantea Russell A. Barckley, experto en este campo, el TDAH puede considerarse como un trastorno del desarrollo de la habilidad para regular el propio comportamiento y para prever el futuro. De este modo, el trastorno puede proceder de una hipoactividad de un área del cerebro que, según va madurando, nos proporciona mayores recursos para:

  • LA INHIBICIÓN DE CONDUCTA
  • LA AUTORREGULACIÓN
  • LA AUTOORGANIZACIÓN
  • LA PREVISIÓN

Estas capacidades nos permiten controlar las cosas del día a día a través de las cuales nos preparamos para el futuro, ya sea a medio o a largo plazo.

La carencia de las mismas afectará de forma significativa nuestra adaptación social.

Todas están interrelacionadas. Hoy nos centraremos en las dos últimas (autoorganización y previsión) y en qué podemos hacer para trabajarlas.

Si mínimamente conocemos el trastorno, podemos saber que existe un problema de base que hace que les cueste (no que no sean capaces) planificar y prever acontecimientos futuros. Poseen una gran influencia del momento presente y no siguen un plan.

¿Qué podemos hacer para ayudarles?

Supongo que “cada maestrillo tiene su librillo”, pero yo suelo darle gran importancia a enseñarles a planificarse, a gestionar su tiempo y a establecer prioridades. (Y esto no es algo que sólo le venga bien a un niño o niña con TDAH).

 Un ejemplo práctico

Se realiza un calendario mensual en el que se le enseña al niño o niña a anotar todos los acontecimientos importantes del mes. En nuestro caso, relacionados con tareas escolares, trabajos y exámenes, para que tengan una visión amplia de todo aquello que tienen que realizar.

Después, se trabaja de forma semanal y se les enseña a clasificar las tareas en:

URGENTES: Tareas que debo realizar para mañana (por ejemplo: deberes).

IMPORTANTES: Tareas que, a pesar de no ser urgentes, debo ir haciendo ya (por ejemplo: estudiar para un examen que tengo dentro de 3 días).

PARA IR HACIENDO: Tareas que no son urgentes y tampoco importantes (al menos esta semana) pero es mejor que vaya haciéndolas ya para que no se me acumulen (por ejemplo: leerme un libro o un trabajo que tengo que entregar el mes que viene).

Con cada una de las tareas que deben realizar, es importante trabajar la previsión del tiempo que se va a necesitar con cada una de ellas.

Por ejemplo: Tiene un examen de Ciencias Naturales la semana que viene. ¿Cómo prevemos cuánto tiempo va a necesitar?

Podemos hacerle las siguientes preguntas:

  • ¿Cuántas páginas/temas son?
  • ¿ Has empezado ya a estudiar?
  • ¿Hay algo que no entiendas y que necesites que te expliquen de nuevo?

En función de las respuestas, se le enseña a estimar el tiempo que necesitará para estudiar y se anota en el calendario mensual, para que antes de que llegue el día, lo vea y sepa que tiene que empezar a estudiar para ese examen esos días marcados.

Es algo que comprenden muy bien, pero para lo cual van a necesitar mucha supervisión y ayuda. Así que no se trata sólo de enseñarles a ellos o a ellas. También hay que explicárselo a los padres para delegar en ellos esta responsabilidad hasta que el niño o niña pueda hacerlo por sí mismo/a.

Una vez puesto en marcha, es muy posible que vosotros, los papis, os sentéis con ellos a hacer los interminables deberes diarios. Os doy un consejo: Ayudarle a prever el tiempo que va a necesitar con cada ejercicio y/o asignatura.

O bien un reloj (si es más mayor) o bien una aplicación que marque el tiempo que queda para finalizar. Suelen tener problemas de percepción del tiempo y eso les lleva a alargar las tareas sin ser realmente conscientes de ello.

Yo utilizo esta y funciona muy bien:

Es importante también valorar si es necesario un pequeño descanso (de 2 a 5 minutos) entre tarea y tarea. Y suele serlo.

Vía: http://www.mariabenavent.com/como-ayudar-al-tdah-a-planificar-sus-tareas/

TDAH Y EMOCIONES – CÓMO ENSEÑAR A GESTIONARLAS

TDAH Y EMOCIONES – CÓMO ENSEÑAR A GESTIONARLAS

Las emociones en TDAH, están muy relacionadas con la capacidad de inhibir la conducta y la autorregulación y/o autocontrol.

Todos sabemos lo complicado que resulta  aprender a esperar y evaluar mejor lo que está ocurriendo ajustando nuestras reacciones a la situación. En TDAH, esto resulta triplemente más costoso, ya que numerosos estudios sugieren que los niños con TDAH tienen especial dificultad en separar las emociones de los hechos y por ello actúan de forma impulsiva y desproporcionada ante determinadas situaciones, no evaluando los acontecimientos de forma objetiva, racional o lógica.

Barckley, experto en este campo, plantea lo mismo, afirmando que los niños y niñas con tdah tienen especial dificultad en controlar sus impulsos y regular su comportamiento, es decir, tienen problemas para inhibir su conducta, o dicho de otro modo, para inhibir el impulso de hacer algo diferente de lo que están haciendo en ese momento.

Sea como sea, puede comprobarse que las reacciones a nivel emocional de niños y niñas con TDAH están mucho más desajustadas que en casos de niños y niñas sin TDAH.

¿Puede hacerse algo para trabajar este aspecto?

Hay mucha bibliografía al respecto y muchas metodologías que pueden emplearse. A mí me gusta trabajar desde la inteligencia emocional, trabajando con programas de competencia social y resolución de conflictos interpersonales (útil para todo tipo de niños y niñas).

Desde este ámbito, os explico los tipos de pensamientos necesarios para la relación interpersonal y ejemplifico tipos de actividades que pueden realizarse para trabajar cada uno de ellos por separado (para posteriormente trabajarlos de forma conjunta).

PENSAMIENTO CAUSAL: Capacidad de determinar dónde está el problema, de formularlo. Si no tienes esta habilidad sueles atribuir tus problemas a causas externas a ti.

 ¿Cómo trabajarlo?

Se puede trabajar a partir de imágenes que ejemplifiquen diferentes situaciones:

Ejemplo: La casa está vacía porque…

  • Porque toda la familia se ha ido de vacaciones
  • Porque todavía no han comprado los muebles
  • Porque han entrado a robar

Podemos hacerlo también introduciendo la identificación de emociones, eligiendo imágenes y/o videos de personas que expresen diferentes emociones. Primero podemos preguntar qué emoción ven en la imagen y/o video, para posteriormente encontrar todos los “por qué” de esa emoción.

Ejemplo: La niña está triste…

  • Porque su gato se ha escapado
  • Porque sus padres se han enfadado con ella
  • Porque su hermano le ha insultado…

La idea es que reflexionen y puedan llegar a comprender  que una situación y/o emoción siempre tiene un por qué.

PENSAMIENTO CONSECUENCIAL: Capacidad de prever las consecuencias de actos y dichos, propios y ajenos.

¿Cómo trabajarlo?

Dicho pensamiento puede entrenarse trabajando actividades que hagan que el niño o niña reflexione sobre las consecuencias que pueden existir tras la realización de una conducta determinada.

Ejemplo: Se juega al juego de ¿Qué pasaría si…?,  planteando diferentes situaciones:

¿Qué pasaría si pegas un empujón a un compañero?

  • Que pueden castigarme
  •  Que el compañero puede decírselo al profesor
  •  Que se caiga al suelo
  •  Que llore…

PENSAMIENTO DE PERSPECTIVA: Capacidad de ponerse en el lugar del otro.

 ¿Cómo trabajarlo?

Puede trabajarse a través de la visualización de imágenes o videos en las que determinadas personas expresen sentimientos. El juego consiste en identificar la emoción y pensar qué puede estar pensando esa persona:

  • ¿Cómo se siente?
  • ¿Qué puede estar pensando?

PENSAMIENTO ALTERNATIVO: Capacidad de generar el mayor número de posibles soluciones ante un problema.

¿Cómo trabajarlo?

Se plantean diferentes situaciones ante las que el niño o niña debe responder todas las soluciones que se le ocurran, sean “buenas” o “malas” (una vez entrenada esta habilidad se enseñará a elegir la mejor solución).

Ejemplo:

Situación: Ves que hay un incendio en el piso de enfrente. ¿Qué harías?

Posibles respuestas:

  • Salir corriendo
  • Avisar a los bomberos
  • Quedarme paralizado en un rincón hasta que vengan a rescatarme
  • Llamar a mis padres…

Ahora bien, una vez trabajados dichos pensamientos por separado, será necesario trabajar los mismos aspectos pero desde los problemas interpersonales que tengan los niños y niñas.

Vía: http://www.mariabenavent.com/tdah-y-emociones-como-ensenar-a-gestionarlas/

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